Comunales | Narcomenudeo en el ascensor

Desbaratan boca de expendio

La tranquilidad cotidiana de un consorcio en el barrio porte帽o de Balvanera se vio profundamente alterada durante los 煤ltimos meses debido a una serie de situaciones at铆picas que encendieron las alarmas de los residentes. Lo que comenz贸 como un murmullo de pasillo y una creciente inquietud vecinal por movimientos extra帽os a cualquier hora del d铆a y de la noche, deriv贸 en una exhaustiva investigaci贸n judicial y policial que logr贸 desbaratar una activa boca de expendio de sustancias prohibidas que operaba desde el interior de un complejo habitacional. Buenos Aires, 2 de junio de 2026. El despliegue de personas ajenas al lugar, los encuentros fugaces en los sectores comunes del inmueble y los recurrentes episodios de tensi贸n y hostilidad vecinal terminaron por confirmar las peores sospechas de la comunidad. La situaci贸n se volvi贸 insostenible al punto de motivar una denuncia que rompi贸 el silencio y dio paso a la intervenci贸n de los organismos del fuero penal de la Ciudad Aut贸noma de Buenos Aires.

La pesquisa judicial tuvo su origen formal a partir de una presentaci贸n de car谩cter an贸nimo que describ铆a con minuciosidad las presuntas maniobras de comercializaci贸n de estupefacientes bajo la modalidad de narcomenudeo. El epicentro del conflicto se localizaba en un edificio residencial ubicado estrat茅gicamente sobre la avenida Corrientes al 2700, una de las arterias m谩s transitadas y comerciales de la geograf铆a porte帽a, caracterizada por un flujo incesante de peatones que facilitaba el camuflaje de las actividades il铆citas. De acuerdo con los datos aportados inicialmente por los denunciantes, los sospechosos no solo realizaban las transacciones en la v铆a p煤blica o en el palier de acceso, sino que hab铆an adoptado una osada metodolog铆a: utilizaban el propio ascensor del edificio como un espacio cerrado y m贸vil para concretar los pasamanos de drogas y dinero, intentando eludir de este modo las miradas de los curiosos y las c谩maras de seguridad que pudieran estar instaladas en la cuadra.

Frente a la gravedad de los hechos denunciados y la precisi贸n de los datos suministrados por los habitantes de la zona, tom贸 intervenci贸n inmediata la Unidad Fiscal Especializada en la Investigaci贸n de Delitos vinculados con Estupefacientes, bajo la conducci贸n de la doctora Cecilia Amil Mart铆n. La funcionaria del Ministerio P煤blico Fiscal encomend贸 de forma inmediata las tareas de campo, observaciones y seguimientos encubiertos a los agentes de la Divisi贸n Investigaciones Antidrogas Zona Norte de la Polic铆a de la Ciudad. El personal policial debi贸 implementar un sigiloso sistema de vigilancia que se extendi贸 durante varios meses, recabando registros f铆lmicos, fotogr谩ficos y testimonios clave que permitieron corroborar que la actividad ilegal era desplegada por una pareja que resid铆a de manera permanente en uno de los departamentos del inmueble en cuesti贸n.

A medida que avanzaban las semanas de recopilaci贸n probatoria, los encargados de la investigaci贸n criminal lograron individualizar fehacientemente a los presuntos responsables de la red de venta. Se trataba de un hombre de 54 a帽os y una mujer de 51, quienes seg煤n las pruebas acumuladas se dedicaban de manera habitual y sostenida en el tiempo al acopio, fraccionamiento y distribuci贸n de diversas sustancias psicoactivas. El modus operandi de la pareja no solo se limitaba a recibir a los clientes dentro de la estructura edilicia, sino que tambi茅n realizaban entregas pactadas previamente en las inmediaciones del lote urbano, aprovechando la cercan铆a con centros de transbordo y paradas de transporte p煤blico que dinamizaban el negocio criminal a baja escala.

