Comunales | Trabajadores en riesgo

Cuidar a los que cuidan

Balvanera dió la nota también con profesionales de la salud contagiados de COVID-19. El Sanatorio De la Providencia ubicado en Tucumán entre Riobamba y Callao fue el más notorio. Pero también se vio afectado el Hospital Ramos Mejía. El gobierno de la ciudad se encamina a verificar el estado de salud de todo el personal sanitario, mientras los trabajadores hoy protagonizaban un aplauso delante de sus lugares de trabajo para reclamar mayores medidas de protección. Hoy a las 11 habrá un aplausazo frente a los centros de salud para visibilizar la situaciòn de los trabajadores.
Buenos Aires, 28 de abril de 2020. El colectivo de trabajadores de la salud argentino muestra un porcentaje muy elevado de contagios y representa el 15% del total de casos del país, uno de los valores más elevados a nivel mundial. La situación es preocupante porque sin trabajadores de la salud no se puede enfrentar la pandemia y los que hay no sobran.

En Balvanera se registró uno de los primeros casos de contagio masivo en un establecimiento de salud. Fue el Sanatorio De la Providencia, que debió cerrar tras comprobarse que 34 profesionales que trabajaban allí habían dado positivo de COVID-19. En tanto que tres enfermeras del Hospital Ramos Mejía fueron diagnosticadas con COVID-19 y se tuvo que cerrar el área de neonatología donde trabajaban. Otras 38 personas del mismo sector entraron en cuarentena para ver si presentaban signos de la enfermedad. Frente a esta situación la dirección médica del Hospital Ramos Mejía decidió cerrar el el Servicio de Neonatología y Obstetricia, limitándose únicamente a la atención urgente de embarazadas.

También se registraron casos positivos en el Hospital Italiano. De los 19 trabajadores afectados, 16 fueron aislados en sus hogares y tres de los infectados fueron internados "con evolución satisfactoria", de acuerdo con el parte oficial de la institución.

"Estos casos no hacen más que recordar la importancia de reforzar todas las medidas de protección dentro de las instituciones de salud y los cuidados personales que debe tomar cada uno de los ciudadanos", indicaron desde la Ciudad. Fuentes del gobierno porteño afirman que se están entregando los elementos necesarios para tener amparo frente al virus -como barbijos, camisolines y alcohol en gel- a todo el personal de la salud que se desempeña en el distrito. Incluso, se aprovisionó a los trabajadores sanitarios de los geriátricos.

Desde que iniciaron los contagios, las distintas centrales sindicales insistieron en la provisión de equipos de protección personal para quienes se encuentran en la primera línea de batalla contra este virus. Sin embargo, en muchos centros asistenciales de nuestra ciudad se reportó la faltante de estos elementos. 

La semana pasada, ATE, Fesprosa y la Comisión Ejecutiva Nacional de la CTA Autónoma, presentaron al Presidente de la Nación, Alberto Fernández, y al ministro de Salud, Ginés González García, la propuesta titulada “Bases para un Programa Nacional de preservación de los trabajadores de la salud”. “En el marco de las dimensiones que adquiere la pandemia en la Argentina, la salud de los trabajadores de Salud ha pasado a incorporarse a las más críticas. No hay posibilidad de un saldo positivo de todos esfuerzos puestos en juego en esta contingencia, si quienes asistimos cada día a nuestra población perdemos nuestra salud y replicamos la enfermedad”, detallaron desde los gremios.

El monitoreo en tiempo real de las y los trabajadores, la provisión de EPP y la ejecución de protocolos en establecimientos públicos y privados de salud, conforman los ejes centrales del programa sugerido al Gobierno. Lo cierto es que el carácter asintomático de muchos de los pacientes que asisten a las guardias hace que los trabajadores de la salud se contagien sin saberlo. “Esto tiene que ver con que el protocolo es muy escueto respecto al uso de los elementos de protección personal porque sólo se utiliza en caso de sospecha”, comentó a Canal Abierto Soledad Díaz Ayala, enfermera del Hospital Aeronáutico Central de la Ciudad de Buenos Aires.

El protocolo señala dos kits de protección. El 1 para ser utilizado en caso de sospecha de COVID-19, y el 2 para cuando hay confirmación del caso. “Si el paciente que entra no es sospechoso al momento y después presenta sintomatología propia del COVID-19, entramos todos los que estuvimos en contacto con él en sospecha y cuarentena preventiva hasta que se nos haga el hisopado. Hasta que no se compruebe que no estamos contagiados no podemos volver al puesto de trabajo. Es todo un equipo de trabajo que sale de circulación para atender pacientes. Ese protocolo no funciona”,  manifestó la enfermera.

