Editorial | Operaciones de inteligencia

Detrás de la escena

La opinión pública suele seguir con atención lo que sucede en el primer plano del escenario político nacional. Pero lo que lo determina se encuentra detrás, entre bastidores, oculto a la mirada de la mayoría. La última semana de diciembre tuvo la enorme virtud de poner al descubierto la trama que configura el poder real detrás de la cúpula de la principal fuerza de oposición. El video sobre la “Gestapo antisindical” mostró la entretela escondida que enlaza a los máximos dirigentes de Juntos por el Cambio.
Buenos Aires, 4 de enero de 2022. A los porteños, el tema nos importa por varias razones. La primera, es que afecta notoriamente las chances del actual Jefe de Gobierno de convertirse en el principal candidato a Presidente por la coalición Juntos. Larreta no podrá postularse sin el visto bueno de quien controla su fuerza política. La segunda es que todo ese modo de hacer política, en secreto y mediante extorsiones, se configuró aquí con la conformación del primer equipo de espionaje ilegal disimulado entre los pliegues del aparato estatal. Macri lo hizo. Su justicia adicta lo protegió, aunque fue el primer Presidente argentino en asumir imputado en una causa penal.

El hallazgo o la entrega de videos (¿cuál será la verdadera historia?) que registran reuniones secretas de encumbrados funcionarios en las que promueven la consumación de delitos como parte de una estrategia de destrucción de los oponentes, puso en alerta a todos los dirigentes de Juntos. Muchos sabían que han sido espiados y quién ordenó hacerlo. Pero no contaban con la voluntad destructiva exhibida en el simple y banal gesto del descuido. Imaginaban al ex Presidente resguardando con celo sus “tesoros”, para no incriminarse como espía. No contaban con su astucia.

La cuestión es que los videos están y nadie puede aventurar su número ni su contenido. ¿Qué escenas habrán registrado? Esa es la pregunta que corroe a los principales referentes de una cofradía que Macri supo configurar, pero que carece de solidaridad entre sus integrantes. Si bien todos pueden aspirar legítimamente al silencio de las grandes cadenas de medios de desinformación, porque son sus socios estratégicos en la misma conspiración, no pueden menos que temer la exposición pública de sus chanchullos, sobre todo si cae en manos de una Justicia sería y comprometida con el derecho. Algo que no abunda, por cierto.

En el truco, tener el ancho de espadas es contar con la carta de triunfo. Los videos son el as de Macri. Y los utilizará para dirimir la interna que tiene en su propia fuerza. Porque para eso los hizo filmar. Como elemento de extorsión disciplinadora a ser usado cuando alguno quisiera desmarcarse de sus decisiones. 

Su principal víctima es ahora Larreta, aunque todo apunte a Vidal. La “Gestapo antisindical” era propiciada por ministros de Vidal con el visto bueno del mismo Macri, pero la difusión de los videos apunta a disciplinar a Larreta con el ejemplo. Él también tiene sus secretos, es quien anticipó su voluntad de encabezar la fórmula presidencial de Juntos en el 23, a contramano de la búsqueda de un segundo tiempo de su ex jefe político.

Más allá de las prácticas delictivas que se exhiben sin pudor, la disputa de poder en la cúpula de JxC no tiene condimentos ideológicos. Todos conspiran contra los mismos derechos de las mayorías. Y luchan por el poder sin ninguna limitación ética o legal. Porque se sienten investidos, por su misma condición social, de la impunidad de los que hacen las leyes o imponen su interpretación. En esas manos estamos.

Lic. Gerardo Codina 

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