Comunales | Raquel, de Balvanera a Suecia

"Nos ven muy luchadores"

La ex rectora del colegio Mariano Acosta, Raquel Papalardo, fue invitada a charlar con docentes del sindicato nacional de Suecia Lärarförbundet. Habló sobre su cese intempestivo dispuesto por las autoridades porteñas a semanas de jubilarse. "Nos ven como un pueblo muy luchador, muy defensor de derechos adquiridos", comenta.
Buenos Aires, 4 de junio de 2019. La noticia de Balvanera llegó al otro lado del mundo. De verdad, sin espamento. El cese de oficio, tras 40 años de trabajo, de Raquel Papalardo como rectora del colegio Mariano Acosta a mediados de 2017, a semanas de jubilarse, resonó en la comunidad educativa sueca, que la invitó este otoño a charlar con docentes escandinavos.

"Mi caso llegó hasta docentes de Suecia porque les llamó la atención cómo se dio el cese y cómo me trataron las autoridades. Los docentes suecos están atentos a lo que ocurre a nivel educativo en nuestro país. Leen los diarios por las reivindicaciones salariales, la creación de la UniCABA en lugar de los 29 terciarios o la crisis edilicia, querían profundizar al respecto", cuenta Papalardo. El lema del sindicato dice mucho de sus preocupaciones. "Todo comienza con un buen maestro", puede leerse en sueco, debajo del nombre de la organización. 

Fue CTERA, a través de Eduardo Pereyra, la que contactó con la educadora Carolina Calderón, quien hizo de nexo con el sindicato sueco Lärarförbundet (o Sindicato de Maestros). Del lado sueco, sus anfitriones fueron Joaki Olson, representante internacional de Lärarförbundet,  y Guillermo, su presidente. La charla a la que asistió Papalardo se hizo en Uppsala, una ciudad cercana a Estocolmo. También visitó la universidad de Malmö y la catedral luterana. Por unos días, la ex rectora cambió el paisaje del Abasto, Plaza Miserere y otros hitos diarios por el frío pleno, las arquitecturas góticas y una comunidad que, con muchos logros propios, mira con respeto y asombro la educación local.  

"Estuvimos charlando de forma amena, más en una dinámica de intercambio. La carrera docente allá es universitaria, no tienen terciarios. Estuve con profesores de universidad y nivel medio. Muchos eran latinoamericanos radicados en Suecia hace años. Había venezolanos, argentinos, colombianos. También había profesores suecos que hablaban español", cuenta Papalardo a este medio.

"Nos ven como un pueblo muy luchador, muy defensor de derechos adquiridos", transmite la ex rectora. Cuenta que a los educadores nórdicos les sorprende el eco social que tienen las luchas docentes argentinas, en especial las masivas movilizaciones en el espacio público.

El extrañamiento tiene que ver con la propia situación docente en Suecia. "El salario docente allá no es muy alto, ronda las 20.000 coronas suecas o 2.000 euros. Los docentes tienen paritarias: a nivel nacional se fija un monto, luego cada región (equivalente a provincia) discute sobre ese básico y acuerda con los docentes. Las necesidades que no se pueden cubrir los docentes las atiende el Estado, por ejemplo estudios complementarios. El docente trabaja seis horas donde da clases, evalúa, corrige, planifica. Si se hacen horas extras o toman otros turnos es por decisión del docente, pero no es tan común como acá".

Lo que le ocurre a los docentes suecos le pasa a los ciudadanos en general: "Se ve que el Estado está muy presente en la vida cotidiana. Se pagan muchos impuestos, pero hay políticas públicas activas para todas las instancias de la vida". "En una sociedad donde el Estado está tan presente y te ayuda tanto es difícil plantear reivindicaciones, como paritarias u otros aspectos, y encontrar eco social", plantea Papalardo.

Cuenta sobre otro aspecto que genera rispideces: "En las instituciones educativas el directivo maneja dinero que viene del Estado y en base a tu rendimiento en la institución te dan una especie de plus. Eso que criticamos del emprendedurismo, el sindicato sueco lucha por eliminarlo. No acuerda con ese plus que es decidido por un rector sin elementos objetivos; eso va contra una sociedad igualitaria como la que tienen los suecos".

A la hora de los contrastes entre la dinámica local y la nórdica, la ex rectora del Acosta destaca: "Los profesores de las escuelas tienen su formación institucional, pero no tienen este acercamiento que tenemos con las familias. Ellos consideran que las familias deben estar afuera porque es como que se meten en decisiones del docente".

"Para nosotros es un honor desempeñarse como rector de institución y que el sustento de una institución educativa sea su comunidad, esa comunidad tiene familias. Les llamó la atención este planteo de integración. Es diferente", agrega.

En Suecia los niños y niñas van al kinder, nuestro equivalente al jardín de infantes o escuela inicial. Luego van a la escuela básica o primaria y pasan al secundario o liceo. "En todo ese proceso los estudiantes tienen cubierto por parte del Estado el desayuno, almuerzo y merienda, también los útiles; cada alumno tiene su computadora personal desde niño. Pueden ir en cualquier momento a las bibliotecas a consultar material, incluso de madrugada", menciona Papalardo.

La educadora local resalta que "hasta en el ocio el rol del Estado está presente": "Los niños y niñas cuando terminan de cursar dedican tiempo a asistir a espacios culturales, recreativos, deportivos. Es un momento importante como individuos, dedican mucho a la recreación y al ocio". "Para los docentes es parecido, se toman su descanso para no perjudicar su desempeño".

"Es una sociedad cuidadosa con los gastos, con ciudadanos que no son ostentosos, que llevan una vida agradable, digna de ser vivida. No hay conflictos entre inmigrantes y locales. Me impactó mucho el respeto entre cada uno. No están sojuzgados por los apremios que tenemos nosotros por el salario que no alcanza. Ellos son nórdicos y nosotros latinoamericanos, con realidades distintas, pero compartimos valores y por eso nos pusimos a intercambiar experiencias", concluye. 

Juan Castro


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