Editorial | La política no espera
Tiempo de definiciones
Con el calendario electoral adelantado por la impericia gubernamental, que recurrió a este tema para tratar de recuperar la agenda política, se acerca la hora de las definiciones en la ciudad de Buenos Aires. Jorge Macri aspira a una coalición que incluya a LLA para revalidar su mandato en un segundo período, pero sabe que eso depende de un acuerdo nacional que se está negociando sin su participación. Entre tanto, las fuerzas libertarias en el distrito se mueven como una fuerza opositora, pero dispuesta a acompañar al Ejecutivo en algunos aspectos que coinciden con su mirada. Buenos Aires, 15 de setiembre de 2026. Con todo, Milei está encerrado en una paradoja. No deja de perder fuerza por la acumulación de malestar social, falta de horizonte para la mayoría y sucesión de escándalos, pero conserva todavía un caudal de intención de votos que lo mantiene competitivo y por el momento, no tiene enfrente ninguna fuerza rival consolidada. Por eso apuesta todo a suspender o eliminar las PASO. Para privar a sus mayores adversarios de un instrumento indispensable para ordenarse y evitar un anticipo de lo que pueden ser los resultados electorales, que termine convirtiéndose en una profecía autocumplida.
Para eliminar el obstáculo que suponen las PASO en su proyecto reeleccionista, LLA necesita el acompañamiento de ese bloque de gobernadores proclives a negociar con el poder central a cambio de fondos y obras para sus territorios. Pero los mandatarios provinciales solo son partidarios de sus propios intereses y están calculando cuánto ganan si apoyan un proyecto que nada más le sirve a Milei, sumado a que no confían en las promesas tantas veces incumplidas de los libertarios.
Prefieren conservar sus espacios de poder local para tener capacidad de negociación con cualquier gobierno nacional que surja en el 2027, antes que inmolarse con una reelección de Milei. Pero para ello, también necesitan que los libertarios no les disputen seriamente la representación local. En ese tira y afloje se despliega la negociación política de estos días, mientras se esperan las consecuencias de otros eventos, ajenos a las decisiones locales, como las elecciones de medio término en Estados Unidos, las presidenciales en Brasil o las repercusiones de la visita papal.
Así las cosas, se prologan las tensiones sin que se resuelvan los problemas que aquejan a los argentinos de a pie. Récord de suicidios, de cierre de empresas, de endeudamiento familiar, no son señales de una sociedad próspera y en desarrollo. El pesimismo respecto del futuro se extiende y repercute en una desconfianza hacia toda la política y una retracción a la esfera privada. La reciente elección municipal en Marcos Juárez, Córdoba, dejó un dato preocupante. Apenas votó un 62% de los habilitados. El desinterés creciente en el proceso democrático interpela al sistema de representación y refleja una desilusión respecto de la política que trasciende a todo el espectro partidario.
En el plano local, entre tanto, una ventaja que tiene Jorge Macri todavía, es que no aparece ningún referente opositor, ni por derecha ni por izquierda, con la fuerza suficiente para amenazarle la continuidad. Igual, él sabe que esto es temporal y frágil. Por izquierda no aparece por el momento ninguna opción ganadora, pero eso puede cambiar. Y el PRO ya perdió frente a los libertarios cuando Milei dijo que Adorni era él. Así que todavía pueden hacerle mucho daño en su distrito.
Lic. Gerardo Codina
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