Porteñas | Avances de la Línea F

Información e impacto ambiental

La futura Línea F avanza en distintas etapas administrativas, técnicas y ambientales mientras el Gobierno porteño busca consolidar uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos de los últimos años. La convocatoria a una reunión informativa para el 22 de julio, dirigida a vecinos de Balvanera y San Cristóbal, se inscribe en un proceso que ya cuenta con definiciones de trazado, estudios preliminares, planificación de estaciones y un esquema de financiamiento aprobado por la Legislatura. La nueva línea, que conectará Barracas con Palermo a lo largo de 10,9 kilómetros y sumará doce estaciones, se proyecta como un corredor transversal capaz de modificar la movilidad en el sur, centro y norte de la Ciudad de Buenos Aires. Por su parte, la Agencia de Protección Ambiental (APRA) convocó a una audiencia pública el 18 de agosto para analizar el estudio de impacto ambiental de la futura Línea F de subte. Buenos Aires, 21 de julio de 2026. La presentación ante los vecinos será encabezada por equipos técnicos del Ministerio de Movilidad e Infraestructura, quienes explicarán los alcances del proyecto y responderán consultas sobre su impacto urbano. La participación requiere inscripción previa y forma parte de una estrategia oficial para incorporar instancias de diálogo comunitario antes de que se inicien las obras. En paralelo, la Agencia de Protección Ambiental convocó a una audiencia pública para el 18 de agosto, paso obligatorio antes de emitir el Certificado de Aptitud Ambiental. La audiencia será virtual y permitirá que vecinos, organizaciones e instituciones expresen opiniones que, aunque no vinculantes, deberán ser consideradas en la resolución final.

El trazado previsto para la Línea F atraviesa zonas densamente pobladas y con fuerte actividad comercial, lo que explica el interés y las tensiones que el proyecto genera. En la Comuna 3 se ubicarán cuatro estaciones: Cochabamba, Chile, Congreso y Corrientes. Cada una implica intervenciones urbanas de distinta escala y complejidad. La estación Chile, proyectada dentro del edificio del Mercado San Cristóbal, es uno de los puntos más controvertidos. El acceso principal funcionaría dentro del inmueble, mientras que la salida de evacuación podría ubicarse sobre Entre Ríos o en un predio a expropiar. Comerciantes del mercado ya presentaron un proyecto de ley para impugnar la iniciativa, alegando afectación directa a sus actividades y cuestionando la propuesta de expropiación.

La estación Cochabamba estará emplazada bajo la Autopista 25 de Mayo y contempla la ampliación de la Plaza Carlos Jáuregui mediante la incorporación de terrenos linderos. El proyecto prevé además el traslado del Club Atlético Centro Juvenil a otro predio cercano, una medida que requiere coordinación con la comunidad deportiva y con organismos de gestión urbana. En Balvanera, la estación Congreso se integrará al entorno de Plaza Congreso con una reorganización de la circulación vehicular que busca recuperar el diseño original de las plazas realizado por Carlos Thays. La propuesta incluye nuevas áreas peatonales y la creación de un ámbito cultural subterráneo vinculado a la estación, pensado como espacio de uso público y actividades culturales.

La estación Corrientes, prevista en la intersección de Callao y Corrientes, contempla la expropiación de la ochava sudeste para construir un vestíbulo de acceso y facilitar la combinación con la Línea B. Esta intervención apunta a mejorar la conectividad entre líneas y a descongestionar uno de los nodos de transporte más transitados de la ciudad. La planificación de accesos, ventilación, circulación peatonal y obras complementarias forma parte del estudio técnico que se presentará en la audiencia ambiental.

El financiamiento del proyecto también registró avances. La Legislatura porteña aprobó una ley que autoriza al Poder Ejecutivo a tomar deuda por hasta USD 1.350 millones para la construcción de la Línea F. Este monto se destinará a túneles, estaciones, sistemas de señalización, material rodante y obras complementarias. La autorización legislativa permite al Gobierno iniciar negociaciones con organismos internacionales de crédito y avanzar en la estructuración financiera de la obra, aunque aún no se definió el cronograma de licitaciones.

La evaluación ambiental, por su parte, analiza impactos sobre el tránsito, el patrimonio, el arbolado, la calidad del aire, el ruido y la dinámica urbana de los barrios involucrados. La documentación presentada por el Gobierno detalla medidas de mitigación, planes de obra y estrategias para minimizar afectaciones durante la construcción. La audiencia pública será clave para incorporar observaciones de vecinos y organizaciones, especialmente en torno a la situación del Mercado San Cristóbal, la reconfiguración de Plaza Congreso y el traslado de instituciones barriales.

Mientras tanto, la convocatoria a la reunión informativa del 22 de julio busca acercar el proyecto a la comunidad y ofrecer explicaciones directas sobre las transformaciones previstas. La Línea F se presenta como una obra de largo alcance que promete mejorar la conectividad entre el sur y el norte de la ciudad, reducir tiempos de viaje y ampliar la cobertura del subte en zonas con alta demanda. Pero también abre debates sobre expropiaciones, usos del espacio público, preservación patrimonial y participación ciudadana en grandes proyectos urbanos.



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