Comunales | 21 aniversario
Vigencia de Cromañón
La obra “Cromañón nos pasó a todos” y el reciente documental de Natalia Labaké reafirman que, a más de veinte años de la tragedia, el recuerdo de lo ocurrido en República Cromañón sigue siendo un tema central en la memoria colectiva argentina, atravesando el arte, la política y la lucha social. Buenos Aires, 16 de diciembre de 2025. El teatro y el cine se han convertido en dos lenguajes privilegiados para mantener viva la memoria de Cromañón, aquella noche del 30 de diciembre de 2004 en la que un recital de Callejeros terminó en la mayor tragedia no natural de la historia argentina, con 194 jóvenes fallecidos y más de 1400 heridos. La obra “Cromañón nos pasó a todos”, escrita y dirigida por Gustavo Moscona, vuelve a escena en su cuarta temporada y se presenta como un ritual colectivo que desafía las convenciones teatrales. Declarada de interés cultural por la Legislatura porteña en 2019, la propuesta se despliega como una performance que combina teatro, sonido, poesía e imagen para articular una constelación de relatos que incluyen voces de sobrevivientes, familiares y rostros de quienes ya no están.
Moscona explica que la obra nació de un libro propio, “Esa Topper blanca y otros cuentos”, y que su intención es evitar el golpe bajo y la bajada de línea, apostando a un espacio de respeto y memoria. El público participa de pie, como en un recital, y se enfrenta a un dispositivo que busca interpelar desde lo colectivo. La respuesta de los espectadores ha sido contundente, con familiares que agradecen la sensibilidad del enfoque y con jóvenes que encuentran en la obra un espacio para comprender la magnitud de lo ocurrido. El director, docente en la UBA y en la Universidad de Capitán Sarmiento, sostiene que el arte permite pensar desde otro lugar y problematizar lo social, imaginando mundos posibles y versiones de lo que pudo haber pasado.
La obra no elude las responsabilidades que muchos intentaron ocultar: la bengala encendida en un recinto cerrado, las salidas de emergencia encadenadas, las habilitaciones irregulares y la ausencia del Estado en el control de la seguridad. Moscona recuerda palabras de músicos como el Indio Solari y Luis Alberto Spinetta para subrayar cómo la tragedia fue el resultado de un sistema corrupto y negligente.
El cine también ha retomado la tragedia con fuerza. El documental “Cromañón”, dirigido por Natalia Labaké, ganó recientemente el premio Martín Fierro de Cine en la categoría Documental. La obra audiovisual entrelaza voces de sobrevivientes y responsables para reconstruir lo sucedido aquella noche en el barrio de Balvanera, mostrando cómo la corrupción y la falta de controles estatales permitieron que un local en condiciones deplorables funcionara sin restricciones. El reconocimiento de APTRA, cuya sede también se encuentra en Balvanera, refuerza la dimensión cultural y política de la memoria de Cromañón.
El impacto social de la tragedia fue inmediato y profundo. Las familias y sobrevivientes iniciaron una lucha que se extendió por más de dos décadas, reclamando justicia y reparación. Esa lucha se tradujo en la sanción de la Ley 4786 en 2013, que estableció subsidios, asistencia médica gratuita y programas de inserción laboral y educativa. La norma fue actualizada en 2018, 2021 y finalmente en 2024 con la Ley 6768, reglamentada en mayo de 2025, que amplió beneficios, aunque aún deja fuera a muchos jóvenes que no iniciaron procesos judiciales.
Cromañón también fue un punto de inflexión político. El juicio político y destitución de Aníbal Ibarra en 2006 abrió un vacío de poder en la Ciudad de Buenos Aires que fue capitalizado por Mauricio Macri, quien alcanzó la jefatura de Gobierno en 2007. El “efecto Cromañón” se tradujo en clausuras masivas de locales bailables, condenas judiciales y un cambio en los hábitos culturales de los jóvenes, pero también mostró cómo una catástrofe podía desestabilizar gobiernos y abrir oportunidades para nuevos liderazgos.
Hoy, a más de veinte años, Cromañón sigue siendo un símbolo de memoria y resistencia. El teatro y el cine se convierten en herramientas para mantener viva la reflexión sobre lo ocurrido, mientras que la política y la sociedad continúan enfrentando las consecuencias de un sistema que permitió la tragedia. “Cromañón nos pasó a todos” y el documental de Labaké son recordatorios de que el arte puede ser un espacio de reparación y de que la memoria colectiva es indispensable para que las heridas abiertas encuentren algún sentido en el presente.
Recordando la tragedia
Para el 21° aniversario de Cromañón, en diciembre de 2025, se prevén nuevas marchas, homenajes y actividades culturales organizadas por sobrevivientes, familiares y organizaciones sociales en Buenos Aires, principalmente en el Santuario Cromañón de Once y en Plaza de Mayo.
Las organizaciones Movimiento Cromañón, No Nos Cuenten Cromañón y Plaza de la Memoria ya anticipan que se repetirán las marchas con velas y música en vivo, además de recorridos culturales y artísticos en Balvanera, epicentro de la tragedia. Se espera que el Santuario vuelva a ser el punto de encuentro principal, con murales, intervenciones artísticas y lecturas colectivas.
El aniversario tendrá además un fuerte componente político y social. Los sobrevivientes continúan reclamando la plena implementación de la Ley 6768, reglamentada en mayo de 2025, que otorga subsidios y asistencia médica de por vida, pero que deja afuera a los jóvenes que aún no iniciaron procesos judiciales. Por eso, las actividades del 21° aniversario no solo serán un homenaje a las 194 víctimas, sino también un espacio de denuncia contra las trabas burocráticas y de exigencia de justicia completa.
Santiago Pujol
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