Sociedad | Crisis económica
Aumentaron los locales vacíos
La cantidad de locales comerciales vacíos en las principales arterias de la Ciudad de Buenos Aires creció 4% en el último año y, aunque la medición más reciente muestra una leve mejora respecto del bimestre previo, el panorama general continúa marcado por la persistencia de inmuebles sin actividad y por un aumento significativo en la oferta de propiedades destinadas a alquiler. El relevamiento de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), que desde 2014 monitorea la evolución del comercio minorista porteño, contabilizó 284 locales cerrados, en venta o alquiler durante julio y agosto, un registro que confirma la fragilidad del consumo y las dificultades que atraviesa el sector comercial en un contexto de cambios en los hábitos de compra y presiones económicas. Buenos Aires, 8 de setiembre de 2026. La cifra representa una baja de 2,4% frente a mayo-junio, cuando se habían detectado 291 locales sin actividad, pero se mantiene por encima del nivel de un año atrás. La moderación del último bimestre no alcanza para revertir la tendencia interanual, que continúa mostrando un incremento de establecimientos vacíos en corredores comerciales que históricamente concentran una parte sustancial de la actividad minorista de la Ciudad. La CAC distingue entre locales cerrados y aquellos ofrecidos en alquiler o venta, y en esta última categoría se observa un comportamiento dispar: mientras la oferta de alquileres creció 6,9% respecto del bimestre anterior y exhibió un salto de 120,4% frente a julio-agosto de 2025, los inmuebles puestos a la venta descendieron 8,7% en la comparación inmediata y 32,3% en la interanual.
El análisis por zonas revela diferencias significativas entre los principales corredores. Las avenidas Avellaneda, Cabildo, Santa Fe, Pueyrredón y varios tramos de Rivadavia registraron retrocesos en la cantidad de locales vacíos respecto de la medición previa, lo que sugiere una incipiente recomposición en áreas donde la actividad comercial suele mostrar mayor dinamismo. En cambio, las avenidas Córdoba y Corrientes, junto con la peatonal Florida, exhibieron incrementos en el número de establecimientos sin actividad, un dato que refleja la heterogeneidad del comportamiento comercial en la Ciudad y la influencia de factores como el flujo peatonal, la presencia de marcas ancla y la evolución del consumo en cada zona.
El contexto económico general aporta elementos adicionales para comprender la dinámica del comercio minorista. Según el último informe del Idecba, el consumo en supermercados porteños cayó 0,8% interanual en el primer trimestre de 2026, con fuertes diferencias entre rubros. Los autoservicios mayoristas retrocedieron 21,2% y las ventas de electrodomésticos bajaron 18,9%, dos segmentos particularmente sensibles a la pérdida de poder adquisitivo y a la postergación de compras de mayor valor. En contraste, los shoppings registraron un leve avance de 0,2%, mientras que los patentamientos de automotores crecieron 2,7% y los de motovehículos 17,7%, lo que muestra que ciertos sectores vinculados al consumo durable y a la movilidad mantienen un desempeño más favorable.
La evolución por rubros también evidencia contrastes. Alimentos y Bebidas, junto con Almacén y Rotisería, se ubicaron entre los segmentos de peor desempeño, afectados por la caída del consumo básico y por la competencia de formatos alternativos como las compras mayoristas o las plataformas de entrega. En cambio, Indumentaria, Calzado y Marroquinería, Librería y Juguetería y Perfumería mostraron incrementos, impulsados por la recuperación parcial de la demanda y por la estacionalidad propia de algunos productos. Esta diversidad de comportamientos se refleja en la ocupación de locales: mientras ciertos rubros encuentran oportunidades para expandirse o reposicionarse, otros continúan ajustando su presencia en los corredores comerciales.
A nivel nacional, el consumo mostró en julio un crecimiento interanual de 2% y un avance desestacionalizado de 0,9% respecto de junio, según la CAC. La entidad destacó que el indicador volvió a exhibir una dinámica de “serrucho”, con meses de variaciones positivas y negativas que reflejan la volatilidad del gasto en un contexto de incertidumbre económica. El desempeño de julio estuvo influido por un factor excepcional: la participación de la selección argentina en el tramo final del Mundial, que impulsó reuniones sociales, eventos y actividades vinculadas al consumo, generando un efecto estadístico relevante frente a la base de comparación de 2025.
La evolución de los locales comerciales vacíos en Buenos Aires se inscribe en este escenario de oscilaciones y ajustes. La leve mejora del último bimestre convive con un aumento interanual que continúa mostrando dificultades para sostener la actividad en determinados corredores, mientras la oferta de alquileres crece y la de ventas se retrae. En un contexto donde el consumo exhibe señales mixtas y los hábitos de compra se transforman, el mapa comercial porteño sigue atravesando un proceso de reconfiguración que combina cierres, aperturas selectivas y estrategias de adaptación por parte de los distintos actores del sector.
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