Comunales | Centenario del inicio de su construcción

Santa Rosa de Lima de festejo

La Basílica Santa Rosa de Lima, uno de los templos más singulares del patrimonio arquitectónico porteño, celebrará el domingo 12 de octubre el centenario de la colocación de su piedra fundamental con una jornada de charlas en la Cripta, el espacio que funcionó como iglesia principal durante los primeros años de obra y que hoy permite comprender, desde su interior, la magnitud de un proyecto que marcó para siempre el paisaje urbano de Balvanera. Buenos Aires, 6 de octubre de 2026. La actividad, abierta al público y con entrada gratuita, buscará recuperar la historia del edificio, destacar su valor patrimonial y poner en contexto la obra de los arquitectos y constructores que dieron forma a la única iglesia de estilo bizantino-románico de la Ciudad de Buenos Aires, coronada por una cúpula que se cuenta entre las más altas del país.   

El encuentro se desarrollará entre las 16.30 y las 18.45 en la Cripta, con ingreso por Pasco 409, y reunirá a especialistas en historia urbana, arquitectura religiosa y patrimonio porteño. El programa contempla exposiciones sobre los templos católicos de Balvanera, las cúpulas que definen el perfil de Buenos Aires y la obra del ingeniero Andrés Millé, responsable de la construcción del edificio. También habrá una charla dedicada a la trayectoria del arquitecto Alejandro Christophersen, autor del proyecto y figura central de la arquitectura argentina de comienzos del siglo XX, cuyo trabajo en Santa Rosa de Lima sintetiza influencias europeas y búsquedas estéticas propias.   

La jornada incluirá además un repaso por la historia del templo y el descubrimiento y bendición de una placa conmemorativa por el centenario de la piedra fundamental. Ese hito, ocurrido el 3 de enero de 1926, marcó el inicio formal de una obra que se extendió durante ocho años y que fue concebida con tres niveles: cripta, templo y cúpula. Christophersen definió su estilo como “románico-bizantino de Périgord”, inspirado en la Catedral de Saint-Front de Périgueux y en el Sacré-Cœur de París, en cumplimiento del deseo de los principales donantes, entre ellos María de los Remedios Unzué de Alvear, quien financió la construcción y donó el terreno.  

La Cripta, que hoy será sede de las charlas, tuvo un rol decisivo en los primeros años del proyecto: comenzó a funcionar como templo principal en enero de 1929, cuando la obra del edificio superior aún estaba en marcha. Allí se celebraron los primeros bautismos y casamientos de la comunidad, y allí se consolidó el vínculo entre el barrio y el nuevo santuario. La inauguración oficial del templo se realizó el 12 de octubre de 1934, en coincidencia con el 32º Congreso Eucarístico Internacional, y la consagración llegó el 30 de agosto de 1941, cuando fue declarada basílica.   

La singularidad arquitectónica del edificio —una fachada de ladrillo que oculta desde la calle la escala monumental de su interior, una nave principal revestida en mosaicos y una cúpula que roza los 60 metros de altura— lo convierte en una pieza excepcional del patrimonio porteño. En Balvanera, donde conviven instituciones históricas como el Centro Gallego, el Hospital Español y el antiguo Spinetto, la basílica se destaca como el único templo de estilo bizantino de la ciudad y como una obra que expresa tanto la devoción popular como la ambición estética de sus impulsores.   

La actividad del próximo domingo se realizará pocos meses después de la tradicional Fiesta de Santa Rosa de Lima, que cada 30 de agosto convoca a cientos de vecinos en una peregrinación por las calles cercanas al templo, ubicada en la esquina de avenida Belgrano y Pasco. Este año, la celebración incluyó misas y una ceremonia presidida por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, reforzando el papel de la basílica como centro espiritual del barrio.   

Con la conmemoración del centenario de su piedra fundamental, la Basílica Santa Rosa de Lima reafirma su doble identidad: la de espacio religioso profundamente arraigado en la vida comunitaria de Balvanera y la de obra arquitectónica mayor, cuyo valor histórico y estético la sitúa entre los templos más relevantes de la Ciudad de Buenos Aires. Las charlas en la Cripta buscan precisamente recuperar esa dimensión, invitando a vecinos y visitantes a mirar de nuevo un edificio que, pese a su presencia imponente, permanece en muchos casos como un tesoro oculto del patrimonio porteño.   


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