Comunales | Un mejor futuro para estudiantes sin techo

Una ley para el Arancibia

La Defensoría porteña propone que el Gobierno de la Ciudad destine un inmueble público para el funcionamiento de un Centro de Integración Social donde se alojan alumnos mayores de 18 años. En el presente funciona en el Pasaje Prudan 1250 de San Cristóbal.
Buenos Aires, 6 de julio de 2021. Después de una noche durmiendo a la intemperie en alguna vereda o recoveco, muchos chicos y chicas se preparan para ir al Centro Educativo Isauro Arancibia (CEIA), su espacio de enseñanza y también de contención. Ante esta realidad, un grupo de docentes creó una asociación civil homónima y abrió un sitio de alojamiento en el barrio de San Cristóbal. El alquiler es inestable porque depende de donaciones, por eso la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires presentó un proyecto de ley para destinar por 20 años el uso de un inmueble público del GCBA para tal fin.

“Es fundamental que se haya presentado este proyecto. Esperamos, si se aprueba la ley, tener una casa que nos brinde la Ciudad para atender a nuestros pibes”, dijo a este medio Susana Reyes, directora del CEIA y una de las fundadoras de la asociación civil. En 2015, los y las maestras del CEIA y su asociación civil abrieron un Centro de Integración Social (CIS) en el Pasaje Prudan 1250. Allí se alojan varones y mujeres mayores de 18 años que estudian en el Arancibia. La capacidad es para 20 personas. “La idea es que sea un lugar de paso, donde estudien y también piensen en su futuro y sus deseos”, indica Susana.

Allí se desarrollan distintos talleres y hay acompañamiento de psicólogos y trabajadores sociales. Se trabaja articuladamente con la Sedronar (Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación), por lo cual funciona una Casa de Atención y Acompañamiento Comunitario (CAAC), que es un dispositivo para abordar “el consumo problemático de sustancias desde una mirada social, a través de un abordaje integral”. Desde su apertura, el Banco Industrial paga el alquiler del CIS como donación a la asociación civil. “No sabemos hasta cuándo y eso genera incertidumbre. Si se aprueba la ley, vamos a tener la seguridad de saber que tenemos un lugar, que no nos vamos a quedar en la calle de un momento a otro”, explica la directora del CEIA.

La Defensoría porteña expone en la iniciativa parlamentaria: “La casa que alquilan es inapropiada ediliciamente, con un contrato de locación de valor muy alto y deteriorada en cuestiones de cañerías, gas y estructura”. “De ahorrarse los recursos destinados al alquiler y demás gastos, podrían invertir dichos fondos en materiales y elementos para talleres permanentes con docentes, como así también mejorar las condiciones de alojados y trabajadores”, agregan y mencionan el contexto con aumento de la población en situación de calle.

“El CIS tiene un eje pedagógico, porque depende de la escuela. No es un parador. Los chicos dicen que los paradores son para parar y ellos quieren un lugar para vivir”, enfatiza Susana y menciona que muchos jóvenes que estuvieron de forma transitoria ya cuentan con un lugar donde vivir, tienen estudios terciarios iniciados y trabajo estable.

De la escuela al hogar

El Centro Educativo Isauro Arancibia está ubicado en la avenida Paseo Colón 1318, en San Telmo. Cuenta con jornada extendida, jardín maternal, nivel primario y secundario, apoyo escolar. Es una experiencia social y de enseñanza creada en 1998 donde asisten personas en situación de vulnerabilidad social. En esa época Susana Reyes comenzó a dar clases a un grupo de mujeres de AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina). “Con el permiso de su maestra, estas mujeres que querían terminar sus estudios primarios, empezaron a llegar al aula acompañadas de niñas, niños y jóvenes que se encontraban en situación de calle, durmiendo en la zona de Retiro y Constitución”, rememora.

“Tiene su eje en el sujeto pedagógico, en el vínculo educador-educando y en los proyectos de vida de los estudiantes. Actualmente participan más de 400 jóvenes, niños y adultos”, destacan los fundamentos del proyecto de la Defensoría. En palabras de la comunidad del Isauro, se propone como “una institución educativa que dé respuestas integrales a las necesidades complejas y a las posibilidades de los estudiantes que concurren, entendiendo que la tarea educativa debe contemplar un trabajo integral e interdisciplinario”.

Además de la cursada, hay distintas propuestas como un proyecto de panadería, una bicicletería y una articulación entre el secundario y la Universidad de Avellaneda mediante el plan FINES. También cuenta con una galería de arte llamada León Ferrari. La asociación civil, cuyo nombre completo es “Isauro Arancibia por el Derecho de Niños, Niñas y Jóvenes a Elegir su Propio Futuro”, empezó a tomar forma en 2006 y obtuvo personería jurídica en 2011. “Los estudiantes dormían en la vereda y venían a estudiar acá. Los maestros volvíamos a casa y ellos a la calle. Pensamos qué aportar para transformar esta situación, sabiendo que siempre es el Estado el que tiene que dar respuesta. Mientras tanto, nos propusimos generar una asociación civil para que los chicos hagan pie, para acompañarlos a lograr sus objetivos”.  “Aparte, el Isauro no tenía cooperadora y necesitábamos recursos para solventar gastos que no teníamos cubiertos como escuela. Los chicos venían sin útiles y teníamos que comprarlos, por ejemplo. Con la asociación se pudo”, expresa Susana.

De vuelta al proyecto del CIS, Susana resalta: “Este proyecto funciona, lo vamos mejorando y necesitamos seguir adelante”. “La única forma de salir de la situación de calle es con acompañamiento y una mirada amorosa. El acompañamiento cuerpo a cuerpo es lo que se necesita para salir de tanto abandono y tanto dolor”, concluye.

Juan Castro


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