Historias de nuestra comuna | La trama judía

Zwi Migdal

Zwi Migdal fue una red mundial de trata de personas que operó entre 1906 y 1930 con sede en la ciudad de Buenos Aires, en nuestra Comuna 3, más precisamente en el Once. Estaba conformada por delincuentes de origen judíopolaco que se especializaban en la prostitución forzada de mujeres judías. Buenos Aires, 7 de noviembre de 2011. La organización conseguía estas mujeres en aldeas del Este de Europa. Allí las comunidades judías estaban en esa época bajo el peligro constante de los pogromos[1], que las asolaban con saña, además de las difíciles condiciones económicas. Los integrantes de la mafia se presentaban como judíos que habían conseguido prosperar en América y que volvían a su tierra para buscar una mujer con quien casarse. Las condiciones objetivas de miseria y violencia hacían que las jóvenes y sus familias vieran en la oferta matrimonial una oportunidad que no podía ser rechazada.

En su apogeo, luego de la Primera Guerra Mundial, la organización tenía más de 400 miembros en la Argentina. Llegó a tener ganancias anuales por más de 50 millones de dólares. Su sede se encontraba en Buenos Aires, con sucursales en otras ciudades de la Argentina, Brasil, Nueva York, Varsovia, Sudáfrica, India y China.

Sus actividades ilegales fueron duramente combatidas tanto por las organizaciones judías como por parte de espontáneos de la misma comunidad, hasta que la denuncia de una ex prostituta forzada, que arriesgó su vida en ello, acabó de desmantelarla.

Si bien distintos colectivos de inmigrantes de la Argentina contaron entre sus miembros con individuos y mafias dedicadas a la explotación de mujeres, el caso de los polacos judíos fue el único en el cual la propia comunidad organizada se implicó en la lucha para la erradicación de sus miembros indeseables.

Un poco de historia

La prostitución de jovencitas judías traídas de Europa del Este se había iniciado desde la misma llegada de la inmigración judía a finales del siglo XIX: ya en 1885, para el mismo tiempo en que la Jewish Colonization Association lograba fundar las primeras colonias judías en Entre Ríos,la Asociación Judía para la Protección de Mujeres y Niños instaba a los miembros de la comunidad a no rentar departamentos a los rufianes.

Para 1889, el «Club de los 40» reúne a un grupo de rufianes judíos para brindarse apoyo mutuo, intercambiar información y compartir estrategias para eludir a las autoridades: sería el embrión de la gran corporación de rufianes que culminaría en la Zwi Migdal. Esta organización de proxenetas judíos fue una de las tantas organizadas por rufianes de las distintas colectividades. Además de los autóctonos, había organizaciones de tratantes de blancas constituídas por italianos, españoles, y franceses de la poderosa mafia marsellesa.

Los rufianes reclutaban a niñas de 13 a16 años de edad de las pequeñas aldeas o shtetl de Rusia y Polonia para emigrar a América con falsas promesas de trabajar como empleadas domésticas de ricas familias judías, e incluso con promesas de casamiento. Durante el mismo viaje a América, las niñas eran violadas, golpeadas y encerradas en jaulas en donde pasaban hambre. Según el periodista Gustavo Germán González, contemporáneo a aquellos hechos, las mujeres eran vendidas como en los antiguos mercados de esclavos de Roma o del Sur de los Estados Unidos: “...las mujeres, traídas a veces con falsas promesas de matrimonio, eran exhibidas desnudas y vendidas al mejor postor”, relata.

En 1906 conformaron en Avellaneda —distrito dominado por el caudillo conservador Alberto Barceló, quien él mismo era dueño de burdeles— la Sociedad de Socorros Mutuos Varsovia.

La constitución de la sociedad en Avellaneda era sólo fachada legal ya que era el único distrito que le concedió la personería jurídica; la verdadera central de operaciones de la mafia polaca se encontraba en Buenos Aires, en la calle Córdoba 3280, un edificio de dos plantas con jardín, sinagoga, salón de fiestas, bar, comedor y sala de velatorios, entre otras dependencias.

En esa época se formó el primer enclave prostibulario en la Ciudad de Buenos Aires, delimitado por las calles Lavalle, Viamonte, Libertad y Talcahuano. La organización tenía sus burdeles sobre las calles Junín y Lavalle. Allí se encontraban El Chorizo, Las Esclavas, Gato Negro, Marita y Las Perras, entre otros prostíbulos, donde las mujeres sometidas a la prostitución trabajaban de 4 de la tarde a 4 dela mañana. Lasjóvenes trabajaban a destajo; los proxenetas, caftenes o cafishios, exigían que las mujeres atendieran a un mínimo de 600 clientes por semana y 70 por jornada.

El apogeo de la organización se dio en la década de 1920, con 430 proxenetas que controlaban 2000 burdeles y 4000 mujeres. Los integrantes de la Zwi Migdal trataban de ser aceptados por la colectividad haciendo donaciones para las sinagogas y el financiamiento del culto.

En cuanto estuvo claro el origen de los dineros de la organización, la misma comunidad judía comenzó una dura campaña contra la Zwi Migdal. El conocido activista sionista, Nahum Sorkin, impidió que un proxeneta entrara a un teatro de la comunidad, se comenzó a impedir el ingreso de los proxenetas a las sinagogas, y luego se les negó el derecho a ser enterrados en los cementerios de la comunidad. En este sentido, el rabino Reuben Hacohen Sinai, afirmó en un de sus sermones: "prefiero yacer entre gentiles honorables que entre nuestros tmeim" [impuros]".

Apartados de la comunidad, los proxenetas comenzaron a crear sus propias sinagogas, teatros y fundaron su propio cementerio en Avellaneda en 1921.

El Fin dela Zwi Migdal

El fin de la organización llegó en 1929 cuando Ruchla Laja Liberman, una de las miles de inmigrantes polacas sometidas en los prostíbulos, denunció a la Zwi Migdal ante la justicia. Ruchla —o Raquel como era conocida en el burdel— era natural de la ciudad polaca Lodz y había llegado a la Argentina en 1918 con dos bebés. Era costurera y sabía leer y escribir. Aquí se encontró con que su primer marido, un sastre, había muerto y ella estaba en la miseria y tuvo que prostituírse. Permaneció en esta condición de esclavitud por 11 años.

El juez Manuel Rodríguez Ocampo se hizo cargo de la investigación de la denuncia y ordenó al comisario Julio Alsogaray que llevó adelante las pesquisas que terminaron en el allanamiento de la sede central dela Zwi Migdal el 30 de mayo de 1930.

El 27 de septiembre de 1930 se dictó el procesamiento de 108 de los socios de la Migdal, pero en enero de 1931 fueron liberados.

Norberto Alonso


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[1] Un pogromo (del ruso погром, pogrom: «devastación») consiste en el linchamiento multitudinario, espontáneo o premeditado, de un grupo particular, étnico, religioso u otro, acompañado de la destrucción o el saqueo de sus bienes (casas, tiendas, centros religiosos, etcétera). El término ha sido usado para denotar actos de violencia sobre todo contra los judíos, aunque también se ha aplicado para otros grupos étnicos.

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