Comunales | Gastronomía barrial

Bodegones y algo más

Balvanera y San Cristóbal no suelen figurar entre los destinos más renombrados a la hora de hacer una excursión gastronómica. Pero no es por falta de buenas ofertas, que las hay. Más bien se trata del escaso esfuerzo publicitario para posicionar la zona entre las opciones preferentes para locales y visitantes. Sólo los conocedores y los vecinos frecuentan estos lugares que, a su manera, destacan en la muy variada oferta porteña. Buenos Aires, 7 de noviembre de 2017. Lejos del prestigio de Puerto Madero o Las Cañitas, los barrios que forman Comuna 3 tienen una fuerte oferta gastronómica que es bien apreciada por los habitantes de estas zonas de Buenos Aires. Como no podía ser de otro modo, una marca distintiva es la variedad de cocinas que se entremezclan, producto de todas las migraciones que confluyen en el lugar. Restaurantes de comida peruana, japonesa, española, italiana o judía, conviven amigablemente con los buenos bodegones porteños de raciones generosas.

En el Abasto se ha formado un "corredor peruano", con varios exponentes de jerarquía, como es el caso de Mi Cajamarquina, de Lavalle al 2800, Mamani, de Agüero y Lavalle, Chabuca Granda de Anchorena al 500 o el Mochica, sobre Agüero, pero llegando a Corrientes y El Rey de Agüero al 400. Pero quizás el más popular sea La Conga, que exhibe los domingos y feriados en La Rioja 39, a media cuadra de la Plaza Once, largas colas de personas expectantes de sus abundantes raciones de comida peruana, una original mixtura de sabores criollos y rasgos orientales.

Pero si se quiere ir por los propios sabores asiáticos se puede degustar comida japonesa o coreana de excelencia sin salir de los límites estrechos de la Comuna 3. Será la oportunidad de conocer Oriken, en el Centro Okinawense en Argentina, ubicado en avenida San Juan al 2600, pleno corazón de San Cristóbal. O Haru, de Rivadavia al 3300 o Yuki, de Pasco 740, ambos en Balvanera. En caso de preferir una opción coreana, existe una posibilidad también en Balvanera. En Junín al 500, Bi Won es muy recomendado por quienes se sentaron a sus mesas. Por último, también existe la opción china, con Jing Jiang, de Azcuénaga al 700.

Por cierto, que más allá de las novedades aportadas por las últimas migraciones, la comida con sello italiano impregna casi todo en nuestro país, más en esta ciudad que ha hecho suyas la pizza, las pastas y las milanesas, con un entusiasmo que supera el de los propios italianos. Prosciutto es quizás el ejemplo más destacado en ese aspecto, con su cuidada escenografía instalada en la esquina de Sarmiento y Junín. No es el único. En Chile y Pasco aguarda los apetitos de los visitantes Pinuccio & Figli, con su carta de acentos mediterráneos. Otra opción es María Fedele, en Alsina al 1400.

Por cierto, no podían faltar en nuestra Comuna los exponentes de la comida española. En principio, los mismos restaurantes de los centros de residentes de cada comunidad ibérica, muchos de ellos vecinos de la barriada, que hacen de la comida un culto de confraternización. El más notorio quizás sea Lalín, de Moreno al 1900, lugar que solía frecuentar Alfonsín en sus tiempos, por su cercanía con el Congreso Nacional y su marcado acento gallego. Otra opción es O’toxo, también gallego, pero sobre avenida Belgrano al 1800. O Siero, del Centro Juventud Asturiana, de Chile al 2100. Otro lugar que destaca es Miramar, famoso por sus pescados y mariscos, desde la esquina de avenida San Juan y Sarandí. El restaurante El Español de Rincón y Alsina, es un muy concurrido bodegón de Balvanera que expandió su oferta gastronómica más allá de las fronteras de la cocina española y se ha convertido en un exponente de la porteña, culinaria de fusión como tantas otras americanas.

Tampoco podían faltar claro, los lugares con todo el acento argento. Como es el caso de Lo de Omar, típica parrilla nacional, ubicada casi donde nace Matheu, a unos veinte metros de Rivadavia. O El Litoral, con su oferta de sanguches al paso en la esquina de Moreno y Pasco, con carnes recién sacadas de la parrilla, un comedero auténtico y popular frecuentado por trabajadores. También hay que anotar a El Corralón, otro fogón donde asan carne (de vaca, claro) en Anchorena al 800. Todos los ejemplos mencionados están en Balvanera, pero San Cristóbal tiene sus exponentes. Es el caso de Lo de Juan, en Carlos Calvo al 2000 o El Colonial, de avenida San Juan al 2800.

El género de los bodegones se ha hecho su lugar en el registro de los lugares propios de esta ciudad a la hora de comer, entre otras cosas, gracias a la mirada perspicaz de un visitante que se enamoró de estas tierras y de una argentina e hizo de esos amores, libros que hablan de las bondades de nuestras mesas bien servidas. Pietro Sorba es conocido por haber ayudado a muchos a revalorizarlos y recuperarlos como algo bien nuestro, pero además valioso.

Ya mencionamos uno. La lista es larga pero no pueden faltar La Gran Taberna, de Combate de los Pozos e Hipólito Yrigoyen, Il Vero Arturito, de San Luis y Jean Jaurès, La Viña del Abasto, ubicado frente a éste, La Perlita, que se halla en la primera cuadra de avenida Jujuy, el Cervantes II, de Perón al 1800, el Bar de Cao, en Matheu e Independencia o Bellagamba, de avenida Rivadavia al 2100. 

Esto no es todo, claro. También hay ofertas con acento regional argentino, como el Rincón Jujeño, de avenida San Juan al 2800, o cocina judía, como Sucath David, ubicado en Tucuman al 2300.  Del mismo modo que existen lugares pensados para atender sobre todo la demanda turística de lugares “típicos, con música típica”, como la Esquina Carlos Gardel, de Anchorena y Gardel, en el Abasto, que no suelen ser frecuentados por los vecinos. Sin olvidar los locales de cadenas de pizzerías, hamburgueserías o casas de empanadas. 

La lista es incompleta y, probablemente, injusta. Además, depende de los gustos de cada uno y ya se sabe que, sobre gustos no hay nada escrito. Lo que es claro y abundante es la variedad de la oferta disponible con apenas caminar unas cuadras. Así que, ¡buen provecho!

Santiago Pujol

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