Porteñas | Emergencia en un boliche

Derrumbe en la madrugada

Un derrumbe parcial ocurrido durante la madrugada del domingo en un boliche de la Costanera Norte de la Ciudad de Buenos Aires dejó un saldo de nueve personas heridas y obligó a evacuar a unas 700 en medio de un amplio operativo de emergencia. El incidente se produjo en el local nocturno Archi, ubicado sobre la avenida Rafael Obligado, una de las zonas más concurridas de la noche porteña. Parte de la estructura del escenario, compuesta por una instalación metálica que sostenía luminarias y equipos de sonido, se desplomó de manera repentina sobre el sector donde se encontraban mesas y público, generando momentos de confusión y pánico entre los asistentes. Buenos Aires,3 de marzo de 2026. La música se interrumpió de inmediato y el personal del establecimiento activó los protocolos internos para guiar a los presentes hacia las salidas de emergencia. Testigos relataron que el colapso fue súbito y que la caída de la estructura provocó un fuerte estruendo que derivó en corridas y gritos. Imágenes difundidas por medios nacionales mostraron la estructura caída en una zona tipo terraza con vista al río, donde se concentraba parte del público al momento del siniestro.

El parte preliminar indicó que nueve personas sufrieron politraumatismos y distintos golpes producto del impacto. Algunos de los heridos fueron trasladados a hospitales porteños como el Pirovano, el Rivadavia y el Fernández, mientras que otros recibieron atención médica en el lugar. Ninguno de los afectados presentaba lesiones de gravedad que comprometieran su vida, aunque varios quedaron en observación.

El despliegue de los servicios de emergencia fue inmediato. Tras el llamado al 911, el Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) envió varias ambulancias y coordinó tareas con Bomberos de la Ciudad y efectivos policiales. La evacuación de las aproximadamente 700 personas que se encontraban dentro del boliche se realizó con rapidez para evitar nuevos riesgos ante la posibilidad de desprendimientos adicionales. Las autoridades dispusieron cortes en la circulación vehicular sobre la avenida Costanera Rafael Obligado para facilitar las tareas de asistencia y peritaje, mientras equipos especializados inspeccionaban la estructura dañada.

La investigación sobre las causas del derrumbe está en curso. Las primeras hipótesis apuntan a una falla en el sistema de montaje de las estructuras de iluminación, aunque no se descarta un problema estructural más amplio del inmueble. Los peritajes técnicos que se realizarán en las próximas horas permitirán determinar responsabilidades y establecer si el boliche contaba con las condiciones de seguridad necesarias para su funcionamiento. En paralelo, se analizará si el establecimiento cumplía con las habilitaciones vigentes y los controles periódicos exigidos por la normativa porteña.

El episodio reaviva el debate sobre la seguridad en locales nocturnos de gran concurrencia en la Ciudad de Buenos Aires. La Costanera Norte concentra una importante cantidad de boliches y bares que reciben a miles de jóvenes cada fin de semana, lo que obliga a extremar los controles y garantizar que las instalaciones estén en condiciones óptimas para prevenir accidentes. En este caso, la rápida intervención de los servicios de emergencia permitió evitar un saldo más grave, pero la caída de una estructura en plena actividad expone la vulnerabilidad de espacios que deberían estar preparados para soportar grandes cargas y garantizar la seguridad de los asistentes.

Mientras se aguardan los resultados de la investigación, el boliche Archi permanecerá clausurado de manera preventiva. Las autoridades porteñas adelantaron que se revisarán las habilitaciones de otros locales de la zona para verificar el cumplimiento de las normas de seguridad. El derrumbe, que pudo haber tenido consecuencias más dramáticas, deja en evidencia la necesidad de reforzar los controles y de exigir a los empresarios del sector inversiones constantes en infraestructura y mantenimiento. La noche porteña, que es uno de los atractivos culturales y turísticos de la Ciudad, requiere estándares de seguridad acordes a la magnitud de la convocatoria que generan estos espacios.


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