Sociedad | 9 de Julio de 1816

La segunda independencia

El 9 de julio de 1816, en la ciudad de San Miguel de Tucumán, las Provincias Unidas en Sud América proclamaron su independencia de la monarquía española y de cualquier otra dominación extranjera. Este acto fue el resultado de años de luchas políticas y militares iniciadas con la Revolución de Mayo de 1810. Buenos Aires, 15 de julio de 2025. Desde el 24 de marzo de ese año se encontraba reunido en Tucumán el Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas, formado por 33 diputados en representación de 15 provincias del antiguo Virreinato del Río de la Plata.

El 9 de julio se redactó y firmó el Acta de la Independencia, publicada en español, quechua y aimara para incluir a los pueblos originarios, habitantes mayoritarios del llamado Alto Perú, entonces parte de las Provincia Unidas (hoy Bolivia). También se hizo luego una versión en guaraní, para los pueblos del litoral, pese a que Paraguay había rechazado sumarse por considerarse ya una república independiente y que las provincias integrantes de la Liga de los Pueblos Libres (Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos y la Banda Oriental), se negaron también a participar oponiéndose al centralismo porteño. 

La declaración fue una respuesta al regreso del rey Fernando VII al trono español y a la amenaza de reconquista de América, mientras se libraban feroces combates en el Alto Perú entre los realistas y las fuerzas patriotas. La Declaración precisó además que la independencia era respecto de toda otra dominación extranjera, no solo de España.

Aunque la Declaración del 9 de julio de 1816 en Tucumán es la más reconocida y oficial, hubo otras iniciativas previas y paralelas que también proclamaron la independencia, aunque no todas tuvieron el mismo alcance o reconocimiento.

Es el caso del Congreso de Oriente (1815), convocado por José Gervasio Artigas en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, que reunió a las provincias de la Liga de los Pueblos Libres (como Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y la Banda Oriental), con el objetivo de definir un proyecto de organización política para la región. Allí se reafirmó la independencia de las provincias respecto a toda dominación extranjera, así como la adopción de un sistema federal de gobierno para las mismas, en plena igualdad. Con lo que la de Tucumán sería la segunda declaración de la independencia de las Provincias Unidas, que no lograban estar reunidas entonces por el rechazo a los intentos hegemónicos de Buenos Aires.

Más allá de esto, alcanzar la auténtica independencia de todo poder extranjero vuelve a cobrar actualidad en nuestros días, en los que la Patria se encuentra sometida a los dictados económicos de organismos internacionales, a causa de las deudas contraídas por gobiernos entreguistas e ineptos y la torpe alineación con los intereses de potencias ajenas, incluso en desmedro del patrimonio territorial argentino.




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