Comunales | Monumento histórico nacional
Un hito para el barrio
La estación Once de Setiembre del ex Ferrocarril Sarmiento fue declarada Monumento Histórico Nacional por Alberto Fernández. Fue en conjunto con las terminales ferroviarias de Plaza Constitución, Belgrano de Retiro y Lacroze. Se sumaron así a las de Retiro del Ferrocarril Mitre y de Retiro del San Martín que ya eran Monumento Histórico Nacional.
Buenos Aires, 25 de mayo de 2021. El gobierno nacional declaró Monumento Nacional a las terminales de los ferrocarriles Roca, Belgrano Norte, Sarmiento y Urquiza. Esto significa que en los sucesivo cualquier obra o modificación a sus estructuras deberá requerir de la aprobación de la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos, que tendrán la mayor protección patrimonial que existe en el país.
La decisión fue oficializada el lunes 10 de mayo con la publicación en el Boletín Oficial del decreto 315/2021, que lleva la firma del Presidente Alberto Fernández, el Jefe de Gabinete Santiago Cafiero y el ministro de Cultura Tristán Bauer, de cuya cartera depende el control y seguimiento de los Monumentos Históricos Nacionales. Hasta ahora, de las siete grandes estaciones de la Ciudad, las únicas terminales ferroviarias consideradas Monumento Histórico Nacional eran las de Retiro del Ferrocarril Mitre y de Retiro del San Martín.
Once de Septiembre es una de las cuatro terminales ferroviarias más importantes de la Ciudad, y está en el barrio de Balvanera sobre uno de los laterales de la Plaza Miserere. Es la cabecera de la línea ferroviaria de corta y media distancia que mayor cantidad de pasajeros trasporta y fue inaugurada el 20 de diciembre de 1882. De estilo neorrenancentista, la estación Once fue proyectada por el arquitecto holandés John Doyer (1862-1939) y construida en dos etapas: entre los años 1895 y 1898, y entre 1906 y 1907, cuando mediante un edificio central se unificó la terminal ferroviaria con el edificio vecino de la Bolsa de Cereales, de aspecto tan similar que luego de la unión resultó difícil de notar que antiguamente se trataba de dos construcciones separadas.
Sus antecedentes
En 1853 un conjunto de emprendedores de la clase alta porteña formó la Sociedad del Camino de Hierro de Buenos Aires al Oeste, que daría lugar a la construcción del primer ferrocarril en Argentina. Se inauguró el 29 de agosto de 1857, uniendo la actual Plaza Lavalle (Estación del Parque) con el entonces pueblo de San José de Flores con 10 kilómetros de vías, y su primera parada intermedia fue llamada Once, por la existencia de un mercado en sus inmediaciones que precisamente se llamaba Once de Setiembre.
Esta primera estación Once de Septiembre era un sencillo edificio de madera construido en seco, que estaba dispuesto a lo largo de la actual calle Bartolomé Mitre, entre las Jean Jaurés y Ecuador. Tenía una sola plataforma, y era una casilla con techo a dos aguas y ambientes divididos por tablas de madera verticales encastradas. También existían galpones destinados al acopio de maderas y otros productos.6
La estación fue creciendo en importancia, a medida que se construyeron varios ramales en sus inmediaciones, fueron comprándose terrenos aledaños para expandir el sector de cargas cada vez de mayor movimiento, y se instaló alrededor de 1872 la primera Escuela Técnica Ferroviaria.
Denominada comúnmente Once, su nombre conmemora el alzamiento mitrista del 11 de septiembre de 1852 de la provincia de Buenos Aires contra el gobierno federal y la posterior secesión de la provincia de Buenos Aires de la Confederación Argentina. Sucedió cuando las tropas de Urquiza, vencedor de Rosas en Santos Lugares, se retiraron de la ciudad luego de la firma del tratado de San Nicolás. Allí los gobernadores firmaron el Acuerdo de San Nicolás, por el cual nombraron a Urquiza como director provisorio de la Confederación y convocaron a un Congreso General Constituyente en la ciudad de Santa Fe.
