Sociedad | Entrevista a Martín Fresneda, Secretario de Derechos Humanos de la Nación

¬ďMuchos fallos de la Justicia nos dan verg√ľenza¬Ē

Mart√≠n Fresneda jur√≥ en mayo del a√Īo pasado al frente de la Secretar√≠a de Derechos Humanos de la Naci√≥n. Fue miembro fundador de HIJOS C√≥rdoba, es hijo de desaparecidos y conoce la lucha de los organismos por ser parte de ella desde muy chico. Su apuesta es ahondar en el proceso de ¬ďMemoria, Verdad y Justicia¬Ē y avanzar en una agenda que priorice la inclusi√≥n social. En di√°logo con la Cooperativa de Medios Barriales asegur√≥ que lo ¬ďenorgullece¬Ē aportar ¬ďen este proceso colectivo¬Ē. Tambi√©n opin√≥ sobre la ¬ďdemocratizaci√≥n de la Justicia¬Ē y cuestion√≥ al gobierno porte√Īo porque ¬ďrestringe derechos¬Ē. Por Cristina P√©rez para la Cooperativa EBC Buenos Aires, 15 de abril de 2013. Su despacho, austero, forma parte del espacio destinado a la memoria, en el edificio en el que funcion√≥ la ESMA. Lo que podr√≠a ser un dato irrelevante, en su caso se convierte en un dato pol√≠tico insoslayable. Mart√≠n Fresneda, el ¬ď√Ďato¬Ē, es hijo de desaparecidos, busca a un hermano o hermana apropiado y su abuela, Otilia Arga√Īaraz, fue integrante de Abuelas de Plaza de Mayo hasta su muerte.

El titular de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación forma parte de ese grupo de jóvenes que levantaron las banderas de la verdad y la justicia ante la desaparición de sus familiares y que, desde entonces, mantuvieron viva la memoria colectiva. Hoy, como funcionario, es referente de una nueva camada de dirigentes provenientes de organismos de derechos humanos y organizaciones sociales.

Desde su llegada al √°rea apuesta a profundizar la reconstrucci√≥n la memoria colectiva pero con un anclaje en el presente. Ya se se√Īalaron 100 sitios, en los que funcionaron los centros de tortura y detenci√≥n, pero resalta que a√ļn quedan 400. La Secretar√≠a es querellante en varias causas de lesa humanidad contra militares y tambi√©n en las que se involucra a civiles, como ¬ďPapel Prensa¬Ē.

¬ŅQu√© significa que un militante de derechos humanos llegue a ocupar este lugar institucional?
Hay una recuperaci√≥n de una matriz de pensamiento y una forma de hacer pol√≠tica desde el sentimiento. N√©stor Kirchner detect√≥ ese esp√≠ritu en una nueva generaci√≥n que nos reincorporamos despu√©s de haber estado frustrados en los ¬ī90. Lo hicimos con muchas ganas de trabajar y con un sentido de lo p√ļblico que vino a confrontar con aquel perfil de la clase pol√≠tica neoliberal. Al mismo tiempo es incorporar en la gesti√≥n p√ļblica un bagaje de luchas y experiencias que fueron positivas en esos a√Īos. Es una matriz de pensamiento, una visi√≥n filos√≥fica de la pol√≠tica, renovada. Nosotros ocupamos un lugar porque ya desde la sociedad civil, desde las organizaciones populares, ven√≠amos haciendo un trabajo similar al que ahora nos toca como funcionarios. Tener esta posibilidad de aportar en esta etapa de recuperaci√≥n y ampliaci√≥n de derechos nos enorgullece en lo personal y da cuenta que el proyecto es colectivo. Es la oportunidad de formar parte del gobierno y poder pensar pol√≠ticas hacia los sectores m√°s postergados y ampliar sus herramientas en el marco de un Estado diferente. Esa es nuestra tarea.

¬ŅC√≥mo definir√≠a la etapa actual, en materia de derechos humanos?
Nos toca vivir una etapa que, en un punto, empieza a concluir, en t√©rminos de justicia. Los cr√≠menes de lesa humanidad son imprescriptibles, son una acci√≥n expedita que la van a conseguir todos aquellos que son o tienen un familiar v√≠ctima del terrorismo de Estado, que no se haya investigado y que se requiera de la acci√≥n de la justicia. Las personas que fueron sindicadas, tanto por testimonios como por prueba documental, son aquellas que ya desde el juicio de la causa 13 ven√≠an siendo investigadas; por el legajo de CONADEP; son aquellos que est√°n siendo sometidos a un proceso judicial. Muchos han sido condenados. Son 380 los que tienen condena. Cuando decimos que empezamos a concluir la resoluci√≥n de los conflictos de impunidad del pasado, hablamos de la mayor√≠a de las causas, como nos pidi√≥ la presidenta. Asumimos con la responsabilidad de coadyuvar con la justicia en las pol√≠ticas reparatorias con las v√≠ctimas del terrorismo de Estado. Pero esta etapa no es de cierre. Nos permite construir este puente de autoridad moral, √©tica de un Estado con fortaleza, para empezar a resolver conflictos que son propios de una democracia que tiene 30 a√Īos. Hay problem√°ticas que pueden tener una raigambre en estructuras que no han podido ser del todo saneadas y forma parte de la gesti√≥n de esta Secretar√≠a avanzar en ese sentido.