Los problemas estructurales

Si bien el pico de esta pandemia aún no llegó al país, en estos momentos no hay personal suficiente para hacerle frente. Los contagios entre los trabajadores sanitarios empeora la situación porque implica hacer cumplir dobles turnos a los que están disponibles.

La cuestión salarial y contractual es otro de los reclamos que se elevaron desde los sindicatos. “El trabajador de salud generalmente está sobreocupado, casi siempre con dos o tres trabajos. Si yo necesito cubrir la guardia de la noche, a la enfermera de la mañana no le puedo pedir que se quede otras seis horas porque a la tarde tiene que ir a cumplir horario a otra clínica. El estatal casi siempre tiende a trabajar también en el sector privado porque el promedio de lo que paga el Estado suele ser la mitad de lo que se cobra en el ámbito privado. El desfasaje es notorio, sin contar que hay mucha precarización”, aseveró Díaz Ayala.

También, para cubrir las guardias de enfermería y los hoteles de cuarentena, el gobierno de la Ciudad de  Buenos Aires destinó entre 10 y 15 enfermeros de los hospitales. “La salud pública ha venido en deterioro progresivo los últimos años. El hambre por hacer de nuestros hospitales un negocio inmobiliario ha llevado al vaciamiento, a una pérdida salarial importante. Así, el Estado deja de ser competitivo para el profesional. Vienen más por el amor a la patria y a haberse formado en un hospital público que por lo que se les paga de salario”, expresó Díaz Ayala.

La enfermera, como muchos, agradece los aplausos de las nueve de la noche, pero siente que son insuficientes. “Si supieran que muchos de los compañeros a los que aplauden no tienen vacaciones, aguinaldo o elementos de protección personal se darían cuenta que con los aplausos no alcanza. Deberíamos elevar la voz y pedir por el reconocimiento al menos de la planta permanente. Eso ya sería un resarcimiento a tanto esfuerzo puesto en la salud pública y en el bien de la comunidad”.

Testeos a los trabajadores de la salud porteños

Preocupado por los recientes y cada vez más recurrentes casos positivos de Covid-19 entre trabajadores de la salud, el gobierno porteño empezará en los próximos días a testear a todo el personal abocado a tareas sanitarias en hospitales y centros de atención primaria públicos de la ciudad. El objetivo principal es identificar posibles infectados asintomáticos y así resguardar tanto su integridad como la de su entorno.

Como los adultos mayores, médicos, enfermeros, técnicos y administrativos forman parte de uno de los grupos de mayor riesgo de contagio en todo el mundo por el contacto directo con el nuevo coronavirus. Los números así lo avalan en los países europeos más devastados por la expansión de la pandemia. El 16% de los casos positivos en Italia (más de 20.000 infectados) tiene como protagonista a personal del equipo de salud nacional. En España, suman el 14% de los pacientes.

Como forma de disminuir la circulación de profesionales en los hospitales, las autoridades sanitarias redefinieron los turnos laborales de ciertas especialidades que no están afectadas directamente al tratamiento del nuevo coronavirus. Si había tres endoscopistas por turno, se afectó el cronograma para que quede uno a la vez en jornadas salteadas, ejemplificó una fuente consultada.

Otra de las estrategias que apunta al cuidado tanto del personal de los hospitales porteños como de los pacientes es la puesta en funcionamiento del denominado sistema de Unidad Febril de Urgencia (UFU). Se trata de espacios anexados a los 18 centros de salud de mayor complejidad para que aquellas personas con síntomas compatibles con Covid-19 sean atendidos en forma directa, sin la necesidad de que ingresen y circulen por los nosocomios con la probabilidad de expandir el contagio.

El refuerzo del personal del sistema de salud público es otra medida. En una primera etapa, se habían convocado a 200 enfermeros jubilados para que aportaran su experiencia, pero finalmente se hizo un nuevo llamado para agregar 400 profesionales más de esa área, explicaron desde el Ministerio de Salud porteño. Hoy hay 9.552 enfermeros.

También se sumaron 800 profesionales médicos de distintas áreas, entre ellos, kinesiólogos respiratorios para fortalecer la capacidad del cuidado de las personas bajo respiración mecánica. Suman, en total, 18.241 profesionales hospitalarios. Más del 50% del personal de salud que atiende en la ciudad vive en el conurbano bonaerense.



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