Comunales | 100 años de "El violín del diablo"

Homenaje al poeta de Balvanera

Raúl González Tuñón, uno de los poetas más singulares y decisivos de la literatura argentina del siglo XX, vuelve al centro de la escena cultural con el homenaje que la Academia Argentina de Letras realizará el jueves 22 de octubre, a cien años de la publicación de "El violín del diablo". La actividad, que incluirá lecturas, intervenciones académicas y música de Juan “Tata” Cedrón e interpretaciones de tangos por Isol, permite revisitar la figura de un escritor profundamente ligado al barrio de Balvanera, donde nació y donde se formó una sensibilidad que marcaría para siempre su obra: una mirada sobre la ciudad, sus trabajadores, sus cafés, sus luchas y sus noches, que convirtió a Buenos Aires en un territorio poético irrepetible. Buenos Aires, 20 de octubre de 2026. Tuñón nació el 29 de marzo de 1905 en una casa de la calle Saavedra al 600, en el corazón del Once. Hijo de inmigrantes españoles y parte de una familia numerosa, creció en un ambiente popular que lo conectó desde temprano con la vida callejera, los oficios, las voces y los ritmos del barrio. Esa experiencia inicial, hecha de recorridos por avenidas y pasajes, de conversaciones en cafés y de escenas cotidianas, se transformaría en uno de los pilares de su escritura. Balvanera no fue solo su lugar de origen: fue el laboratorio emocional y social desde el cual construyó una poética que incorporó la ciudad como protagonista, con sus personajes anónimos, sus desigualdades y sus gestos de solidaridad.

La vida política y social del barrio también dejó marcas profundas en su formación. Durante su infancia acompañaba a su abuelo materno, Manuel Tuñón, socialista, a las manifestaciones obreras que se realizaban en la Plaza Once, especialmente las del 1° de Mayo. Aquellas concentraciones, atravesadas por reclamos laborales, discursos encendidos y banderas rojas, le revelaron un mundo de injusticias y luchas que luego aparecería en su obra con una claridad inconfundible. Tuñón fue, desde sus primeros textos, un poeta atento a la desigualdad, a la explotación y a la dignidad de los trabajadores, y esa sensibilidad social se convirtió en una de sus marcas de identidad.

La presencia del escritor en la memoria urbana de Balvanera se mantiene viva. En 24 de Noviembre 141, entre Hipólito Yrigoyen y Adolfo Alsina, se encuentra la Plazoleta Raúl González Tuñón, un espacio verde que lleva su nombre y que fue renovado por el Gobierno porteño en 2026. La plazoleta funciona como un punto de referencia simbólico: un recordatorio de que el barrio sigue reconociendo a uno de sus hijos más ilustres, cuya obra trascendió fronteras pero nunca perdió el pulso de las calles donde comenzó a mirar el mundo.

Tuñón fue una figura central de la poesía argentina. Su escritura, influida por el modernismo, las vanguardias europeas y el periodismo, combinó lirismo, crítica social y una profunda sensibilidad urbana. En sus poemas conviven marineros, obreros, músicos, prostitutas, militantes, niños y viejos; conviven también los cafés de barrio, los bares del puerto, las noches de bohemia y las marchas obreras. Su obra dialoga con la tradición literaria argentina, pero también con la música popular, el tango, la crónica y el relato de viaje. Como periodista, trabajó en el diario "Crítica", donde desarrolló una mirada aguda sobre la vida cotidiana y los conflictos sociales, y donde consolidó un estilo que mezclaba observación, ironía y compromiso.

"El violín del diablo", publicado en 1926, fue su primer libro y marcó el inicio de una producción que se expandiría durante décadas. En ese volumen ya aparecen los elementos que definirían su obra: la ciudad como escenario poético, la preocupación por la injusticia social, la fascinación por los personajes marginales y una musicalidad que atraviesa cada verso. A cien años de su publicación, la Academia Argentina de Letras propone revisitar ese legado mediante un encuentro que combinará reflexión académica y celebración artística.

La actividad tendrá lugar en el Salón Leopoldo Lugones de la sede de la Academia, en Sánchez de Bustamante 2663, con entrada libre y gratuita. El presidente de la institución, Rafael Felipe Oteriño, ofrecerá las palabras de apertura, seguido por una intervención del académico Antonio Requeni. Luego, Juan Cedrón interpretará canciones, Rafael Spregelburd leerá poemas y la artista Isol presentará tangos, en una propuesta que busca recuperar la dimensión musical y performática que siempre acompañó la obra de Tuñón. La coordinación estará a cargo del académico Eduardo Álvarez Tuñón, descendiente del poeta, lo que añade un matiz íntimo al homenaje.

El centenario de "El violín del diablo" no es solo una efeméride literaria: es una oportunidad para volver a leer a un autor que supo unir poesía y ciudad, compromiso y belleza, memoria y futuro. En Balvanera, donde todo comenzó, su nombre sigue resonando en las calles, en la plazoleta que lo recuerda y en la tradición cultural del barrio. En Buenos Aires, su obra permanece como una de las más intensas y luminosas del siglo XX. Y en la Academia Argentina de Letras, el homenaje del 22 de octubre permitirá que nuevas generaciones descubran la voz de un poeta que hizo de la vida urbana un territorio de revelación y de lucha, y que convirtió al Once en una de las geografías más entrañables de la literatura argentina.


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