Porteñas | Uber versus taxis

Llegó la regulación

El Gobierno porteño dio un paso decisivo en la regulación del transporte de pasajeros por plataformas digitales. La medida, que llega tras más de una década de conflictos legales, protestas y reclamos gremiales, establece nuevas exigencias para los conductores de apps y, al mismo tiempo, simplifica y flexibiliza los requisitos para los taxis tradicionales. El objetivo declarado es equilibrar la competencia, mejorar la seguridad y ordenar un sistema que hasta ahora se movía en la frontera de la legalidad. Buenos Aires, 9 de junio de 2026. El origen inmediato de la reforma está en un fallo de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo, Tributario y de Relaciones de Consumo - Sala II, que reconoció la necesidad de establecer reglas para las Empresas de Redes de Transporte (ERT). A partir de esa decisión judicial, el Gobierno porteño avanzó en la regulación, marcando un giro significativo en su política de transporte. La resolución, firmada por la Secretaría de Transporte, obliga a las plataformas a tributar en la ciudad y someterse a controles administrativos y fiscales, lo que representa un cambio sustancial respecto de la situación previa, en la que operaban sin un marco normativo específico.

Entre las principales disposiciones, se establece que los choferes de aplicaciones deberán contar con una licencia profesional obligatoria, abandonando la posibilidad de operar con un registro particular. Para ello, se habilitará un trámite abreviado que deberá completarse en un plazo de 90 días. Además, se exigirá la contratación de seguros específicos para el transporte de pasajeros, similares a los que ya rigen para taxis y remises, y se reforzará la fiscalización de la actividad, garantizando el pago de impuestos y tributos locales. Las empresas, por su parte, tendrán que constituirse legalmente en el país, inscribirse en la Administración Gubernamental de Ingresos Públicos (AGIP), fijar domicilio en la Ciudad y mantener una base de datos actualizada de conductores y vehículos a disposición de la autoridad de aplicación. También se prevén campañas informativas para difundir entre usuarios y choferes los riesgos y obligaciones del servicio.

En paralelo, los taxis matriculados recibirán beneficios en materia administrativa. Se eliminarán tasas y se unificarán procesos como la verificación técnica vehicular, la renovación de licencias y el control del reloj taxímetro. Asimismo, se flexibilizarán requisitos: se permitirá el uso de vehículos más grandes, de hasta ocho plazas, se reducirá la capacidad mínima a cuatro pasajeros y se eliminarán exigencias como el uniforme obligatorio. Estas medidas buscan modernizar el sistema y hacerlo más competitivo frente a las aplicaciones, reduciendo costos y tiempos burocráticos.

El trasfondo de la reforma es un mercado en expansión. Se estima que en la Ciudad de Buenos Aires operan alrededor de 900.000 choferes de aplicaciones, dentro de un universo de más de un millón de trabajadores de plataformas digitales en Argentina. Aunque las cifras no son oficiales y pueden estar infladas por la duplicidad de registros -ya que muchos conductores trabajan en más de una app, incluso taxistas-, reflejan el crecimiento exponencial del sector en los últimos años, impulsado por la crisis del empleo formal y la necesidad de ingresos adicionales. El perfil típico de los choferes muestra una edad promedio de entre 36 y 42 años, mayoría masculina (90%), jornadas de entre 7 y 12 horas diarias y un ingreso mensual estimado en torno a $1,2 millones, aunque con fuertes gastos en combustible, mantenimiento y alquiler de vehículos.

La resolución fue celebrada por el Sindicato de Conductores de Taxis y otras organizaciones del sector como un “triunfo histórico”. José Ibarra, secretario general de la Federación Nacional de Conductores de Taxis, destacó el diálogo con el jefe de Gobierno Jorge Macri y valoró la medida como un reconocimiento a la lucha del gremio. “Después de tanta lucha, van a tener que sacar registro profesional, antecedentes y también he sido muy crítico al decir que deben tener un seguro de pasajero transportado. Es un deber del Gobierno de la Ciudad velar por los intereses y la seguridad de los ciudadanos”, afirmó. Uno de los puntos más firmes del reclamo gremial fue la prohibición del transporte en moto, considerado inseguro para los pasajeros.

Los riesgos y desafíos de la implementación no son menores. La fiscalización efectiva será clave para que la normativa no quede en letra muerta, y persiste la duda sobre si la competencia será realmente equilibrada, dado que las aplicaciones conservan ventajas tecnológicas frente al sistema de taxis. Además, el debate que se abre en la Legislatura porteña será determinante: allí se discutirá si la resolución se convierte en ley y se amplía con nuevas disposiciones que regulen de manera integral la actividad.

Mientras tanto, el gremio de taxistas celebra lo que considera una conquista histórica y el Gobierno porteño marca un rumbo hacia la formalización de un sector que, hasta ahora, se movía en la informalidad. La regulación de las apps de transporte se convierte así en un capítulo más de la larga disputa entre taxis y plataformas digitales, con un futuro que dependerá de la capacidad de las autoridades para fiscalizar, de la adaptación de los choferes y de la voluntad política de sostener un sistema de transporte más ordenado, seguro y competitivo.

                                    Mateo Salvo



Compartir nota en las redes sociales Enviar Imprimir

Dejanos tu comentario