Sociedad | DÃa de la Antártida Argentina
La soberanÃa amenazada
El 22 de febrero, DÃa de la Antártida Argentina, no es una fecha menor en nuestro calendario histórico. Ese dÃa de 1904 marcó el inicio de la presencia permanente de nuestro paÃs en las Islas Orcadas del Sur, con la instalación de la primera base militar argentina en la región. Fue un gesto pionero que reafirmó la vocación de soberanÃa sobre territorios que, aún hoy, son objeto de disputa y apetencia por parte de potencias extranjeras. La ocupación británica de las Orcadas y de otros espacios insulares del Atlántico Sur constituye una herida abierta en nuestra historia, una muestra de cómo los intereses geoestratégicos globales se imponen sobre los derechos legÃtimos de los pueblos.
Buenos Aires, 10 de febrero de 2026. La Antártida y las islas del Atlántico Sur no son meros parajes remotos. Representan reservas de recursos naturales, posiciones estratégicas de control marÃtimo y aéreo, y espacios de proyección geopolÃtica en un mundo que se prepara para escenarios de tensión global. En un contexto donde las grandes potencias evalúan cada movimiento en función de un eventual conflicto nuclear o de disputas por recursos crÃticos, la presencia argentina en estos territorios adquiere un valor incalculable. No se trata solo de historia o de sÃmbolos: se trata de asegurar que nuestro paÃs no quede marginado de decisiones que afectan directamente su futuro.
En este marco, la reciente nacionalización del puerto de Ushuaia por parte del gobierno de Milei cobra una relevancia especial. Ushuaia no es únicamente la ciudad más austral del mundo; es la puerta de entrada a la Antártida y un punto clave para el control del Atlántico Sur. Que el gobierno nacional haya decidido reforzar su control sobre este puerto es un dato fuerte en tiempos que privilegia un alineamiento acrÃtico con los intereses de Estados Unidos y sus pretensiones de instalar allà una base militar permanente. La presencia de fuerzas extranjeras en un enclave de semejante importancia estratégica no puede sino debilitar nuestra capacidad de decisión y comprometer nuestra autonomÃa. La historia nos enseña que cada vez que cedemos espacios de soberanÃa, las consecuencias son duraderas y difÃciles de revertir.
Reivindicar la soberanÃa argentina sobre las Islas Orcadas, las Malvinas, las Georgias y Sandwich del Sur, asà como sobre el sector antártico reclamado por nuestro paÃs, no es un acto de nostalgia ni de romanticismo patriótico. Es una necesidad concreta frente a un mundo que se reorganiza en torno a disputas territoriales y recursos escasos. La defensa de estos espacios es también la defensa de nuestra proyección como nación en el siglo XXI. No podemos permitir que la lógica de las potencias nucleares y sus estrategias de control global nos releguen a un papel secundario en nuestra propia región.
El DÃa de la Antártida Argentina nos recuerda que la soberanÃa no se declama, se ejerce. Que la presencia en el territorio, la inversión en infraestructura, la investigación cientÃfica y la defensa activa de nuestros derechos son las herramientas con las que debemos construir un futuro en el que Argentina sea protagonista. La memoria de 1904 nos interpela: aquellos hombres que instalaron la primera base en las Orcadas lo hicieron con visión y coraje. Hoy nos toca a nosotros honrar ese legado, defendiendo con la misma convicción los territorios que nos pertenecen y asegurando que la voz de Argentina se escuche clara y fuerte en el concierto de las naciones.
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