Historias de nuestra comuna | Grandes creadores nacidos en el barrio

Tango en San Cristóbal

El barrio fue habitado a principios del siglo pasado por dos familias que dieron nombres ilustres a nuestra música popular: los Canaro y los Greco. En un conventillo de Sarandí al 1200, vivió Francisco Canaro, y en el de al lado, la familia Greco, con varios hermanos, todos grandes músicos y compositores.
Buenos Aires, 10 de octubre de 2017. De los primeros, Francisco "Pirincho" Canaro fue el más conocido, aquí y en el mundo. De nacionalidad uruguaya, fue autor de tangos como Pinta brava, El chamuyo y Adiós pampa mía. Su adolescencia y juventud transcurrieron en el conventillo "Dos mundos" de la calle Sarandí 1358, junto a su familia. Sus hermanos Juan, Rafael y Humberto fueron excelentes ejecutantes y maestros de bandoneón, piano y guitarra. De familia muy pobre, todos los hermanos trabajaron desde pequeños como canillitas. En sus memorias, Francisco relata que para costear sus estudios y comprarse una guitarra, su primer instrumento, también fue lustrabotas. 

"Pirincho" era un tipo imaginativo, tenaz y disciplinado que aprendió solo a leer y escribir música y llevó el tango a París, Estados Unidos y Japón sin ser músico de conservatorio. El público argentino se sintió siempre expresado en las letras de los temas que escribió y compuso. A su muerte ocurrida en 1964, dejó 3.700 grabaciones de música popular. Hoy, en el lugar que ocupara aquel conventillo, se levanta una casa de departamentos en cuyo frente SADAIC (Sociedad Argentina de Autores, Intérpretes y Compositores) colocó una placa recordatoria.

Frente al viejo domicilio de Canaro se encontraba el "Sarandí" donde Vicente Greco vivía con su familia, la que posteriormente se mudó a Cochabamba 2009. Vicente  nació en 1886 y falleció a los 38 años, en la casa de Humberto Primo 1823. Autor de tangos de renombre como Rodríguez Peña, en referencia al lugar de baile situado en esa calle, también perteneció a una familia de músicos: su hermano Domingo fue guitarrista y pianista, Elena era pianista aficionada y Ángel guitarrista y cantor, además de autor de un tema de éxito como Naipe marcado. 

Vicente fue un gran creador, muy intuitivo, tampoco sabía leer ni escribir música. Carmelo Rizzuti, a quien Jorge Larroca define en su libro San Cristóbal el barrio olvidado como uno de los mejores maestros argentinos de guitarra, vivía en Sarandí 1176 y contaba que en 1906 ó 1907 comenzó a enseñarle a Vicente teoría y solfeo. "Le di una sola lección, a la clase siguiente me dijo: "No, Carmelo, dejame hacer lo mío, no la voy con todo eso"". Comenzó a hacerse conocido yendo de café en café, con su bandoneón y actuó sobre todo en la casa de bailes ubicada en Carlos Calvo 2721, cuyo frente aún se conserva, regenteada por María "la Vasca" (María Rangolla). 

Su primer tango fue El morochito. También compuso El flete, El cuzquito, Racing club, La viruta y Ojos negros. Cuando la aristocracia comenzó a llevar el tango a sus salones, Francisco y Vicente fueron de los primeros convocados. Llegaron a actuar en el Plaza Hotel y en residencias particulares,  convirtiéndose en "mimados de las familias bien", según apuntaba la revista Fray Mocho en 1915. 

                                                                                                                  Norberto Alonso


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