Porteñas | Escuelas y pandemia

La normalidad forzada

Mientras Larreta cede a las presiones del poder mediático y anuncia nuevas “normalizaciones”, vuelta a la escuela inclusive, los gremios docentes desnudan las precariedades de la educación pública en la nueva etapa, con riesgo para la salud de todes, docentes y alumnes. La política del marketing y la realidad, más divorciadas que nunca.
Buenos Aires, 3 de noviembre de 2020. A poco de iniciado el retorno a las actividades presenciales en las escuelas, el pronóstico de los gremios docentes se cumplió. Dio el presente el COVID antes que se llenaran las aulas. Con una respuesta reducida de alumnos, menor a la esperada por las autoridades, y solo algunas escuelas involucradas en el experimento, en pocos días se registraron ya cinco casos de trabajadores contagiados en su ámbito laboral.

Las familias reaccionaron con temor frente a la movida y sólo uno de cada tres alumnos convocados concurrió a las actividades presenciales, denuncian los gremios. Pero el gran ausente son los elementos de protección personal del personal docente y auxiliar, igual que los de higienización de los espacios escolares, que así se vieron expuestos a situaciones de contagio y no pudieron evitarlo.

La Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) denunciaba el 29 de octubre: “Durante el día de hoy se conoció la noticia de que 2 auxiliares y la asesora pedagógica de la Escuela Técnica 14 DE 5 (Barracas) dieron positivo de COVID-19. Una de las auxiliares contagiadas fue la persona designada para tomar la temperatura corporal, tarea que realizó sin máscara facial ni guantes, tampoco barbijo reglamentario dado que el GCBA se niega a proveer estos últimos. El uso de estos elementos de protección están indicados en el protocolo.”

El día anterior habían informado que: “Una trabajadora auxiliar de la escuela 10 DE 11 dio positivo de COVID-19, por lo cual la escuela se cerró para pasar por el correspondiente proceso de limpieza, sanitización y desinfección. Mientras tanto, se suspenderá cualquier tipo de actividad presencial en el establecimiento, tanto la implementación de las “burbujas” como las entregas de comida, tal como lo indica el protocolo. Tanto el personal de conducción como lxs docentes que tuvieron contacto con la trabajadora están en aislamiento.”

Esto sucede cuando, según otro sindicato, sólo un puñado de alumnos se hizo eco de la convocatoria oficial. En efecto, la Asociación de Docentes de Enseñanza Media y Superior (ADEMYS) informó que “Un relevamiento realizado por el gremio Ademys indica que sólo 187 alumnos de 7º grado volvieron a la escuela”, en toda la ciudad y durante la primera semana del regreso a clases. 

Según lo publicado por los colegas de Nueva Ciudad “Los datos reunidos, según el gremio, muestran que el rechazo a volver a clases en este momento de la pandemia se extiende a toda la comunidad educativa y no es sólo de los trabajadores de la educación. En el mapeo realizado por el gremio hubo solo 187 alumnos de escuelas primarias que asistieron a las instituciones y 17 de las escuelas medias. El Gobierno porteño informó que el universo potencial de alumnos que pueden retornar a las escuelas es de 20.800, en las primarias, y de 12.500 en la educación media.”

Entre tanto, desde UTE afirmaron que “ya tuvimos una docente fallecida en el distrito 6, y se han contabilizado unos 3 mil docentes que se contagiaron de Covid-19 en pleno aislamiento, por lo cual no hay condiciones sanitarias para la vuelta a las escuelas”. Además, recordaron que la semana pasada “pusieron chicos al sol y tuvieron que salir a comprar sombrillas en las primeras actividades educativas dispuestas al aire libre por las autoridades”.

Por si faltara algo, comunidades educativas y gremios docentes de la Ciudad aseguraron que la baja concurrencia se debe a la "falta de garantía de las condiciones de higiene" en las escuelas que llevó, en casos como en nuestro colegio Mariano Acosta, a suspender las actividades.  En efecto, la semana pasada se conoció que miembros de la comunidad educativa de la escuela se reunieron en la puerta del establecimiento para acompañar la decisión del personal docente y no docente de no realizar las actividades debido a la falta de los insumos de limpieza.

Lo que no se hizo

La emergencia sanitaria se transitó hasta aquí en base al esfuerzo de docentes y familias que improvisaron una escolaridad virtual con los recursos que tenían y sin acompañamiento del estado local. No sólo no proveyó una plataforma digital que sirviera de vínculo a todes, docentes y alumnes, sino que no capacitó a los educadores para seguir haciendo sus tareas en las nuevas circunstancias. Cada docente y cada familia se tuvieron que arreglar como pudieron, con sus celulares, sus computadoras -cuando las tenían- y sus conexiones, para seguir vinculados. 

Más aún, pese a que un fallo de la justicia porteña lo obligaba a ello (ver Sin tablets para los chicos) y pese a la oferta del gobierno nacional de facilitar los recursos técnicos para hacerlo posible (ver Nación no puede entregar las netbooks), el gobierno de Larreta se negó a facilitar los equipos y la conexión a internet gratuitos a los alumnos en condiciones más desventajosas, para usarlos como excusa de este retorno a la presencialidad forzado, en medio de una pandemia que se empeña en desconocer, a instancias de los poderes económicos y mediáticos que lo sostienen.

Ahora, a poco de comenzar un camino que se describe publicitariamente como una “reapertura de la escuelas”, la improvisación irresponsable empieza a mostrar sus consecuencias. ¿Cuántos muertos serán necesarios para asumir que el COVID-19 no es un juego ni un simple inconveniente? 

Gerardo Codina

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