Editorial | En el ojo del huracán

La segunda ola

La ciudad alcanzó el mayor número diario de contagiados de COVID-19, una semana después de que comenzase un nuevo otoño en pandemia. La relajación de las normas comunitarias de cuidado y la compulsión por retornar a una normalidad imposible en pandemia, ha hecho de las suyas y el mal retorna con más fuerza, a caballo de nuevas cepas dañinas incluso para los más jóvenes.
Buenos Aires, 6 de abril de 2021. El panorama es desalentador y puede empeorar si no se adoptan medidas enérgicas para detener la circulación comunitaria del virus. Pero pocos parecen dispuestos a pagar los precios políticos de dar malas noticias. Entre los que rehúyen hacerlo está nuestro Jefe de Gobierno. Larreta se florea con que tiene un plan para “normalizar” la vida de la ciudad lo más rápido posible, pero lo cierto es que corre de atrás a la realidad sanitaria y habilita actividades que de todos modos la gente realiza.

Con un plan de vacunación mal ejecutado, malversando las prioridades epidemiológicas y privatizando parte de su implementación; con personal de la salud mal pago y agotado; con enfermeros reprimidos y desconocidos en su condición profesional, una segunda ola más intensa que la primera pondría en jaque al sistema de salud porteño. Ya la ciudad tiene la triste distinción de ser el peor distrito del país, en cantidad de muertos y contagiados cada cien mil habitantes, como para superarse a sí misma en estas estadísticas del horror.

Ojalá no suceda, porque sería con mucho sufrimiento para centenares de miles, pero si ocurre, dañaría gravemente la perspectiva electoral del larretismo. A menos, claro, que vuelva a ser salvado por el gobierno nacional, como ya lo fue dos veces desde que empezó este desastre. Al principio, cuando no se sabía mucho de lo que se enfrentaba y luego, cuando se destapó el escándalo de las prepagas provistas de vacunas mientras se discriminaba al PAMI. Algo de eso habrán hablado cuando volvieron a comunicarse  Larreta y Fernández.

Esconderse detrás de los pantalones del gobierno nacional para no asumir sus responsabilidades en la evolución de la pandemia en su territorio puede ser un gran negocio para el sucesor de Macri. A cambio puede acompañar las gestiones nacionales con el FMI, algo que Fernández valoraría mucho. Presentar un frente interno unificado en la renegociación de la deuda con el principal organismo financiero mundial, le daría a Alberto Fernández mayor autoridad para negociar las tasas y plazos de repago posibles para el país del mayor endeudamiento inútil generado en un sola gestión. Que además ese acompañamiento provenga de un dirigente de primera línea del espacio causante de ese quebranto y que es el heredero natural de Macri, vale doble.

Así las cosas, y con la mirada complaciente de todos los medios de prensa, gracias a la generosa lubricación publicitaria del gobierno porteño, Larreta podría desentenderse de asumir los costos de su mala gestión en la crisis sanitaria. Sobre todo si la oposición no actúa enérgicamente para señalar las falencias que el jefe de gobierno muestra en su gestión  y no propone un modelo alternativo de ciudad.

Como señal de la ciudad de Larreta, la mayor inversión en obra pública prevista será asegurar buenos desagües cloacales para todas las futuras urbanizaciones que se planean en la ribera del río. La privatización de Costa Salguero es sólo el comienzo de un proyecto que pretende el acceso exclusivo a la costa para los más ricos del país. Las y los porteños de a pie pueden encontrarse, si no reaccionan a tiempo, con que les han robado el río.

Lic. Gerardo Codina


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