Sociedad | Cambios en comercio

Súper renovados

Coto inauguró en Balvanera su nuevo formato “Cotitoâ€, una mini sucursal automatizada que marca un giro en la estrategia de la cadena en medio de la caída del consumo masivo. Al mismo tiempo, El Hogar Obrero acelera su regreso con la expansión de Supercoop, anunciando próxima apertura en Balvanera, y reforzando la competencia en el mercado de cercanía porteño. Buenos Aires, 27 de enero de 2026. El barrio de Balvanera fue escenario en enero de 2026 de una novedad que sorprendió a vecinos y comerciantes. El tradicional supermercado Coto ubicado en la esquina de México y Pichincha redujo drásticamente su tamaño y dio paso a un formato inédito para la cadena: “El Cotitoâ€. Se trata de una versión ultracompacta, con apenas unas góndolas y cajas de autocobro, que abrió sus puertas el 19 de enero y funciona de lunes a sábados de 8 a 21 horas. El anuncio apareció en carteles pegados en la persiana del local y rápidamente generó comentarios en redes sociales y entre los clientes habituales.  

El Cotito se presenta como un espacio más pequeño incluso que un supermercado Día, sin cajeros humanos ni atención personalizada. La operatoria está pensada para compras rápidas, con un surtido básico que incluye productos de almacén y algunos frescos. La principal novedad es la ausencia total de cajas tradicionales: el cliente escanea sus productos y paga con tarjeta o medios electrónicos en máquinas de autocobro. La antigua sucursal, que ocupaba un cuarto de manzana y contaba con estacionamiento, quedó reconvertida en centro logístico para Coto Digital, destinado al envío a domicilio y retiro de compras online. Los empleados fueron reubicados en otras tiendas de la cadena, según confirmaron voceros de la empresa.  

La decisión de Coto se da en un contexto de consumo retraído. De acuerdo con el INDEC, las ventas en supermercados a precios constantes cayeron 2,8 por ciento interanual en noviembre de 2025 y retrocedieron 3,8 por ciento frente a octubre, el descenso mensual más fuerte desde diciembre de 2023. Aunque el acumulado anual cerró con una suba de 2,2 por ciento respecto de 2024, la tendencia fue mayormente negativa. En autoservicios mayoristas, las ventas se contrajeron 8,3 por ciento interanual en noviembre, mientras que en shoppings el comportamiento fue mixto, con un alza de 17,3 por ciento interanual pero una baja de 2,3 por ciento mensual. En ese escenario, las cadenas buscan adaptarse con formatos más eficientes y de cercanía.  

El Cotito apunta a competir directamente con Día y los supermercados chinos, que dominan el mercado barrial con locales pequeños y precios ajustados. Vecinos que ya lo visitaron destacaron que el surtido es variado y suficiente para compras rápidas, aunque remarcaron la falta de carnicería y atención personalizada. En redes sociales, algunos usuarios recordaron que el concepto de Cotito ya existía en otras zonas como Yerbal y Martín de Gaínza, pero nunca con un tamaño tan reducido.  

Mientras Coto experimenta con este modelo automatizado, otro actor histórico del supermercadismo argentino acelera su regreso. El Hogar Obrero, la cooperativa fundada en 1905 por Juan B. Justo, retomó su presencia en la Ciudad con la marca Supercoop. Tras décadas de crisis y repliegue, la entidad reabrió en 2024 una sucursal en San Telmo y en diciembre de 2025 otra en Caballito, en el emblemático edificio de avenida La Plata que fue su casa matriz. Ahora proyecta nuevas aperturas en Balvanera, sobre la calle Perón, y en Saavedra, en la zona de Manzanares y Balbín, además de un local en Lobos, provincia de Buenos Aires, bajo la marca Cooperativa Obrera.  

El modelo de Supercoop se apoya en precios bajos, marcas propias y reinversión de excedentes, con fuerte anclaje en edificios propios que la cooperativa conserva en la Ciudad. La reapertura en Caballito generó 27 puestos de trabajo directos y tuvo una alta respuesta inicial, con unas 2000 operaciones en la primera jornada. El presidente de El Hogar Obrero, Néstor Fiumano, destacó que el desafío es reinstalar el cooperativismo de consumo en la Ciudad con un formato de cercanía y modernas instalaciones. La inauguración contó con respaldo institucional de autoridades del INAES y referentes del sector, lo que refuerza el perfil político y social del proyecto.  

El regreso de Supercoop se da en un escenario complejo para el retail, marcado por cierres de sucursales y procesos de venta de grandes cadenas. La apuesta cooperativa aparece como contracíclica, con un modelo que busca recuperar la identidad barrial y ofrecer precios competitivos en un momento de retracción del consumo. En su apogeo, El Hogar Obrero llegó a tener más de 300 sucursales y 14.500 empleados, hasta que la crisis de fines de los ochenta y el impacto del Plan Bonex derivaron en su colapso. Tras años de saneamiento financiero, la entidad busca ahora reconstruir escala de manera gradual, apoyándose en alianzas estratégicas y activos propios.  

La coexistencia de estos dos movimientos, el achicamiento de Coto con su Cotito y la expansión de Supercoop, refleja la transformación del mapa del consumo porteño. Por un lado, las grandes cadenas buscan eficiencia y automatización para sostener la rentabilidad en tiempos de recesión. Por otro, el cooperativismo intenta recuperar espacio con propuestas de cercanía y precios bajos, apelando a la memoria histórica y a la identidad comunitaria. Balvanera, con la apertura del Cotito y la próxima llegada de Supercoop, se convierte así en un laboratorio del nuevo supermercadismo urbano, donde la tecnología y el cooperativismo se cruzan en la disputa por captar al consumidor barrial. 


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