Comunales | En San Cristóbal

Do√Īa Petrona tendr√° su propio museo

A fin de mes abrir√° sus puertas un museo dedicado a la ec√≥noma, figura inolvidable de la cocina argentina. Est√° ubicado en San Crist√≥bal, en una zona de bazares gastron√≥micos, y cuenta con ‚Äúreliquias‚ÄĚ que atesoraban sus nietos y que cedieron los fan√°ticos. Una recorrida por las distintas facetas de Do√Īa Petrona, a trav√©s de los objetos. Buenos Aires, 20 de junio de 2017. Hablar de Do√Īa Petrona es recorrer gran parte de la cocina del siglo XX en nuestro pa√≠s. Do√Īa Petrona Carrizo de Gandulfo es a la cocina argentina lo que a sus respectivos g√©neros son Quinquela Mart√≠n, El Ch√ļcaro, Canaro y Chuenga. Petrona naci√≥ en La Banda, en los alrededores de la capital de Santiago del Estero, siendo la pen√ļltima de siete hijos. Su infancia transcurri√≥ en la capital santiague√Īa junto a sus padres y hermanos.

En la estancia Quebrachitos, en el Departamento Aguirre, al interior de Santiago del Estero, trabaj√≥ como cocinera y ah√≠ fue donde conoci√≥ a Atilio Gandulfo, quien era el administrador del establecimiento y con quien se casar√≠a tiempo despu√©s. La pareja emigr√≥ a Buenos Aires en busca de oportunidades, Atilio consigui√≥ un trabajo en Correo Argentino pero como el salario no alcanzaba, decidi√≥ trabajar tambi√©n ella, fue ah√≠ donde consigui√≥ trabajo en laCompa√Ī√≠a Primitiva de Gas para ense√Īar a usar las nuevas cocinas a gas que, en esa √©poca, era el artefacto dom√©stico m√°s demandado en las casas argentinas.

El gas llegaba a Buenos Aires como una total novedad y la compa√Ī√≠a Primitiva de Gas quer√≠a convencer a los argentinos para dejar de lado a las antiguas cocinas de le√Īa y queroseno. Para dicha campa√Īa se present√≥ Petrona, ella no solamente demostraba c√≥mo funcionaban las nuevas cocinas, tambi√©n se pon√≠a a cocinar en ellas en la puerta del Bazar Dos Mundos.

La Fundaci√≥n Metrogas editi√≥ un peque√Īo libro titulado: ¬ęDo√Īa Petrona, la cocina y el gas¬Ľ, ah√≠ describe los primeros pasos de do√Īa Petrona en la Compa√Ī√≠a Primitiva de Gas. Pretrona promovi√≥ la cocina primero a trav√©s de cocinas a gas y m√°s tarde a trav√©s de clases presenciales para luego empezar a publicar sus recetas en la revista ¬ęEl Hogar¬Ľ.

Do√Īa Petrona comenz√≥ a incursionar en los medios con la radio, empez√≥ en radio Argentina donde ten√≠a una participaci√≥n diaria, despu√©s pas√≥ a radio Exc√©lsior y radio El Mundo para luego entrar en la televisi√≥n. Fue la radio quien la llev√≥ a la fama. Ya en 1933 se edit√≥ ¬ęEl Libro de do√Īa Petrona¬Ľ, una enciclopedia de la cocina con m√°s de 500 p√°ginas. Este libro inclu√≠a tambi√©n secretos culinarios, sino tambi√©n consejos para la mujer moderna que inclu√≠an organizaci√≥n del hogar y de tareas de mantenimiento, e incluso una secci√≥n para la mujer que trabaja y cuida de su hogar. Dicho libro fue traducido a varios idiomas, incluido el ruso, y editado m√°s de cien veces y contin√ļa disponible en las librer√≠as argentinas.

Gracias a la radio tambi√©n lleg√≥ a la televisi√≥n en 1952 en un programa llamado ¬ęVariedades hogare√Īas¬Ľ que se transmit√≠a por la TV P√ļblica, despu√©s dicho ciclo pas√≥ a llamarse ¬ęJueves hogare√Īos¬Ľ. Su gran salto a la fama nacional se dar√≠a en 1960 cuando se incorpora al programa ¬ęBuenas tardes, mucho gusto¬Ľ, junto a su asistente Juana ¬ęJuanita¬Ľ Bordoy. Dicho programa estuvo en el aire por veinte a√Īos, los d√≠as lunes, mi√©rcoles y viernes por la tarde, lleg√≥ a recibir alrededor de 400 cartas por d√≠a y tener un registro de 600 mil amas de casas.7

Como salidos de la pantalla en blanco y negro, sus batidores, cubiertos, platos y demás utensilios podrán verse, esta vez en vivo y en directo y en forma gratuita, en el primer museo dedicado a la ecónoma, que está ubicado en la avenida más tradicional en cuanto a lo que a bazares gastronómicos se refiere.

