Historias de nuestra comuna | 28 de Junio, Día del Barrio de San Cristóbal

ELOGIO DE SAN CRIST√ďBAL

San Crist√≥bal no es para una vez: es para siempre. Quien lo haya recorrido de adoquines y faroles tr√©mulos que el invierno hamacaba en las esquinas solitarias, o quien hoy lo camine por Jujuy, de ancha faja de asfalto y luces de mercurio, sabe que es sabe que es uno de los caminos ¬Ėpese a las d√©cadas que separan la ciudad √≠ntima de ayer a esta de ahora, multitudinaria¬Ė que hay que recorrer para graduarse en porte√Īer√≠a, y m√°s si se desea compartir algunos de los secretos que Buenos Aires s√≥lo revela a sus amantes incondicionales. Buenos Aires, 10 de junio de 2013. Este barrio tiene muchos todav√≠a que otros fueron perdiendo: casas de piedra gris de estilo italiano con impecables balcones combados y de flores de hierro que a√ļn yerguen su prosapia finisecular; una luna que ciertas noches de verano se deja rodar por Oruro hasta San Juan para ascender luego por la estrecha callecita y acostarse en las estribaciones verdes de la plaza Mart√≠n Fierro, no sin antes tocar con luz fosforescente el edificio que hace √°ngulo con 24 de Noviembre, donde existi√≥ la casa amarilla con perfil de postal sepia a la que cant√≥ Gonz√°lez Tu√Īon; y si se presta el o√≠do al rumor de un viento antiguo que a veces gime por Barcala, es posible escuchar las airadas y leg√≠timas voces de protesta obrera, socialistas y libertarias, elev√°ndose sobre el humo de la p√≥lvora represora de la Semana Tr√°gica.

Y est√°n los todav√≠a m√°s √≠ntimos, personales, aquellos que cobraron aliento mientras fuimos viviendo: (¬Ö) El pasaje Uriburu, con su particular rumor de vida, aislado de los nuevos ruidos que le nac√≠an a la ciudad por la avenida Independencia, generando su propio microclima cuando esta palabra a√ļn no se hab√≠a inventado; El Pasaje ¬Ėa secas¬Ė, como lo llam√°bamos, donde viv√≠an mis primos y donde suspir√© por Dorita, una morena erguida, de ojos grandes y mirar recatado. (¬Ö) Las grandes ventanas vidriera de La Vascongada frente a las que ¬Ėde chicos¬Ė pod√≠amos pasar largo rato maravill√°ndonos con la embotelladora autom√°tica que llenaba botellas verdes y panzonas, mientras le d√°bamos los √ļltimos mordiscones al vasito Starosta del helado. El pared√≥n del Hospital Franc√©s, por Estados Unidos, donde las novias nunca quer√≠an detenerse, m√°s por miedo a ser vistas por los vecinos que por falta de ganas. (¬Ö) Y Carlos Calvo treinta treinta ¬Ėcomo se conoc√≠a a este antepasado de los hoteles alojamiento a los que llamaban amuebladas¬Ė todo un cl√°sico de la oculta vida porte√Īa, que entr√≥ en la literatura de la mano de Dalmiro S√°enz en un cuento recordable y entre cuyas paredes di mis primeras materias en √≠ntimas asignaturas.

Habr√≠a que garabatear m√°s de un bloc Coloso para agotar todos los todav√≠a que el barrio tiene, porque este √°mbito sur ¬Ėhito de la porte√Īidad¬Ė, poseedor de una historia tan s√≥lida como particular, no sale a pregonarla para que todos se enteren. Hacer bandera no es de San Crist√≥bal; m√°s bien guarda la rica herencia de su pasado, que entregar√° s√≥lo a aquellos que sepan atesorarla.

Extracto de la nota publicada por Rubén Derlis en Buenos Aires SOS, el 1 de septiembre de 2010. http://www.buenosairessos.com.ar/

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