Comunales | Confitería del Molino

Volverán a girar las aspas

Días después de que fuera recorrida la obra de recuperación de la histórica Confitería Del Molino por la ministra de Espacio Público e Higiene Urbana, Clara Muzzio, y el vicejefe de gobierno, Diego Santilli, se publicó en Clarín la noticia de pronto volverán a girar las aspas de su molino. Muzzio y Santilli fueron a ver los trabajos que día a día se hacen para recuperar uno de los patrimonios más importantes de nuestra ciudad. En 20 días los trabajos en la cúpula del edificio estarán terminados, anuncian. Y, para fin de año, toda la fachada volverá quedar a la vista y sin andamios. Todo un logro.
Buenos Aires, 24 de noviembre de 2020. Después de muchos meses de trabajo y compromiso, la histórica Confitería Del Molino avanza en su última etapa de restauración. Por eso, la ministra de Espacio Público e Higiene Urbana, Clara Muzzio, y el vice jefe de gobierno, Diego Santilli, fueron a ver los trabajos que día a día se hacen para recuperar uno de los patrimonios más importantes de nuestra Ciudad.

“La confitería El Molino es uno de los tantos edificios históricos que tiene la Ciudad. Estamos trabajando en su puesta en valor para destacar su valor patrimonial y para que los vecinos y vecinas puedan volver a disfrutarlo”, expresó la Ministra de Espacio Público e Higiene Urbana Clara Muzzio.

La restructuración integral de la Confitería El Molino es una obra conjunta entre la Ciudad, junto con el gobierno y el Congreso Nacional. Mientras los trabajos al interior del edificio son responsabilidad de las autoridades nacionales, el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana se ocupa de la puesta en valor de la cúpula, cubierta y fachadas. Se trata de trabajos de restauración con diferentes técnicas de reposición, limpieza y pintura.

En gran medida, esos trabajos están terminando y pronto se podrà apreciar lass aspas del molino girando. Las aspas de la Confitería del Molino le daban al lugar su identidad, pero habían dejado de dar vueltas mucho tiempo antes de que el edificio cerrara en 1997. En menos de dos meses volverán a girar, uno de los últimos pasos para que la fachada se libere de la malla que la cubre y muestre, por fin, su cara renovada.

La reparación forma parte de la monumental recuperación del edificio de seis pisos y 6.000 metros cuadrados, que arrancó hace dos años. Un plan que en estos días completó dos tareas clave: reponer sus demolidos leones alados y restaurar la azotea.“Para fin de año toda la envolvente externa del edificio estará resuelta, visible e iluminada, menos la marquesina con vitrales, que para restaurarse necesita que se retiren los andamios de la fachada”, detalla el arquitecto Guillermo García, asesor patrimonial del Edificio del Molino, en declaraciones a Clarín.

La obra a cargo de la Ciudad tiene diferentes grados de avance. Un detalle de la misma es el siguiente:

Techo:

● Se está poniendo en valor la totalidad de la cubierta. Para ello, se realizaron trabajos de limpieza, nivelación de piso, recambio de baldosas, revoques y carpintería.
● Actualmente, se encuentran en la etapa final realizando detalles de terminaciones.

Cúpula:

● Se realizaron trabajos de limpieza, reposición de piezas y restauración de cerámicas, carpintería, revoques y ornamentaciones. Ahora se están haciendo detalles de terminaciones.
● Restauración de la ornamentación de los 4 leones: mediante una foto antigua donde se visualizaba los 4 leones, se realizó una réplica de los mismos. Actualmente, se colocaron nuevamente en la cúpula (cada león pesa 800 kg aproximadamente).

Fachada:

● Se está trabajando en el 4to y 5to piso. De forma simultánea, se realizan trabajos de limpieza (mediante el método de nebulización que consiste en un proceso más delicado que el hidrolavado y que logra una limpieza más profunda sin dañar la estructura), reposición de material faltante y colocación de material similar al original.

Recuperando el esplendor perdido

“Cuando venía a la Confitería en el 82, 83, las aspas ya no funcionaban y los vitrales de la cúpula no se apreciaban, porque estaban rotos o sucios. En 20 días, cuando desarmemos el andamio de la cúpula, vamos a verla en todo su esplendor: con las aspas reparadas y los leones alados”, anuncia Ricardo Angelucci, secretario técnico administrativo de la Comisión Bicameral Administradora del Edificio del Molino.

La comisión, que se creó tras la transferencia del inmueble al Congreso de la Nación, coordina la recuperación de todo el edificio desde el inicio del proyecto. Esto le permite no tener que tercerizar y, en cambio, licitar cada una de las obras implicadas según sus componentes y complejidades.

Historia de la Confitería El Molino

En poco tiempo “El Molino” va a tener finalizada su primera reestructuración integral para recuperar esta joya arquitectónica que tiene 104 años de historia, un montón de curiosidades y es un Monumento Histórico Nacional.

Dos reposteros italianos, Constantino Rossi y Cayetano Brenna, compraron en 1904 la esquina de Callao y Rivadavia. Siete años después adquirieron las casas vecinas de Callao 32 y Rivadavia 1815. En 1917, abrieron la confitería El Molino.

Levantaron uno de los edificios más altos de la ciudad, de 5000 m2. Le pusieron Del Molino, porque enfrente, en la Plaza del Congreso, funcionaba el primer molino harinero de Buenos Aires, el llamado molino a vapor de Lorea.

Hasta el último material fue traído de Italia. Y le encargaron la obra al más famoso arquitecto de entonces: Franceso Gianotti, italiano (autor, también, de la Galería Güemes, en la calle Florida).

En 1930, durante el golpe de Estado que derrocó a Hipólito Irigoyen, la confitería fue incendiada. La reconstruyeron un año después. La muerte, en 1938, de Cayetano Brenna marcó el final de la Belle Époque. Pasó por distintas manos, hasta que sucumbió a la quiebra.

Fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1997, Patrimonio Histórico del Art Nouveau y la vanguardia de la Belle Époque por la UNESCO en el año 2000, integrar el área de preservación histórica no la salvó de la decadencia, el abandono y la muerte.

El 23 de febrero de 1997 cerró definitivamente sus puertas. En 2014, el inmueble fue expropiado y pasó a ser propiedad del Congreso Nacional.

Algunas curiosidades

Carlos Gardel, uno de sus más fieles clientes, le encargó al dueño una torta en homenaje a su amigo Irineo Leguisamo. Así nació el famosísimo postre Leguisamo, una mezcla tremenda de hojaldre, merengue, marrón glacé y crema imperial con almendras.

En 1917, cuando en Rusia depusieron a los Romanoff, el dueño lo celebró creando el popular postre Imperial ruso (conocido en Europa como "el postre argentino") que venía con una advertencia: "Córtelo con un cuchillo caliente para que no se desmorone".

En 1996 (un año antes de que la cerraran), Madonna -en un día libre de la filmación de Evita- grabó el video "Love don´t live here anymore".


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