Sociedad | Investigan el mayor atentado terrorista

Las pruebas que aparecen 22 años después

Un examen sobre esquirlas metálicas extraídas del cuerpo de varias víctimas confirma la hipótesis del empleo de una camioneta Trafic en el atentado. El hallazgo de un viejo videocasete grabado en VHS en los archivos de la ex SIDE, les permitió a los fiscales de la Unidad Fiscal AMIA encontrar un balde abandonado en un freezer de la Policía Federal, donde había material orgánico y esquirlas. Buenos Aires, 20 de diciembre de 2016. Un viejo video. Un balde abandonado en un freezer. Veintidos años de olvido intencional. Las pistas del atentado también son las del encubrimiento de sus autores. Los fiscales que reemplazaron al fallecido Nisman encuentran lo que nunca antes se buscó.

Los fiscales a cargo de la UFI AMIA, Sabrina Namer, Roberto Salum y Leonardo Filippini, informaron que la estructura y composición de varias esquirlas metálicas extraídas del cuerpo de algunas de las víctimas en 1994 —pero recuperadas recién meses atrás, este año— resultan concordantes con las piezas de camioneta Trafic halladas en el lugar y peritadas en 2002. La novedad no sólo confirma la correcta identificación para la causa de material probatorio no explorado hasta ahora, sino que aporta además un elemento adicional y científicamente respaldado del empleo de una camioneta Trafic en el atentado.

Luego de varios meses de pesquisa a partir de un hallazgo inicial entre los materiales desclasificados en 2015, la UFI AMIA individualizó un conjunto de restos metálicos que habían sido extraídos del cuerpo de varias de las personas fallecidas en 1994. Un adelanto del examen pericial de estos materiales realizado ahora por Gendarmería Nacional afirmó la concordancia entre la estructura de estas esquirlas con la de aquellas piezas de camioneta Trafic recogidas en el lugar y peritadas en 2002. Este resultado en confronte con otras constancias de la investigación consolida además la hipótesis del empleo de una camioneta para la comisión del atentado.

Un viejo videocasete en VHS rotulado "Autopsias" fue la pista que terminó con el increíble hallazgo de nuevas pruebas sobre el atentado a la AMIA, 22 años después del ataque, según publicó el sábado La Nación. Ese video fue hallado por un equipo que buscaba en la ex SIDE documentos desclasificados y permitió dar con un balde rojo abandonado en un freezer de la Policía Federal. Ese balde contenía material orgánico y esquirlas que coinciden con los registrados en el coche bomba. Los elementos confirman que la AMIA fue volada con una Trafic y abrieron la posibilidad de que se identifique al terrorista suicida.

El derrotero que permitió presentar la información que ahora se da a conocer comenzó varios meses atrás cuando el Grupo Especial de Relevamiento y Análisis Documental de la UFI-AMIA (GERAD) detectó entre la información desclasificada en 2015 un video donde los profesionales del Cuerpo Médico Forense habían documentado y analizado su trabajo en la investigación. El examen del video permitió a los fiscales, apoyados por un equipo especializado de la unidad, advertir que los forenses habían extraído esquirlas metálicas de varios cuerpos durante las autopsias para su análisis policial sobre la base de su posible o probable pertenencia al artefacto explosivo usado. El examen de las constancias de la causa, sin embargo, indicaba que tal análisis no se había efectuado.

A raíz de ello, los fiscales ordenaron una exhaustiva revisión de los materiales existentes en el laboratorio policial. Al tiempo, fueron informados de una serie de hallazgos, entre los cuales —según se pudo verificar luego— estaban aquellas esquirlas identificadas y reservadas por los forenses veintidós años atrás, durante el desarrollo de las autopsias. Luego de proveer al adecuado resguardo del material, la UFI AMIA inició la realización de un amplio peritaje de tales esquirlas, así como su cotejo con los restos de camioneta secuestrados en el lugar y que habían sido peritados en 2002. El adelanto de los resultados de Gendarmería Nacional días atrás indicó, finalmente, que había concordancia estructural entre las piezas reservadas hace 22 años pero recuperadas este 2016 y las partes de camioneta recogidas en el lugar al inicio de la investigación.

