Porteñas | Hospitales universitarios

Una presencia insoslayable

La Universidad de Buenos Aires sostiene desde hace décadas un entramado de hospitales universitarios que cumplen una triple función: asistencia médica, formación de profesionales y desarrollo de investigación científica. Ahora peligran por la motosierra libertaria y Jorge Macri no dice nada. Buenos Aires, 12 de mayo de 2026. Se trata del Hospital de Clínicas “José de San Martín”, el Instituto de Oncología “Ángel H. Roffo”, el Instituto de Investigaciones Médicas “Alfredo Lanari”, el Instituto de Tisioneumonología “Prof. Dr. Raúl Vaccarezza”, el Hospital Odontológico Universitario y el Hospital Escuela de Veterinaria. En conjunto, estos seis centros atienden cada año a más de 700.000 pacientes, lo que los convierte en pilares de la salud pública porteña y en espacios insustituibles para la docencia y la investigación. Sin embargo, en 2026 atraviesan una crisis presupuestaria que amenaza su continuidad y que refleja las tensiones entre la política de ajuste fiscal del gobierno nacional y la necesidad de garantizar servicios esenciales.

El Hospital de Clínicas es un centro de referencia en alta complejidad, con 29 especialidades médicas y un rol central en la formación de miles de estudiantes de medicina. El Instituto Roffo, dedicado a la oncología, es reconocido a nivel nacional por su atención multidisciplinaria y por la investigación de tratamientos innovadores contra el cáncer. El Lanari se destaca en clínica médica, cirugía y nefrología experimental, mientras que el Vaccarezza es líder en tuberculosis y enfermedades respiratorias. El Hospital Odontológico atiende urgencias todo el año y el Hospital Escuela de Veterinaria combina la atención clínica y quirúrgica de animales con la formación académica. Cada uno de estos espacios representa un modelo de hospital-escuela que articula la práctica asistencial con la producción de conocimiento.

La situación actual es crítica. Los directores de los hospitales denunciaron que el Gobierno nacional no transfirió los fondos asignados en el presupuesto, unos 80.000 millones de pesos, lo que generó una deuda cercana a los 20.000 millones. Las partidas recibidas se limitan al pago de sueldos y servicios, dejando sin financiamiento la compra de insumos, medicamentos y el mantenimiento de equipos. Según datos oficiales, el presupuesto nacional para hospitales universitarios en 2026 asciende a 114.269 millones de pesos, pero en el primer cuatrimestre se giraron apenas 10.602 millones, equivalentes al 9,3% del total. En términos reales, esto implica una caída del 69,7% respecto de 2025 y del 86,4% en relación con 2023. En el caso de la UBA, los fondos previstos suman 23.437 millones, pero solo se recibieron 7.107 millones en los primeros cuatro meses, una baja real del 74% frente al mismo período del año anterior.

La falta de recursos tiene consecuencias concretas: equipos fuera de servicio, reducción de guardias, demoras en tratamientos y dificultades para sostener proyectos de investigación. Para los pacientes, significa menos acceso y más incertidumbre; para los estudiantes, menos oportunidades de aprendizaje en condiciones adecuadas. La comunidad académica y sanitaria advierte que el desfinanciamiento pone en riesgo no solo la atención de miles de personas, sino también la formación de profesionales y la continuidad de investigaciones que son vitales para el sistema de salud argentino. El secretario de Hacienda de la UBA, Matías Ruiz, precisó que casi 80.000 millones de pesos aún no tienen distribución definida, lo que genera incertidumbre sobre la capacidad de cada institución para sostener su actividad.

La disputa por los fondos refleja un problema estructural: mientras el Gobierno sostiene que busca una distribución eficiente, la demora en asignar recursos compromete la operatividad de los hospitales. La UBA reclama que se respete el criterio de años anteriores, cuando recibía más del 90% del presupuesto total destinado a hospitales universitarios, frente al 62,3% que obtenía durante la gestión del Frente de Todos. Si se mantuviera ese criterio, la universidad debería recibir más de 102.000 millones de pesos en 2026, lo que implicaría destinarle casi la totalidad de los fondos aún no asignados. En este contexto, la nueva Marcha Universitaria Federal convocada por la comunidad académica busca visibilizar la gravedad de la situación y exigir el cumplimiento de la Ley de financiamiento universitario.

La relevancia de los hospitales universitarios trasciende las cifras. Son instituciones que combinan asistencia, docencia e investigación, y que sostienen un modelo de atención integral. El Hospital de Clínicas, el Roffo, el Lanari y el Vaccarezza son espacios donde se forman generaciones de médicos y se desarrollan investigaciones que impactan en la salud pública. El Odontológico y el de Veterinaria cumplen funciones específicas que también son esenciales para la comunidad. La crisis de financiamiento que enfrentan no es solo un problema administrativo, sino un desafío que impacta directamente en la vida de miles de personas. Eso convierte en llamativo el silencio de las autoridades locales, más preocupadas en atender su política electoral de alianzas, que en resguardar los derechos de los porteños.

En un sistema de salud marcado por desigualdades y tensiones, los hospitales universitarios representan un espacio de acceso, calidad y formación que no puede quedar a merced de disputas presupuestarias. Su continuidad es una cuestión de política pública y de compromiso social, porque en ellos se juega no solo la atención de los pacientes actuales, sino también el futuro de la medicina y la investigación en la Argentina.

                                Lic. Gerardo Codina


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