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Peces de lluvia en el ex Olimpo

El hallazgo de un pequeño pez Killi en el biocorredor del ex Olimpo, impulsó un proyecto de recuperación de una especie que llevaba más de siete décadas sin ser localizada en la Ciudad de Buenos Aires. El descubrimiento, a cargo de una alumna de primer año de la Escuela Técnica n°8 de la Comuna 10, promovió el trabajo conjunto de la comunidad educativa, el Vivero de la Ciudad y especialistas para reintroducir ejemplares de esta variedad en los humedales porteños. Buenos Aires, 15 de setiembre de 2026. El biocorredor del ex Olimpo es un espacio de naturaleza, memoria y educación ambiental ubicado en el predio del ex Centro Clandestino de Detención y Tortura “Olimpo” ubicado en Ramón Falcón 4250 del barrio de Floresta. Cuenta con más de setenta especies de plantas nativas, un bosque nativo en desarrollo, huerta agroecológica, jardín de mariposas, plantas aromáticas y estanques con peces. 

En mayo de 2025, durante una salida didáctica de clasificación de peces, la estudiante de la ET Nº 8 encontró una hembra de la especie que no pudo ser identificada por el grupo. Ante la duda, los docentes consultaron con expertos, quienes determinaron que se trataba de la especie conocida popularmente como pez de lluvia o Killi. A partir del descubrimiento, se impulsó un proyecto de recuperación ecológica, se trasladó al ejemplar al Vivero de la Ciudad, dependiente de la Secretaría de Gobierno y Vínculo Ciudadano, y allí se habilitó un espacio para su cría dentro de los humedales con los que cuenta este espacio. Los peces reproducidos en esta instancia serán reintroducidos en otros humedales de la Ciudad, en primera instancia en Villa Lugano.

Los Killi son peces estacionales cuyos huevos pueden permanecer en pequeñas depresiones del terreno que se encuentran completamente secas durante parte del año. Es ahí, en el barro, donde se conservan en estado de latencia. Cuando las lluvias llenan nuevamente esos charcos, los huevos eclosionan y se da comienzo al ciclo de vida. Por ese motivo se los conoce como “peces de lluvia”. 

La especie tiene un vínculo con el territorio porteño, donde los primeros registros de esta variedad animal datan de 1917, en los alrededores de la plaza Vélez Sarsfield enFloresta, cuando parte de esa zona estaba formada por chacras y terrenos con zanjas. Un registro posterior de Killi, el último del que se tuvo constancia oficial, fue documentado en 1955. A partir del reciente hallazgo por parte de la alumna, el personal docente contactó al equipo técnico del Vivero porteño y a la Killifish Foundation, entidad que aportó conocimiento especializado para reproducir los ejemplares. 

Federico Colombo, docente de la Escuela, cuenta que la iniciativa dio lugar al proyecto titulado “Cómo restituir el patrimonio natural de la Ciudad de Buenos Aires a través de humedales y biocorredores urbanos”, que fue finalista del Premio Docentes de la Ciudad, el cual combina educación ambiental, investigación y recuperación de biodiversidad. El objetivo es que los estudiantes puedan conocer especies nativas en los ambientes donde se desarrollan. El siguiente paso será la reintroducción de los peces en los humedales de Lago Lugano, hábitat que conserva uno de los últimos vestigios de los antiguos bañados de Flores, un ambiente vinculado al paisaje natural en el que históricamente se desarrolló la especie. El proceso será gradual para comprobar cómo se adaptan los ejemplares.


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