‚ÄúMi abuela y mi madre eran seguidoras de Petrona, siempre me hablaron de ella. Es un personaje que estuvo muchos a√Īos arriba, no es un personaje ef√≠mero‚ÄĚ, cont√≥ a T√©lam Richard Saavedra, due√Īo del edificio donde se emplaza el museo, quien se contact√≥ con los herederos de Petrona y decidi√≥ juntar y exhibir todos los recuerdos que hab√≠an atesorado de su abuela.

La colecci√≥n incluye la cocina original de la ec√≥noma y otra a gas de la √©poca, donada por una seguidora, de la l√≠nea que Do√Īa Petrona promocionaba al ense√Īar a las amas de casa y por la que se hizo conocida: ‚ÄúEra todo un cambio tecnol√≥gico, antes se cocinaba a le√Īa o kerosene‚ÄĚ, explic√≥.

Marcela Massut es nieta de Do√Īa Petrona. Junto a su hermano Alejandro pusieron a punto las pertenencias de su abuela que se desplegar√°n: ‚ÄúHay cosas que estuvieron durante muchos a√Īos en su laboratorio, donde trabajaba profesionalmente. Hay tambi√©n vajilla, cosas que tienen que ver con lo √≠ntimo, para servir en su casa, para agasajar a sus amigos, y tambi√©n cosas de la televisi√≥n‚ÄĚ, cont√≥ Marcela, quien en di√°logo con T√©lam record√≥ distintos aspectos de la vida de su abuela.

Uno de los objetos estrella del museo, elegido por Saavedra, es una m√°quina de pastas de principios de los a√Īos ‚Äė30, de madera y metal y en perfecto estado: estira la masa, corta en dos medidas y sirve para hacer ravioles. Adem√°s, hay una batidora Kenwood blanca, impecable, de los a√Īos 60, del estilo de las que se pod√≠an ver en ‚ÄúBuenas Tardes, Mucho Gusto‚ÄĚ.

Do√Īa Petrona fue una referente de los cambios tecnol√≥gicos de su √©poca: se hizo conocida por ense√Īar a las amas de casa a cocinas en los nuevos aparatos a gas. Con el correr de los a√Īos, incorpor√≥ tambi√©n al freezer, pero ‚Äúnunca entendi√≥ el microondas‚ÄĚ, cuenta su nieta.

‚ÄúCuando ten√©s opciones de calores, ollas de hierro y educaci√≥n en una cocina, donde necesitas ciertas temperaturas, ciertos espesores para lograr las cocciones, fondos de cobre y esas cosas, no necesitas tener esas otras locuras‚ÄĚ, cont√≥ Marcela.

En el museo habr√° expuestos una gran cantidad de libros, fasc√≠culos y escritos de la ec√≥noma. ‚ÄúYo no s√© c√≥mo hacen para desprenderse de los libros, les pido a las fan√°ticas que me los cedan, que no me los den‚ÄĚ, cont√≥ Saavedra. Los nietos recopilaron todas ediciones que realiz√≥ su abuela, aunque est√°n a√ļn buscando toda una generaci√≥n, del a√Īo ‚Äė63 hasta el ‚Äė75, que van buscando de a poco en negocios de antig√ľedades.

‚ÄúDel √ļltimo que compr√©, la se√Īora que lo tuvo dej√≥ todas las hojitas de anotaciones. Para m√≠ esas cosas son sagradas: ten√≠a esa letra, como de caligraf√≠a, con los dobleces de las t y las a, de la generaci√≥n de mi abuela. Mir√° c√≥mo a pesar de las miles y miles de recetas que hay ah√≠ adentro siempre hab√≠a alguna anotaci√≥n m√°s, yo ni toco eso, esas cosas son recontra emocionantes‚ÄĚ, asegur√≥ Marcela.

Juntas, desde que la abuela se retir√≥ de la televisi√≥n en el ‚Äė83, se dedicaron a cocinar y a pensar nuevas recetas. ‚ÄúYo agarraba su cocina, prob√°bamos cosas, √≠bamos anotando para sacar una receta del libro y poner una nueva, de eso se trataron esos a√Īos‚ÄĚ, record√≥.

‚ÄúAlgo que no pueden creer cuando lo muestro es un batidor gigante, de mano. Solamente agarrarlo debe pesar un kilo, y si te pones a pensar que una mujer bat√≠a con eso, que el mango m√°s el batidor deben tener 70 u 80 cent√≠metros, es ver c√≥mo dejaban el colesterol en el ejercicio y no en el teclado de la computadora‚ÄĚ, consider√≥ Marcela.

Muchos huevos y manteca es lo que se viene a la mente al pensar en las recetas de Petrona. Sin embargo, su nieta reflexiona sobre las diferencias de hoy en d√≠a con la √©poca de su abuela: ‚ÄúSi bien hab√≠a una alimentaci√≥n distinta, la parte f√≠sica de la mujer era otra: hoy nadie amasa fideos, pizza. Hay premezclas, le pon√©s agua, mov√©s la mano dos minutos y ten√©s el resultado, mi abuela amasaba toneladas de cosas, el lavarropas no centrifugaba, escurr√≠amos los manteles entre las dos con Juanita, entonces toda esa parte f√≠sica no existe hoy‚ÄĚ.