¬ŅQu√© otras l√≠neas de trabajo est√°n desarrollando?
Otro eje es todo lo que hace a la creaci√≥n e incorporaci√≥n de los nuevos derechos y la estandarizaci√≥n, de acuerdo a los par√°metros internacionales, de √©stos en las provincias. Como es el caso, en materia de ni√Īos/as extraviados/as o que son v√≠ctimas de trata o en conflicto con la ley penal, que exige que tengamos pol√≠ticas espec√≠ficas para abordarlo. Tambi√©n trabajamos con el Consejo Federal de Derechos Humamos, que tiene articulaci√≥n con todas las secretar√≠as, direcciones o √°reas espec√≠ficas en las provincias a fin de para fortalecer una l√≠nea de acci√≥n b√°sica y el cumplimiento de los est√°ndares en todas las jurisdicciones. Asimismo, estamos empezando a implementar proyectos con las universidades para trabajar sobre los derechos econ√≥micos, sociales y culturales en los distintos sectores y establecer mecanismos que nos indiquen alertas tempranas de posibles conflictos, entre ellos violencia institucional, violencia de g√©nero, conflictos con pueblos originarios y campesinos.

¬ŅQu√© opina del tema de revisar la estructura judicial?
El debate acerca del rol de la Justicia estuvo postergado en la sociedad durante mucho tiempo. Hoy tenemos mas confianza en esta democracia, que tiene 30 a√Īos, y poner en debate qu√© piensa la sociedad de nuestra justicia es oportuno y necesario. Hay una parte de la justicia que perdi√≥ el v√≠nculo con la sociedad, que perdi√≥ el term√≥metro de los conflictos sociales, de las necesidades de la gente y siguen con una biblioteca del juez distante, objetivo y con una perspectiva de imparcialidad divorciada del dolor de su gente. No hablo de todos los jueces y fiscales, sino del sistema en general, una estructura que pareciera que debe persistir en el tiempo y que debe ser intocable. La pol√≠tica es la √ļnica que puede resolver esto.

El Poder judicial no parece permeable a este debate que se propone¬Ö
Las corporaciones judiciales arrastran una matriz de pensamiento autoritario y creen que no se les puede discutir nada. Pero ¬Ņc√≥mo no vamos a hacerlo si sus fallos, muchas veces, son vergonzosos? Claro, que hay muchos que nos enorgullecen pero que, a ra√≠z de este conflicto, la sociedad no los valora. Los fallos deben ser herramientas de transformaci√≥n y de mejoramiento de la calidad de vida de la gente. Los fallos de estos a√Īos sobre lesa humanidad deben ser herramientas pedag√≥gicas para llevar adelante el sue√Īo del nunca m√°s. En cambio, el caso de Marita Ver√≥n es vergonzante. Y tambi√©n discutamos qu√© nos est√° pasando que las mujeres golpeadas deben denunciar cinco, seis veces, que son golpeadas y no se les cree y muchas terminas asesinadas. La justicia no dio respuesta a esas mujeres porque las estigmatizan, lejos de ponerse en lugar de un ciudadano, los jueces se ponen en un lugar distante, porque se creen mejores humanamente. La presidenta lo dice claramente, esta es la etapa de la igualdad, en la que debemos romper las asimetr√≠as. A esas v√≠ctimas de las desigualdades estructurales o a quienes son v√≠ctimas del pensamiento machista, la justicia no les est√° dando respuestas.

La ciudad, fuera de sintonía

Dice Fresneda: ¬ďNo tenemos vinculaci√≥n con la Ciudad de Buenos Aires porque el Ejecutivo actual no ha dispuesto continuar con la pol√≠tica de derechos humanos que ten√≠a la gesti√≥n anterior. La √ļnica que subsiste es el Programa de Ni√Īos Extraviados. Es muy complejo trabajar articuladamente, incluso cuando nosotros queremos avanzar en la construcci√≥n de una perspectiva de memoria o de ampliaci√≥n de derechos, nos encontramos con que en la ciudad hay un proyecto que los sigue restringiendo desde una doctrina ya agotada incapaz de dar respuesta a los conflictos. Si no existe la colaboraci√≥n y la puesta en com√ļn de los valores intr√≠nsecos a la condici√≥n humana es muy dif√≠cil poder resolverlos. Son dos proyectos pol√≠ticos antag√≥nicos. En la CABA tenemos aquel que fracas√≥ en los ¬ī90 y que ha sido elaborado para un sector muy reducido de la ciudad, con fuerte injerencia de los grupos econ√≥micos que, a su vez, tienen gran incidencia en la voluntad popular.¬Ē

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