Comunales | Motín en sede policial

Horas de tensión

La madrugada del lunes 25 se convirtió en una pesadilla en Balvanera, cuando un intento de motín sacudió la Comisaría Comunal N° 3 de la Policía de la Ciudad, ubicada en la calle Venezuela al 1900. El episodio comenzó cerca de la medianoche y rápidamente derivó en un caos marcado por fuego, humo, enfrentamientos y un operativo de emergencia que paralizó a los vecinos de la zona. Según fuentes policiales, los internos iniciaron una quema de colchones en medio de una requisa de rutina, lo que desató una situación crítica que obligó a la intervención de distintas fuerzas de seguridad y asistencia médica. Buenos Aires, 26 de mayo de 2026. En el momento del incidente había alojados más de 70 detenidos en la alcaidía. La resistencia de los reclusos frente al procedimiento de control derivó en la quema de colchones dentro de los calabozos, generando un incendio que rápidamente se propagó y obligó a la evacuación parcial de los internos. El humo comenzó a salir por las ventanas del edificio y encendió las alarmas en el barrio, mientras los bomberos de la Ciudad trabajaban para sofocar las llamas y el personal del SAME asistía a los afectados por la inhalación de monóxido de carbono. El saldo inicial incluyó once personas hospitalizadas, entre ellas cuatro detenidos y tres policías, además de otros trasladados a distintas dependencias para descomprimir la situación.

La tensión escaló cuando dos grupos de diez efectivos ingresaron con escudos a la dependencia para intentar controlar a los amotinados. En medio del enfrentamiento se utilizaron gas pimienta y se escucharon disparos, aunque las autoridades aún no precisaron quiénes los efectuaron ni en qué circunstancias. La División Unidad Táctica de Intervención de Alcaidías (DUTIA) fue desplegada como parte del protocolo de contención, con el objetivo de evitar fugas y restablecer el orden. “A los reclusos no les gusta que los requisen para sacarles lo que no pueden tener en las celdas y vino la DUTIA, como es protocolo”, explicaron fuentes policiales. Pese a la violencia del episodio, se confirmó que ningún detenido logró escapar de la comisaría.

El operativo se extendió durante varios minutos y mantuvo en vilo a los vecinos de la cuadra, que observaron cómo ambulancias y móviles policiales rodeaban la zona. Algunos testigos relataron que el humo era tan intenso que se temía por la propagación del fuego hacia otras áreas del edificio. La situación fue finalmente controlada, aunque el saldo incluyó un policía retirado en camilla y varios detenidos esposados que fueron trasladados a hospitales. Otros nueve internos fueron derivados a distintas comisarías de la Ciudad para aliviar la sobrepoblación en la dependencia de Balvanera.

El episodio volvió a poner en evidencia las condiciones de hacinamiento en las comisarías porteñas, donde la cantidad de detenidos supera con frecuencia la capacidad de alojamiento. En este caso, más de 70 personas se encontraban en los calabozos de la Comisaría Comunal 3, lo que generó un escenario propicio para el estallido de violencia. La quema de colchones, una práctica recurrente en motines carcelarios, se convirtió en el detonante de una madrugada marcada por el miedo y la incertidumbre. Las autoridades ahora investigan cómo se originó el conflicto interno y qué medidas deberán adoptarse para evitar que se repitan hechos similares.

Mientras tanto, el barrio de Balvanera amaneció con las huellas del operativo: ventanas ennegrecidas por el humo, patrulleros apostados en la zona y vecinos que aún comentaban el susto vivido durante la noche. El intento de motín dejó al descubierto la fragilidad de las condiciones de detención en las comisarías y la necesidad de reforzar los protocolos de seguridad. Aunque la situación fue contenida y no hubo fugas confirmadas, el saldo de heridos y hospitalizados refleja la gravedad de lo ocurrido. La investigación judicial y administrativa buscará ahora determinar responsabilidades y establecer cómo se desencadenó un episodio que pudo haber tenido consecuencias aún más graves.

En definitiva, lo que comenzó como una requisa rutinaria terminó en un motín con fuego, enfrentamientos y heridos, en pleno corazón de Balvanera. La madrugada del lunes quedará marcada como una de las más violentas en la Comisaría Comunal N° 3, un recordatorio de los riesgos que implica el hacinamiento y la tensión permanente en los lugares de detención de la Ciudad de Buenos Aires. La calma volvió con el amanecer, pero la preocupación por la seguridad y las condiciones de los internos sigue latente, tanto en las autoridades como en los vecinos que fueron testigos involuntarios de una noche de terror.


Compartir nota en las redes sociales Enviar Imprimir

Dejanos tu comentario