Comunales | Confitería del Molino

Avanza la restauración

El s√°bado 4 de mayo fue la √ļltima vez que abri√≥ sus puertas al p√ļblico, en ocasi√≥n del D√≠a Nacional de los Monumentos, cuando se realizaron visitas guiadas a las obras de restauraci√≥n que se est√°n llevando a cabo en sus interiores. La visita fue guiada por el arquitecto especialista en edificios patrimoniales Guillermo Garc√≠a y se expusieron adem√°s, algunos de los 15 mil objetos con valor patrimonial que encontr√≥ all√≠ el equipo de arqueolog√≠a urbana: asaderas, pirotines, bandejas, embalajes, cajas, diarios, cucharas y men√ļs. Pero las labores no se detienen.
Buenos Aires, 21 de mayo de 2019. Despu√©s de a√Īos de abandono, el equipo de expertos que est√° restaurando el viejo edificio de la Confiter√≠a El Molino, en la esquina de Callao y avenida Rivadavia, frente al Congreso de la Naci√≥n, ya avanz√≥ en la recuperaci√≥n de muchos de los notables vitrales del local y acaba de poner a nuevo el cableado de iluminaci√≥n interna del local, manteniendo hasta los circuitos de llaves originales, de modo que el local se pueda iluminar exactamente como hace un siglo.

El Molino, la majestuosa confiter√≠a inaugurada en 1916, que supo ser reducto de pol√≠ticos, intelectuales y bohemios hasta su cierre en 1997, hab√≠a vuelto a abrir sus puertas al p√ļblico el 4 de mayo pasado. Esta vez, con visitas guiadas por el D√≠a Nacional de los Monumentos en las que se develaron los trabajos de restauraci√≥n en curso para su reapertura definitiva, a√ļn si fecha cierta. Como en La Noche de los Museos, el D√≠a Nacional de los Monumentos permite recorrer las construcciones emblem√°ticas de la Ciudad de Buenos Aires y la famosa confiter√≠a estuvo en la lista de muchos turistas y ciudadanos, que hicieron fila en la intersecci√≥n de avenida Callao y avenida Rivadavia para visitarla. 

Hace 103 a√Īos, cuando se abri√≥ el edificio dise√Īado por Francesco Gianotti, El Molino fue un milagro tecnol√≥gico, uno de los lugares m√°s y mejor iluminados de Buenos Aires. Se lo bautiz√≥ "la tercera c√°mara": all√≠ se reun√≠an diputados y senadores para seguir debatiendo. Alfredo Palacios, Lisandro de la Torre, Per√≥n, Solano Lima festejaron su cumplea√Īos. Por ah√≠ pasaron Gardel y Leguisamo, Roberto Arlt, Tu√Ī√≥n, Pipo Mancera y sus S√°bados circulares en especiales de Navidad. Pero tambi√©n las reuniones pol√≠ticas, entre ellas las de las mujeres que a principios de los 90 se juntaban ah√≠ para delinear la ley de cupo.

Seg√ļn las cr√≥nicas del Centenario, el Molino abri√≥ el 9 de julio de 1916. La construcci√≥n definitiva a√ļn no estaba terminada. Lo que tambi√©n se sabe es que Constantino Rossi y el pastelero Cayetano Brenna llegaron de Italia a mediados del siglo XIX y pusieron la Confiter√≠a del Centro en Federaci√≥n y Garant√≠as (hoy Rivadavia y Rodr√≠guez Pe√Īa). En 1866, le cambiaron el nombre a Antigua Confiter√≠a del Molino. Contaba con panader√≠a y pasteler√≠a propia en la que se usaba un recetario secreto.

Para 1905 la prosperidad econ√≥mica de los due√Īos permiti√≥ que buscaran un lugar m√°s visible: la esquina de Callao y Rivadavia, frente al nuevo edificio del Congreso, era el lugar perfecto. Ah√≠ se instalaron y poco despu√©s empezaron a construir el edificio como se lo conoce.

Con el trabajo de restauraci√≥n, el lugar est√° empezando a recuperar su esplendor original, los muros lucen limpios, el pavimento de piedra dura bien lavado y las luces como fueron instaladas en 1916. Las joyas de este retorno luminoso son los vitrales del Quijote y uno de los Art Nouveau, las c√ļpulas de vitraler√≠a de las vitrinas y la hermosa l√°mpara de vitral sobre la entrada de la ochava. Todas estas piezas tienen ahora iluminaciones en LED especialmente desarrolladas para El Molino, cuidando que la temperatura de la luz no distorsione los colores de los vitrales. En el sal√≥n de fiestas del primer piso, avanza la restauraci√≥n de las maderas, y el reloj de la confiter√≠a ya fue reparado.

Afuera, en la torre del edificio, las aspas del molino que le da nombre todav√≠a est√°n inm√≥viles, pero verlas en movimiento como anta√Īo es parte del objetivo de la Comisi√≥n Administradora del Edificio del Molino.

Monumento Histórico

La antrop√≥loga M√≥nica Capano es una de las personas que trabaja asesorando a la Comisi√≥n Bicameral, que desde julio de 2018 est√° a cargo de trabajar en las obras de recuperaci√≥n del edificio declarado Monumento Hist√≥rico en 1997. Despu√©s, en 2014, llegar√≠a la ley 27009 -de autor√≠a del senador Samuel Cabanchik- mediante la cual se declar√≥ al inmueble de ¬ęutilidad p√ļblica y sujeto a expropiaci√≥n, por su valor hist√≥rico y cultural¬Ľ.

Capano aclara: "Mi tarea es el patrimonio inmaterial, pero eso está sostenido por la materialidad. A través de los objetos podemos determinar un montón de cosas que todavía son incógnitas en la historia del Molino. Con el hallazgo de la inscripción del teléfono para damas tenemos una punta material para reconstruir una práctica: las mujeres no hablaban por teléfono en el mismo lugar que los varones. Eso es muy antiguo."

Allí el trabajo es multidisciplinario, hay ingenieros, arquitectos, pero también antropólogos y, en breve, un equipo de arqueología urbana. Un ejemplo concreto de cómo se trabaja en este proceso de recuperación es que la limpieza estuvo a cargo de restauradores. La basura en el Molino puede tener importancia histórica: una madera, un pedazo de vitral, latas. Hay bolsas de basura guardadas para que puedan intervenir los arqueólogos urbanos y determinar si hay material valioso. Para eso se pidió a la Universidad de Buenos Aires que provea los profesionales.

En la intervenci√≥n patrimonial se respetan las huellas y el paso del tiempo. El piso de parqu√© del sal√≥n de fiestas principal luce un degrad√© que va de tablas de parqu√© astilladas a un piso de madera bien lustrado, donde se ve el paso del tiempo en el edificio. Seg√ļn pudieron reconstruir, a fines de los a√Īos 70 Edgardo Roccatagliata, en ese momento due√Īo de la confiter√≠a, realiz√≥ una serie de reformas para modernizar el lugar y darle un nuevo impulso econ√≥mico. Entre ellas, se renovaron los pisos. Los restauradores, ahora, levantaron las tablas, quitaron la brea (con una t√©cnica especial para no da√Īar el piso) y los clavos. Debajo de todo se encontraron con el piso de madera original.





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