Un elemento perif茅rico pero de gran peso conceptual que reforz贸 la hip贸tesis de los investigadores fue el conflictivo historial de convivencia que registraba el principal imputado var贸n dentro de la comunidad del consorcio. Al entrecruzar los datos con los registros de las comisar铆as vecinales y los testimonios de los propios damnificados en el expediente judicial, se constat贸 que el hombre de 54 a帽os ya acumulaba varias denuncias previas por episodios de violencia verbal, amenazas y severos problemas de vecindad dentro del inmueble de la avenida Corrientes. Este clima de hostilidad y amedrentamiento permanente era utilizado por los investigados para infundir temor entre los copropietarios e inquilinos, buscando garantizar un manto de impunidad y silencio que les permitiera continuar con la actividad delictiva sin interferencias de terceros.

Con el c煤mulo de pruebas recolectadas a lo largo de las tareas de inteligencia criminal, que inclu铆an filmaciones del incesante desfile de presuntos compradores, la fiscal铆a especializada consider贸 que exist铆an elementos de convicci贸n m谩s que suficientes para requerir el cese de la actividad il铆cita. Por tal motivo, se solicit贸 formalmente una orden de allanamiento para el domicilio de los sospechosos. La medida intrusiva fue evaluada y autorizada por el doctor Norberto Circo, titular del Juzgado en lo Penal, Contravencional y de Faltas N煤mero 23 de la Ciudad Aut贸noma de Buenos Aires, quien consider贸 indispensable la irrupci贸n inmediata de la fuerza p煤blica para resguardar las pruebas y hacer cesar el delito.

El procedimiento policial se ejecut贸 de manera sorpresiva por parte de los efectivos de la Divisi贸n Investigaciones Antidrogas. Al ingresar al departamento, las fuerzas de seguridad hallaron un verdadero centro de acopio y fraccionamiento de sustancias de dise帽o y de origen org谩nico. Durante la requisa de las distintas habitaciones, los agentes lograron el secuestro de dosis fraccionadas de coca铆na, envoltorios con pasta base, picadura de marihuana y una cantidad significativa de la sustancia sint茅tica conocida popularmente como tutsi o coca铆na rosa. Asimismo, se incautaron numerosas cajas y bl铆steres de clonazepam, un potente ansiol铆tico que suele ser utilizado en el mercado ilegal para estirar o potenciar los efectos de otras drogas de corte.

M谩s all谩 de los estupefacientes listos para la venta, el personal policial incaut贸 elementos de vital importancia para la continuidad del proceso penal. Entre el material secuestrado se destacan varios tel茅fonos celulares y computadoras port谩tiles que ser谩n sometidos a peritajes tecnol贸gicos para rastrear la red de proveedores y la agenda de clientes, adem谩s de una importante suma de dinero en efectivo en billetes de baja denominaci贸n, presunto fruto de las transacciones diarias. Un hallazgo clave fue una balanza digital de precisi贸n que, al momento del pesaje, todav铆a presentaba vestigios y restos de polvo blanco que los reactivos qu铆micos confirmaron como coca铆na pura.

Una vez finalizado el exitoso operativo, ambos integrantes de la pareja fueron trasladados a dependencias policiales y quedaron formalmente imputados por el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercializaci贸n, contemplado en la ley de drogas vigente. En la audiencia correspondiente, la fiscal铆a a cargo de la doctora Amil Mart铆n solicit贸 formalmente que los acusados permanecieran bajo arresto estricto mientras continuara la instrucci贸n de la causa, argumentando la existencia de severos riesgos procesales, tales como el peligro de fuga por la gravedad de la pena en expectativa y el riesgo cierto de entorpecimiento de la investigaci贸n mediante la intimidaci贸n a los testigos del edificio. Tras analizar detalladamente los riesgos esgrimidos por el Ministerio P煤blico, el juez Norberto Circo hizo lugar al requerimiento fiscal y dict贸 la prisi贸n preventiva para ambos sospechosos. De este modo, los imputados continuar谩n privados de su libertad en establecimientos penitenciarios mientras la justicia ordinaria profundiza la pesquisa sobre los alcances de esta organizaci贸n criminal que operaba a la vista de los vecinos.


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