Un equipo de profesionales de la unidad fiscal focalizado en la revisión y reconstrucción del momento mismo del atentado llevó adelante en forma paralela una exhaustiva revisión de todas las constancias del caso a fin de ponderar, en confronte con ellas, el valor y rinde de la novedad pericial sobre las esquirlas. Para ello, este equipo examinó, en cada caso, la posible ubicación de cada víctima al momento del ataque y de los sobrevivientes, de las circunstancias conocidas de cada deceso y las constancias médicas relativas a la extracción de las esquirlas ahora halladas y peritadas, entre otros muchos aspectos. Incluso, por cierto, fue necesario recibir declaración a algunas personas directamente afectadas que no habían sido nunca convocadas a testimoniar.

Los forenses consideraron que las esquirlas servían para acreditar las características del artefacto explosivo. El trabajo de la UFI, por su lado, permitió observar que las personas que presentaron este tipo de incrustaciones en sus cuerpos se hallaban, en efecto, en posiciones próximas al lugar que finalmente fue identificado como foco de la explosión. Del mismo modo se verificó en cada caso el recorrido de los cuerpos del lugar del hecho hasta el centro pericial.

Hasta ahora, según explicaron los fiscales, múltiples razones han permitido sostener en la investigación el empleo de una camioneta Trafic cargada con explosivos en la comisión del atentado contra la sede de la AMIA el 18 de julio de 1994. No obstante, resaltaron, el material forense recuperado ahora, sumado al efectivo hallazgo de las esquirlas extraídas durante las autopsias en el laboratorio policial y el adelanto pericial que afirma una concordancia con los resultados de 2002, refuerzan en una dirección inédita y unívoca la hipótesis históricamente sostenida por la fiscalía respecto del empleo de la camioneta Trafic.

El detalle de la historia de cómo se llegó al descubrimiento impresiona. Tras encontrar el viejo VHS, el Grupo Especial de Relevamiento y Análisis Documental advirtió que se trataba de un compilado de los forenses y las autopsias de las víctimas. Las imágenes mostraban a Osvaldo Raffo y otros facultativos exhibiendo las heridas de las víctimas del atentado. Las describen como de "sacabocado" y muestran cómo extraen de los cuerpos "esquirlas". Se refieren al "síndrome de la explosión".

Habían pasado pocas horas del ataque y aún no se había hallado el motor de la Trafic, pero los forenses, al observar esos restos metálicos que extraen de los cuerpos, ya hablaban en ese video de que son restos del "artefacto infernal" que provocó la detonación. Apartaron las esquirlas de 14 cuerpos y las reservaron para estudiarlas en el gabinete pericial.

Desde ese momento nunca más se supo de ellas. Hasta septiembre de este año. En busca de estas esquirlas, los fiscales que sucedieron al fallecido Alberto Nisman al frente de la Unidad AMIA pidieron informes a la Policía Federal, pero el laboratorio dijo que no tenía nada y que a los diez años destruían todo registro.

El comisario Fernando Vera, del Laboratorio Químico, informó que ellos conservaban elementos con rótulos que hacían alusión a cadáveres de la AMIA, pero no se hablaba de esquirlas. Hasta que en septiembre pasado, la policía informó a los fiscales que encontró en el laboratorio en la avenida Huergo al 600, un freezer con un balde rojo, congelado, con la etiqueta DAIA.

La policía lo quiso descongelar, pero los frenaron a tiempo. Los fiscales llevaron al lugar una máquina de rayos X y vieron que adentro del hielo había recipientes que parecían contener muestras. Debajo del balde en el freezer se encontró una bolsa identificada con la leyenda "MAT. REMANENTE PER 6730/94 (Esquirlas)", y adentro se encontraron 14 bolsitas transparentes con restos metálicos, rotuladas con números que se correspondían con las autopsias. Los forenses se llevaron el balde y lo descongelaron en la morgue. Descubrieron allí restos orgánicos, hisopos con muestras, frascos con pelos de las víctimas y otros restos.

Los fiscales ordenaron realizar estudios de ADN para determinar a qué víctimas pertenecen. Si eventualmente alguno de ellos no corresponde a ninguna de las conocidas, se podría estar frente al conductor suicida o a otra víctima.



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