Editorial | Buenos Aires y los fondos nacionales

Autonomía dependiente

Entre tantos debates que provocó el mega DNU de Milei y su secuela de Ley Ómnibus, se coló una discusión sobre los alcances de la autonomía porteña. Por un lado, entre los argumentos de rechazo a la transferencia de la Justicia Nacional al ámbito porteño, la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional afirmó que, aunque la ciudad tenga un gobierno autónomo, “carece de una verdadera autonomía institucional” porque “su personalidad jurídico-política no emana de un poder originario y propio, sino que es producto de la voluntad de un ente superior: la Nación argentina expresada en la Constitución”.
Buenos Aires, 6 de febrero de 2024. También la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil en pleno expresó “su total y absoluto rechazo” al proyecto del gobierno nacional, afirmando que “desconoce que la Ciudad de Buenos Aires -más allá de su carácter autónomo es también la capital de la República, y que por ese hecho, la subsistencia de la Justicia Nacional hace a la garantía de los intereses del Estado Nacional -y de las provincias que componen la Nación-, salvaguardada expresamente por el art. 129 de la Constitución Nacional”. 

Más allá de los argumentos constitucionales, el caso desnuda la realidad de los fondos que todas las provincias invierten regularmente en la Ciudad de Buenos Aires. No sólo se financian con el presupuesto nacional los tres poderes del Estado que tienen sede en la ciudad, sino también las nueve universidades nacionales que funcionan aquí. La mayor de todas las del país, con 310 mil estudiantes es la Universidad de Buenos Aires. La Universidad Tecnológica Nacional tiene entre nosotros a la mayor de sus facultades regionales. Además están la Universidad Nacional de las Artes, de la Defensa Nacional, la Pedagógica Nacional, el Instituto Universitario Nacional de Derechos Humanos Madres de Plaza de Mayo, el Instituto Universitario de Gendarmería Nacional, el Instituto Universitario de Seguridad Marítima y el Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina.

Por otra parte, también suscitó una fuerte polémica la intención de achicar o hacer desaparecer una serie de instituciones vinculadas a la cultura nacional, entre ellas el Instituto Nacional del Teatro, el Fondo Nacional de las Artes, el INCAA (cine), el INAMU (música) y la CONABIP (Bibliotecas Populares), entre otras. Todas instituciones financiadas con fondos nacionales, que realizan su actividad entre nosotros y contribuyen a sostener la vigorosa actividad cultural que enorgullece a las y los porteños y que se convirtió en el mundo en una de las marcas distintivas de nuestra ciudad. También sus librerías, que pueden ser arrasadas con la derogación propuesta de la Ley de protección a la actividad librera. Como se ve, mucho de lo mejor de la ciudad es sostenido por la Nación. 

Precisamente el  presidente del Ente de Turismo de la Ciudad, Valentín Díaz Gilligan, destacaba como atributo que situaba a la ciudad como uno de los mejores destinos turísticos de nuestra región, que “Buenos Aires no sólo es la ciudad que más librerías tiene del mundo, sino es una de las ciudades que más riqueza cultural produce en todo el mundo”. 

Pero la defensa de esos atributos no motivó ninguna acción pública del Jefe de Gobierno, que se entretuvo condicionando el respaldo del PRO a las iniciativas presidenciales, con el cumplimiento del fallo de la Corte que le asignaba en forma arbitraria más fondos nacionales a la Ciudad, por encima de lo establecido en el régimen de coparticipación, para financiar desmedidamente una policía local, que todas las provincias y los municipios del Conurbano financian con sus propios recursos. Esto muestra que Buenos Aires tiene una autonomía fuertemente subsidiada por la Nación.

                                                                                                            Lic. Gerardo Codina

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