Comunales | Museo de los Niños Abasto

Quieren declararlo de interés cultural

La Legislatura porteña analiza un proyecto que busca declarar de interés cultural y educativo al Museo de los Niños Abasto, un espacio que desde 1999 forma parte del paisaje cotidiano de Once y que, a lo largo de más de un cuarto de siglo, se consolidó como una referencia para la educación lúdica de miles de chicos y chicas de la Ciudad de Buenos Aires. La iniciativa, presentada por la legisladora María del Pilar Ramírez, propone reconocer el aporte del museo a la formación integral de la infancia, su vínculo sostenido con las escuelas y su rol en la transmisión de valores de convivencia, ciudadanía y creatividad a través del juego. Buenos Aires, 25 de agosto de 2026. El proyecto, identificado con el expediente 2592-D-2026, destaca que el Museo de los Niños Abasto funciona desde el 20 de abril de 1999 dentro del shopping ubicado en la avenida Corrientes, en un sector históricamente asociado a la vida cultural y comercial de Balvanera y Almagro. Desde su apertura, el espacio se orientó a niños y niñas de hasta 12 años, aunque también recibe a familias, docentes y grupos escolares. Su propuesta se basa en la recreación de una ciudad en miniatura donde los chicos pueden asumir roles, explorar profesiones, conocer cómo funcionan los servicios urbanos y experimentar situaciones de la vida cotidiana en un entorno seguro y especialmente diseñado para ellos.

El juego es el eje central de la experiencia. Cada sala reproduce escenarios reconocibles —una estación de servicio, un estudio de televisión, un supermercado, una obra en construcción, un banco, un hospital— y permite que los visitantes interactúen con objetos reales o adaptados, tomen decisiones, resuelvan problemas y se relacionen con otros chicos. La lógica del museo se apoya en la idea de que aprender haciendo es una de las formas más efectivas de incorporar conocimientos, especialmente en edades tempranas. Por eso, la propuesta apunta a estimular la curiosidad, la imaginación, la creatividad y la autonomía, al tiempo que introduce nociones de responsabilidad, cooperación y ciudadanía.

Uno de los aspectos más valorados por la legisladora Ramírez en los fundamentos del proyecto es la articulación del museo con el sistema educativo. Desde hace años, el espacio recibe visitas escolares de nivel inicial y primario, que lo utilizan como complemento de los contenidos trabajados en el aula. Para muchas escuelas de la zona y de otros barrios de la Ciudad, el Museo de los Niños es una salida pedagógica habitual que permite reforzar aprendizajes vinculados a la vida en comunidad, el funcionamiento de las instituciones y la comprensión del entorno urbano. La experiencia interactiva, señalan docentes, facilita que los chicos incorporen conceptos abstractos a partir de situaciones concretas y vivenciales.

El museo fue diseñado siguiendo los principios de la Declaración de los Derechos del Niño, especialmente aquellos que promueven el acceso al juego, la educación y la cultura como dimensiones esenciales del desarrollo infantil. Además, funciona como una fundación sin fines de lucro, sostenida por aportes privados y actividades complementarias, lo que para la autora del proyecto constituye un ejemplo del rol que pueden desempeñar las organizaciones de la sociedad civil en la promoción de iniciativas educativas y culturales de alcance comunitario. A lo largo de los años, el espacio también incorporó exposiciones temporales, talleres especiales y actividades artísticas que ampliaron su propuesta original.

El reconocimiento que propone la Legislatura no implica asignación de fondos ni obligaciones específicas, pero sí busca otorgar un respaldo institucional a una iniciativa que acompañó a distintas generaciones de porteños. Para muchos vecinos de Balvanera, Almagro y Once, el Museo de los Niños forma parte de la memoria afectiva del barrio: es el lugar donde llevaron a sus hijos, donde ellos mismos jugaron de chicos o donde las escuelas organizaron salidas que quedaron grabadas en la experiencia escolar. En un contexto donde la Ciudad discute el valor de los espacios culturales y educativos de gestión social, la declaración de interés apunta a reforzar la importancia de preservar y acompañar proyectos que sostienen vínculos comunitarios y prácticas de aprendizaje no tradicionales.

El expediente ahora deberá ser analizado por las comisiones correspondientes de la Legislatura, que evaluarán los fundamentos y emitirán dictamen antes de su eventual tratamiento en el recinto. Si avanza, el Museo de los Niños Abasto se sumará a otros espacios culturales y educativos que recibieron reconocimientos similares por su aporte al entramado barrial y a la vida pública de la Ciudad. Más allá del trámite legislativo, el debate vuelve a poner en escena el valor del juego como herramienta pedagógica y la necesidad de fortalecer propuestas que, como esta, combinan entretenimiento, aprendizaje y participación comunitaria en un entorno accesible y pensado para la infancia.


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