Editorial | Larreta con el libreto de Macri

El círculo vicioso del ajuste

El anuncio del pedido al FMI de un nuevo préstamo encendió las alarmas de la memoria histórica de nuestro pueblo. Nunca fue buena noticia y menos, para los trabajadores. Además, ha sido la confesión que faltaba sobre el desbarajuste económico que quedó a la vista con la devaluación del 35% en lo que va del año. Muerta antes de haber recorrido la mitad del año, la expectativa gubernamental de una inflación del 15% o, al menos, menor que la del año pasado, la pérdida de valor de los pesos hará que todo suba lo antes posible, aunque los salarios no den para más.
Buenos Aires, 5 de junio de 2018. Solidario con las erradas políticas nacionales, Larreta trabaja en el recorte de todos los gastos "superfluos" del estado local. Se bajan subsidios a bibliotecas populares, pautas publicitarias a medios vecinales, financiamiento a programas de educación popular, se anuncia el cierre de todos los profesorados, se aumentan los salarios de la administración apenas un 12% y se absorben gastos que antes asumía Nación, como el de la provisión de medicamentos a los beneficiarios de pensiones no contributivas. Todo, mientras se aumentan las tarifas de peajes, subtes, el ABL y el estacionamiento medido, por encima de las peores previsiones inflacionarias, con tal de recaudar más.   

Todavía lo peor está por venir, al contrario de lo que repite Macri. En la pelea por ver quién ajusta qué, los gobernadores le recordaron que es Nación la que tiene el mayor déficit y que en gran medida este es generado por los subsidios que tienen las tarifas de AySA, Edenor y Edesur, que podrían ser transferidas a la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires. Si esto ocurriera (Dujovne lo está estudiando), el impacto sobre el presupuesto porteño se haría sentir y Larreta tendría que multiplicar sus recortes en otras áreas o dejar que suban más de lo que ya hicieron, las tarifas del agua y la electricidad. 

En cualquiera de los dos casos, habrá una nueva reducción de gastos y un achicamiento adicional del mercado interno. Si eso sucede, muchos de los impuestos que recauda la Ciudad también habrán de mermar. Con lo que volverá la calesita al punto de partida. Menos plata para gastar, más recorte de gasto y nueva reducción del mercado interno. Es el círculo vicioso del ajuste, que nunca es suficiente y siempre requiere nuevos esfuerzos y mayor pobreza para todas y todos, excepto los muy ricos.

Es difícil encontrar el cielo haciendo más profundo un pozo. Conviene ir en la dirección contraria. La salida a la crisis no es menos gasto, sino más trabajo, más producción. Generar mayores ingresos para todos, ciudadanos y gobierno. Eso requiere un relanzamiento de la actividad productiva y ganar nuevos mercados para nuestros productos. Precisamente lo contrario a lo hecho hasta ahora desde diciembre de 2015, tiempo en el que cayeron las exportaciones argentinas. 

¿Puede la Ciudad trabajar para eso? Claro que sí. Exportamos mucho y de gran valor. Por ejemplo, programas y servicios informáticos, servicios educativos o atención de salud, cuestiones en las que existe un gran potencial por desarrollar. El año pasado nuestro país exportó desde el sector informático por valor de 6 mil millones de dólares, cinco veces más que la carne vacuna que vendió en el mundo. Gran parte de esos productos informáticos se generaron en nuestra ciudad. 

Lo dicho es sólo un botón de muestra. Un indicio vehemente del camino que habría que recorrer. El inverso al círculo vicioso del ajuste, que siempre debe ser más profundo, porque no arregla los problemas, sino que los agranda.


                                                           Lic. Gerardo Codina

 


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