Sociedad | Homenaje al secretario de Abuelas de Plaza de Mayo

Declarar√°n Personalidad Destacada de los Derechos Humanos a Madariaga

Abel Madariaga ser√° declarado Personalidad Destacada de los Derechos Humanos, por iniciativa de la legisladora Gabriela Alegre. El acto de distinci√≥n ser√° este martes 26 de marzo en la Legislatura porte√Īa. Buenos Aires, 25 de marzo de 2013. El homenaje, que tendr√° lugar desde las 18 en el sal√≥n San Mart√≠n, se realizar√° a ra√≠z de una iniciativa de la diputada kirchnerista Gabriela Alegre.
Estarán presentes Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo; Francisco Madariaga Quintela, nieto restituido, y el diputado del Frente para la Victoria Juan Cabandié.
Alegre, quien preside la Comisi√≥n de Derechos Humanos de la Legislatura, afirm√≥ que ¬ďeste es un reconocimiento a la incansable militancia de Abel Madariaga en el campo de los derechos humanos, a su lucha por devolver la identidad de las cientos de personas nacidas en cautiverio y por su innegable aporte en la difusi√≥n del derecho a la identidad¬Ē.
Madariaga busc√≥ durante m√°s de treinta a√Īos a su propio hijo. Fue coordinador de equipos t√©cnicos de las Abuelas y actualmente es el secretario de la fundaci√≥n.
En un reportaje publicado en junio de 2011 en plansistem√°tico.blogspot.com.ar, Madariaga relataba su experiencia.
¬ďViv√≠ 32 a√Īos y medio con un agujero en el alma. Es algo dif√≠cil de transmitir tener un hijo apropiado. Es un desaparecido con vida. Siempre tuve el entusiasmo de encontrarlo. Cuando testifiqu√© en el juicio por los cr√≠menes cometidos en Campo de Mayo, dije que iba a buscar a mi hijo hasta que me muera¬Ē, afirm√≥ hoy Abel Madariaga (60), el secretario de Abuelas de Plaza de Mayo, en el debate oral por la causa Plan Sistem√°tico.

¬ďA los pocos meses¬Ē, relat√≥ Abel, ¬ďyo estaba de vacaciones y me vinieron a buscar Estela de Carlotto, su hija Claudia, directora de Conadi y Mar√≠a Jos√© Lavalle Lemos, la responsable del √°rea gen√©tica de Abuelas¬Ē. ¬ď¬ŅQu√© carajo pas√© ac√°?¬Ē, se pregunt√≥. ¬ďEncontramos a tu hijo¬Ē, fue la respuesta de Estela. ¬ďNo lo pod√≠a creer¬Ē, dijo Abel, quien a√Īadi√≥ que ¬ďen paralelo a Francisco le estaban contando que ten√≠a un padre vivo¬Ē.

Horas m√°s tarde Abel recib√≠a a Francisco en la sede de la Asociaci√≥n. ¬ďApenas lo vi not√© el parecido f√≠sico, las manos, y el abrazo que nos dimos me san√≥ el alma¬Ē. Sin embargo, la bronca de haber vivido con un hijo apropiado y que tantos otros nietos sigan est√°ndolo, no se la saca nadie. ¬ďNo hay forma de reparar a alguien que ha sido esclavo 32 a√Īos y medio. Lo que sufri√≥ Francisco, los maltratos que padeci√≥, su insulinodependencia nerviosa por todo lo que le hicieron vivir... Lo √ļnico que podemos conseguir con este juicio es una condena seria para los apropiadores¬Ē, dijo Abel hasta que el llanto le impidi√≥ seguir. Ya repuesto, cont√≥ que este domingo pas√≥ el mejor d√≠a del padre de su vida porque lo acompa√Īaron Francisco y Luc√≠a, su otra hija.

