Sociedad | Juicio por el encubrimiento en el caso Amia

Terminan 21 años de impunidad

El ex presidente Carlos Menem estará de nuevo sentado en el banquillo de los acusados junto al primer juez que investigó el atentado, Juan José Galeano, inculpado de haber impulsado el pago de 400 mil dólares a Carlos Telleldín por desviar la pista. Se investigan sus responsabilidades en el encubrimiento del mayor atentado terrorista de la historia argentina, perpetrado en 1994 contra la mutual israelita Amia. Buenos Aires, 11 de agosto de 2015. El jueves 6 de agosto se iniciaron las actuaciones en la causa por el encubrimiento del atentado terrorista a la AMIA, ocurrido el 18 de julio de 1994. Las miradas estarán puestas en Carlos Menem, principal responsable político del país en aquel momento. Pero también serán juzgados el ex juez Juan José Galeano, los fiscales Eamon Müllen y José Carlos Barbaccia, el ex titular de la SIDE menemista Hugo Anzorreguy, el agente de Inteligencia Patricio Finnen, el reducidor de autos Carlos Telleldín y su mujer, Ana María Boragni, el abogado Víctor Stinfale y el ex titular de la AMIA y la DAIA Rubén Ezra Beraja.

El Estado, familiares y algunas organizaciones esperan que en el juicio surja información relevante para el esclarecimiento del ataque terrorista. Las audiencias se desarrollarán en los tribunales federales de Cómodoro Py y el tribunal estará integrado por los jueces Néstor Costabel, Jorge Gorini y Karina Perilli. Entre los trece imputados por haber participado de una u otra manera en las maniobras para fraguar y ocultar pruebas sobre el ataque que costó la vida de 85 personas está, además del ex titular de la DAIA, Rubén Beraja, el ex jefe de la Policía Metropolitana designado por Mauricio Macri, Jorge Fino Palacios.

En el debate se juzgará la participación de estos actores políticos y judiciales por haber desviado la investigación y pagado 400 mil pesos a Telleldín para acusar a la Bonaerense de ser los autores del atentado, con el fin de mostrar un logro en el segundo aniversario de la explosión de la bomba.

A Galeano se le imputan decenas de delitos para la concreción de la orden presidencial de desviar la pesquisa de la llamada “pista siria”, esto es la investigación de la participación del empresario de origen sirio libanés Alberto Kanoore Edul en el atentado. El ex juez está acusado de suspender las escuchas, destruir las desgrabaciones, extraviar los cassettes y de realizar allanamientos de modo que carecieran de validez.

Participantes del juicio

Por primera vez en el juicio declararán las víctimas del atentado, agrupadas en tres querellas –Memoria Activa, 18J, y Apemia-. A ellas se sumarán otras tres partes acusadoras: los policías bonaerenses que fueron encarcelados, AMIA y DAIA en representación de la dirigencia comunitaria, y el Estado argentino a través de la querella del Ministerio de Justicia, que designó una unidad especial para afrontar este proceso. Un total de 141 testigos han sido propuestos inicialmente, entre los que se encuentra la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, además de otros miembros de la bicameral que siguió las alternativas de la investigación inicial de Galeano.

Los querellantes buscarán junto a los nuevos fiscales de la UFI AMIA que el proceso alcance una definición no sólo en las pruebas sobre el desvío de la investigación, sino en el surgimiento de algún elemento que pueda echar luz sobre el atentado ocurrido el 18 de julio de 1994 en Pasteur 633.

El complot del silencio

“Mucha gente en estos años no quiso que este juicio se llevara adelante”, señaló Luciano Hazan, el subsecretario de Política Criminal y coordinador de la Unidad Especial de Investigación del atentado a la AMIA. Hazán dialogó con la agencia de noticias Télam y se refirió a las demoras en el inicio y a la importancia de avanzar rápido hasta la instancia de presentación de pruebas y de las declaraciones indagatorias.

-¿Qué expectativa tiene respecto del comienzo del juicio oral y público que tanto se dilató?
-Tengo la expectativa de que el juicio arranque con fuerza justamente por las demoras que viene llevando y por la necesidad de dar respuesta a las víctimas y a la sociedad completa sobre lo que pasó en la investigación del caso AMIA. Espero que arranque lo más pronto posible con las cuestiones de prueba, con las indagatorias de los imputados y que no se lleve demasiado tiempo en formalidades. También uno tiene la expectativa siempre abierta de que se sepa un poco más de lo que pasó con el atentado en sí mismo.

-¿Por qué cree que este juicio oral no pudo iniciarse antes?
-Hay mucha gente que en todos estos años no quiso que este juicio se llevara adelante. Es un juicio que molesta a otra gente más allá de los imputados. Se va a juzgar una gran maniobra orquestada desde distintos poderes del Estado, a distintos niveles, incluyendo el Poder Ejecutivo, la secretaría de Inteligencia, el Ministerio Público Fiscal, el Poder Judicial, la Policía Federal, la de la provincia de Buenos Aires. Además pone la lupa sobre las prácticas de la justicia federal porteña. Acá va a haber un ex juez sometido a proceso por sus prácticas, por la manera de trabajar con los servicios de Inteligencia. Esto claramente impactó en los plazos del proceso.

-Toda esa demora generó una profunda sensación de impunidad.
-Este juicio debería aportar un granito de arena para ir en dirección contraria de esa sensación, para que empiece a haber en este tema una sensación de justicia. Sería importante que este juicio arroje algo de luz y que como consecuencia de lo que vaya pasando en este juicio, incluso en paralelo, permita impulsar algunas líneas de investigación sobre el atentado en sí mismo.

Norberto Alonso

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