Sociedad | Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer

La impostura de Uber

En su intento de legitimar su actividad en la Ciudad, la multinacional norteamericana recurre tanto la publicidad televisiva como a mensajes "amables" a sus usuarias, en ese caso present√°ndose como defensores de sus derechos. Pero no todo resulta como esperan. Algunas se indignan por las condiciones denigrantes en las que tienen que realizar los viajes.
Buenos Aires, 4 de diciembre de 2018. El 25 de noviembre se realiz√≥ la jornada mundial de denuncia de la violencia que se ejerce sobre las mujeres y el reclamo de pol√≠ticas en todos los pa√≠ses para su erradicaci√≥n. La convocatoria fue iniciada por el movimiento feminista latinoamericano en 1981 en conmemoraci√≥n de la fecha en la que fueron asesinadas, en 1960, las tres hermanas Mirabal (Patria, Minerva y Mar√≠a Teresa), en Rep√ļblica Dominicana, por su militancia pol√≠tica contra el dictador Trujillo.

La fecha encuentra a la Ciudad con una tercerizaci√≥n de sus pol√≠ticas de atenci√≥n a las v√≠ctimas de violencia, pese a toda la movilizaci√≥n del colectivo #NiUnaMenos, y con empresas que tratan de mostrarse amigables con las usuarias avisando todo lo que aportan, seg√ļn ellas, para defender los derechos de las mujeres. Es el caso de Uber, que no respeta las leyes ni cuida de sus trabajadores y, claro, menos responde por la seguridad de sus pasajeros, aunque lo oculte.

En las redes sociales fue publicada esta opini√≥n de una de ellas: "Una de las situaciones m√°s inseguras e inc√≥modas que nos suceden como usuarias es estar obligadas a viajar al lado del conductor, un desconocido que nos tiene al alcance de su ¬īvoluntad¬ī. Esta condici√≥n no figura en ninguna parte por escrito como contrato con la empresa UBER, es solicitada de manera imprescindible al momento de realizar el viaje bajo la amenaza de cancelarlo y dejar a la pasajera en donde fuera que √©sta se encuentre y bajo las condiciones y consecuencias que esto implicara para ella. Siempre a mala cara y alegando por su propia seguridad, los choferes dicen tener miedo de ser atacados, jam√°s poni√©ndose en nuestro lugar. En estas condiciones arrancamos un viaje, que aunque breve se hace eterno habiendo comenzado con un maltrato desde el vamos, antes del ¬īHola¬ī y as√≠ hombro a hombro nos bancamos lo que dure".

La usuaria contin√ļa: "Nosotras, que estamos acostumbradas a enfrentar el miedo cada vez que salimos a la calle, cada vez que andamos solas y cada vez que viajamos, una vez m√°s, enfrentando esos miedos subimos al asiento del acompa√Īante para ayudar a la tranquilidad del chofer." Y remata: "Me parece ir√≥nico que env√≠en este mensaje y se autodenominen en favor de los derechos de las mujeres".

La impostura de Uber resulta ir√≥nica, pero enmascara la impunidad con la que transgrede las normativas vigentes y usa personas desesperadas por falta de trabajo y pasajeros desprevenidos, a los que les venden la ficci√≥n de un viaje seguro y c√≥modo, s√≥lo para generarse ganancias con una m√≠nima inversi√≥n.  


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