En su testimonio Abel tambi√©n repas√≥ el secuestro de su mujer Silvia M√≥nica Quintela ocurrido en enero de 1977. ¬ďMar√≠a¬Ē, como se la conoc√≠a en la organizaci√≥n Montoneros, era la responsable de atender a los compa√Īeros heridos o a las parturientas que estaban en la clandestinidad. Acudi√≥ a una cita convocada por Yoly, otra militante que trabajaba en el Hospital de San Fernando. Abel la llev√≥ en auto hasta la estaci√≥n Florida, partido de Vicente L√≥pez, dio una vuelta para esperarla y al retomar la calle alcanz√≥ a ver dos Falcon y que en uno la introduc√≠an a Silvia y escapaban a toda velocidad.

Abel, quien se desempe√Īaba en el √°rea de propaganda de la diezmada columna norte de Montoneros, se contact√≥ con su padre y a trav√©s de un cura de Acassuso con la madre de Silvia, y ellos iniciaron habeas corpus, etc√©tera, ¬ďtodo negativo¬Ē. ¬ďEstuve escondido en el pa√≠s, luego trabaj√© en un campo en el interior de Uruguay, y m√°s tarde fui a Brasil donde la ACNUR me otorg√≥ asilo en Suecia¬Ē, relat√≥.

¬ďEn Suecia me encontr√© con Tina, la mam√° de Silvia, porque all√° vive una hermana de Silvia. No ten√≠amos noticias de Silvia, nada. Por una fuerte depresi√≥n y por el fr√≠o, no me pude adaptar y me fui a vivir a M√©xico, donde a fines de 1979 me lleg√≥ una informaci√≥n proveniente de Ginebra. Un grupo de sobrevivientes hab√≠a dado testimonio de lo que suced√≠a en Campo de Mayo y en la ESMA, hasta que llega el testimonio de Cacho Scarpatti, a quien ya conoc√≠amos de la militancia, y ah√≠ tomo conocimiento de que Silvia dio a luz en Campo de Mayo, por ces√°rea, que fue un var√≥n y que se lo iban a entregar a su madre¬Ē.

¬ď(En 1983) Yo trabajaba en el Museo de Antropolog√≠a en Puebla, M√©xico, ah√≠ me avisan que en el consulado argentino estaba mi DNI, entonces de inmediato solicit√© mi pasaporte. A los pocos meses me otorgan uno consular y vuelvo al pa√≠s en agosto. Y ac√° me enter√© de toda la informaci√≥n recabada por Abuelas sobre el nacimiento de mi hijo¬Ē.

¬ďMe puse a trabajar con el equipo que estaba investigando Campo de Mayo para la Conadep. Conoc√≠ a Beatriz Castiglione, una sobreviviente que hab√≠a compartido cautiverio con mi mujer. No pod√≠a creer que hab√≠a estado con Silvia¬Ē.

¬ĒDespu√©s fue tra√≠do desde Espa√Īa Cacho Scarpatti para declarar en el Juicio a las Juntas. Cont√≥ que dorm√≠a enfrente de Silvia. All√≠ estaban adem√°s Beatriz Recchia y Norma Tato, cuyos hijos fueron apropiados y han recuperado su identidad. La nieta restituida Catalina De Sanctis Ovando tambi√©n naci√≥ ah√≠¬Ē.

¬ďTodos y todas estaban engrillados, mal comidos y no hab√≠a ning√ļn trato especial con las embarazadas. Silvia lo atendi√≥ a Cacho, que lleg√≥ herido con nueve balazos a El Campito. Le pidi√≥ al veterinario de la guarnici√≥n militar tranquilizante para caballos y se lo infiltr√≥ como suero. A Silvia, seg√ļn dijo Cacho, se la llevaron un d√≠a y la trajeron de regreso a las 24 horas. Ella le cont√≥ a su vez que le hab√≠an practicado una ces√°rea y que le dijeron que le llevar√≠an el beb√© a Tina, su mam√°¬Ē.

Ante una pregunta del abogado de Abuelas Alan Iud, Abel dijo que la fecha estimada de parto de Silvia era la primera quincena de julio, y que Cacho Scarpatti le confirmó que fue precisamente en julio de 1977. La defensora de la apropiadora de Francisco, Inés Colombo, pidió a la jueza María Roqueta un careo entre Abel y Francisco, es decir entre las víctimas. Con buen criterio, no se dio lugar a la solicitud.


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