Luego de trabajar durante a√Īos en la cocina en restaurantes, la nieta de Petrona se dedic√≥ a estudiar nutrici√≥n y su preocupaci√≥n m√°s grande fue darle de comer rico y variado a quienes no pueden consumir todos los alimentos.

‚ÄúEsta es otra √©poca y trae consecuencias, hubo que modificar la alimentaci√≥n porque no hay otra, no podemos comer con la cantidad de grasa, manteca y huevos de hace 40 a√Īos‚ÄĚ, asegur√≥.

Adem√°s, resalt√≥ lo fresco y se refiri√≥ a la moda ‚Äúverde‚ÄĚ que predomina al hablar de cocina: ‚ÄúYo hoy escucho hablar de org√°nico y toda mi vida en lo de mi abuela se hicieron las cosas en casa, nunca jam√°s en la vida comimos algo de delivery, no exist√≠a esa opci√≥n. Si no hab√≠a algo, que no pasaba nunca, pero igual, Juanita amasaba fideos con manteca y ajo y tom√°bamos sopa de verduras, no exist√≠a el ‚Äėtraeme cuatro pizzas‚Äô‚ÄĚ.

Marcela trabaj√≥ codo a codo con su abuela durante 10 a√Īos y vio c√≥mo su abuela pudo ir cambiando las recetas de acuerdo la realidad de las distintas √©pocas. ‚ÄúSe ha podido adaptar a hacer recetas econ√≥micas, a cuidar la cantidad de huevos. Tengo muchas recetas con un huevo o dos, o con harinas alternativas, porque en el ‚Äė50 cuando sal√≠a Europa de la guerra mandaban toda la harina para all√°‚ÄĚ.

‚ÄúLa abuela tuvo toda esa visi√≥n, ese ingenio, esa alquimia de generar opciones para el ama de casa, su desesperaci√≥n era esa, la mujer en esos momentos que ten√≠a que alimentar a la familia‚ÄĚ, sentenci√≥.

Las seguidoras de la entra√Īable cocinera podr√°n revivir los programas a trav√©s de los videos que don√≥ una fan√°tica y que Saavedra pas√≥ a tecnolog√≠a m√°s actual y compil√≥.

‚ÄúSi la escuchas, es una maestra que te da una clase a una se√Īora que tiene que hacer de comer para seis personas y econ√≥micamente no ten√≠a la mejor situaci√≥n, o c√≥mo ten√≠a que aprovechar la heladera, o c√≥mo usar el horno en el menor tiempo para hacer la comida, y en 40 minutos tener la comida lista y estar perfumada‚ÄĚ, destac√≥ Marcela.

Su abuela se desviv√≠a porque las amas de casa pudieran hacer todo lo que ella mostraba ante las c√°maras y, para ello, ped√≠a que la buscaran en la gu√≠a y la llamaran ante cualquier consulta. ‚ÄúHab√≠a fechas que eran clave, como Navidad, Pascua, el 25 de Mayo‚Ķ para las preparaciones complicadas la abuela daba por televisi√≥n su tel√©fono, o dec√≠a busquen en la gu√≠a como Petrona C. De Gandulfo. Ella dec√≠a ‚Äėnada puede salir mal si hacen los pasos que les doy, nadie tiene que tirar nada, cuando algo les salga mal me llaman por tel√©fono, y lo puedo solucionar", record√≥.

Detr√°s de lo que se ve√≠a en las c√°maras hab√≠a una maquinaria bien aceitada. Adem√°s de la incondicional Juanita, el marido de Petrona y abuelo de Marcela era quien estaba detr√°s de ella ‚Äúma√Īana, tarde y noche‚ÄĚ. ‚ÄúMi abuelo era el administrador de la firma Do√Īa Petrona, era el comercializador de todo lo que la abuela generaba, era todo una empresa de marketing incre√≠ble, desde el a√Īo 30‚ÄĚ, explic√≥.

√Čl era quien se dedicaba durante la semana a comprar el papel para los libros, se ocupaba de ilustraciones y fotograf√≠as y buscaba los ingredientes para la clase en la televisi√≥n el viernes: ‚ÄúSab√≠a d√≥nde comprar frutillas en pleno invierno y naranjas en verano, iba a mercaditos, preguntaba. No hab√≠a 20 personas, eran mi abuelo y Juanita. Todo lo preparaban juntos, hab√≠a una semana de trabajo atr√°s de esa receta‚ÄĚ.

‚ÄúJuanita preparaba cada repasador, cada cuchara y delantal que aparec√≠a en la televisi√≥n‚ÄĚ, cont√≥. Y admiti√≥: ‚ÄúPuede que mi abuela haya mostrado mucha autoridad en la televisi√≥n, pero nunca con mal car√°cter, s√≠ con autoridad porque era Do√Īa Petrona, y Juanita era la que estaba ayudando a que mi abuela tuviera el resultado que ten√≠a en esa receta‚ÄĚ.

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