El alzamiento de Mitre contra la Confederación, dio origen al Estado de Buenos Aires en 1852. Este último entró en guerra con el resto de la Confederación y se enfrentó con ella en la Batalla de Pavón en 1861. El triunfo de Buenos Aires significó el fin de la Confederación, la reunificación nacional —a costa de las autonomías federales provinciales— hegemonizada por la élite liberal instalada en la ciudad de Buenos Aires y la aplicación de la Constitución de 1853 en todo el territorio.
La estación cambió su nombre a 1 de marzo en 1951, en conmemoración de la nacionalización de los ferrocarriles en el año 1948, por decisión del pirmer gobierno del General Perón. En 1955, tras el golpe de Estado denominado Revolución Libertadora que derrocó al gobierno peronista, volvió a su nombre anterior.
Las otras estaciones monumentales
La estación de Plaza Constitución fue la primera en su estilo, de carácter palaciego, imitado por todas las otras que le siguieron. Es la cabecera del Ferrocarril General Roca y circulan por ella 156 millones de pasajeros al año, lo que la convierte en la estación más grande y transitada del país, de Sudamérica y una de las más grandes del mundo. Fue inaugurada el primer día de 1887, y de ella parten ramales hacia las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Neuquén y Río Negro.
El primer edificio era una construcción simple cuya fachada sobre la actual calle Brasil, mirando hacia el Mercado Constitución. Tenía solamente dos plataformas: una para la entrada y otra para la salida de trenes. En 1883, los arquitectos ingleses Parr, Strong & Parr de Londres diseñaron un nuevo edificio que agregaba un predio de 37.000 m2. La municipalidad mandó abrir las calles “Universidad” (actual Herrera), “General Paz” (actual Guanahani) e “Ituzaingó” que con “Brasil” y “Lima” delimitaron el nuevo cuadro de la estación. Para 1887 ya estaba concluida: se destacaba por su mansarda, la cúpula central con un gran reloj y un conjunto escultórico. El cuerpo central, con cuatro accesos, era flanqueado por dos alas para entrada y salida de carruajes, y finalmente los dos volúmenes laterales salientes con buhardillas.
En cuanto al interior, las tres plataformas estaban cubiertas por una estructura de hierro empotrada en las paredes laterales, cubierta por cristales vidriados que permitían la iluminación natural. La estación tuvo otras modificaciones con el correr del siglo para adecuarla a las exigencias del tráfico siempre creciente.
La estación Federico Lacroze pertenece al Ferrocarril Urquiza, se encuentra en el barrio de Chacarita, en las avenidas Lacroze y Corrientes, enfrente del Cementerio de Chacarita. Es un edificio racionalista diseñado por el arquitecto Santiago Mayaud-Maisonneuve y su hijo Carlos en 1951, e inaugurado en 1957. Según el periodista Sergio Kiernan, “constituye la conspicua excepción a la historia ferroviaria argentina: es la gran terminal construida por los ferrocarriles estatales”.
En 2001 fue remodelada, instalándose modernos paneles metálicos en el techo, y sobre la vereda la fachada vidriada. La estación en sí misma es una gran curiosidad arquitectónica, puesto que fue construida en chapa, hierro y madera por su carácter provisorio, pero aun así el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico la dotó de un cuidado estilo industrial con toques neo Tudor, al igual que las demás estaciones de la línea.
La estación Belgrano de Retiro es la estación terminal del Ferrocarril General Belgrano y de la línea Belgrano Norte de servicios suburbanos a la zona norte y zona noroeste del Gran Buenos Aires. Fue inaugurada en 1912 y “es uno de los hitos de la arquitectura academicista francesa. En realidad, fue la ampliación de la estación original, que tenía solo tres plantas, agregándole un piso más, la mansarda y la cúpula con reloj que destaca al edificio. Es la cuarta estación más transitada de la Argentina.