Comunales | Centro Gallego de Buenos Aires

Una crisis que sigue

El tema preocupa a los gallegos de todas partes. La crisis del Centro porteño provoca debates en una colectividad radicada en países pero unida por el sentido de pertenencia cultivado a lo largo de las generaciones. En Uruguay dicen a Macri no le interesa y sale publicado en España. Aquí, entre tanto, denuncian penalmente a los últimos tres interventores. Buenos Aires, 19  de setiembre de 2017. "Para el actual presidente, el Centro Gallego es un gasto. No quiere poner un peso de los presupuestos públicos para que los socios sigan teniendo su médico y su hospital. Siendo enemigo declarado de la sanidad pública lo es también del sistema mutualista". Quien esto escribió fue Manuel Suárez, Doctor en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad de la República (Montevideo). Exsecretario técnico del Consello da Cultura Galega y coordinador cultural de la Fundación Rosalía de Castro. Se lo publicaron en España.

Y apuntaba más: "Los que conocemos un poquito de la exitosa historia de nuestra diáspora en la Argentina estamos abatidos. Hace años cuando hablabas del Centro Gallego de Buenos Aires sentías un hondo orgullo de pertenecer a una estirpe de luchadores solidarios. La historia emigrante tiene tres mojones en tres capitales americanas: La Habana, Buenos Aires y Montevideo. Fue en la isla de Cuba donde comenzó la construcción de un hogar común para los desplazados del paraíso gallego. Después en la capital argentina y finalmente en la capital uruguaya con la fundación de la Casa de Galicia que pronto festejará su centenario. Los viejos fundadores pensaban con la cabeza y el corazón. Querían mantener viva la cultura propia sin olvidar el cuidado de la salud. Por medio del pago de una cuota mensual tenías el derecho de asistir a clases de baile, gaita, lengua gallega y también asistencia médico-hospitalaria."

"Tener el carné social era muy provechoso. Mantenías la línea de comunicación con la aldea y acercabas a los descendientes para hacerlos miembros del puente espiritual que por encima del Atlántico iba directo hasta la compostelana plaza del Obradoiro. En tierra ajena es una gran tranquilidad el poseer un cobijo donde calentar el espíritu y el cuerpo en hermandad con los compañeros de viaje. La unidad hace que la comunidad en el exterior sea respetada y facilita tener una voz autorizada ante de las administraciones públicas de los países de acogida. El esfuerzo común y la constancia de valiosos dirigentes consiguieron levantar con miles de ladrillos el fogón social. Sin olvidar que los servicios médico-hospitalarios permitieron que los hijos y nietos pudiesen ser contratados para cuidar de la salud de sus ascendientes. Si conoces al médico es mucho más fácil pedir cita cuando tienes una dolencia."
 
Claro que la enfermedad no es nueva. Lo reconoce Suárez. "El desastre en Buenos Aires no fue de un día para otro. Hace más de 20 años que el Centro Gallego comenzó a cojear. Por desgracia las comisiones directivas no supieron mantener una actividad normal de funcionamiento de los servicios y nuestra vieja entidad se fue hundiendo con las deudas y la pérdida de afiliados. Pasaron muchas cosas. Hubo errores de gestión pero llevo décadas escribiendo sobre el pasado y ahora lo que importa es un presente de gran decepción y tristeza. La actual crisis en el Centro Gallego no sorprende. Lo que está sucediendo es una muestra de la acción de gobierno presidido por Mauricio Macri. Los que no se dejaron ensortijar por los cuentos baratos de don Mauricio –un candidato con poca ética– sabían perfectamente que iba a liquidar la mutualista de los gallegos si ganaba las elecciones. Lo que me duele y me calienta es que miles de socios votasen contra sus propios intereses."

Y agregaba, "Para el actual presidente, el Centro Gallego es un gasto. No quiere poner un peso de los presupuestos públicos para que los socios sigan teniendo su médico y su hospital. Siendo enemigo declarado de la sanidad pública lo es también del sistema mutualista donde los asociados son dueños de las instalaciones en que los atienden. El interventor cumple órdenes. Dicen que su nombramiento fue debido a una recomendación de Carlos Grosso (ex intendente de la capital, 1989-1992) que es muy conocido por la coima que se llevó de la empresa Manliba de la familia Macri por un contrato millonario para la recogida de basura. El interventor tiene que privatizar (vender) el Centro Gallego y para eso debe de cortar algunas cabezas con despidos de funcionarios con muchos años de trabajo. Es un buen macrista que contrata a docenas de "ñoquis" con salarios de entre 30 y 40 mil pesos mensuales para labores de escolta y espionaje."

DENUNCIA PENAL

Cinco de las agrupaciones del Centro Gallego (Aterra, Galicia, Celta, Salud y Cultura y Unión Gallega) interpusieron, por consenso, una denuncia a principios de agosto contra los interventores de la institución por considerar que no habían cumplido las premisas dadas por la Justicia de sanear e institucionalizar el centro.

El periódico "Galicia en el Mundo" hizo una entrevista conjunta con los miembros de esas agrupaciones Patricia Pérez, Mirta Polín, Aída Díaz y Óscar Graña. A continuación la reproducimos.

Pregunta. En una reunión a la que también han invitado a participar a los medios de prensa, ustedes han señalado "incongruencias e inexactitudes" en declaraciones vertidas por el interventor judicial, Martín Moyano, en algunos medios de prensa, ¿en qué consisten?

Respuesta Patricia Pérez. Venimos desde hace más de un año con reuniones sucesivas, donde siempre rige el monólogo del señor Moyano. Pero siempre con distintas versiones, primero el Hospital Italiano era el modelo. Más aun, en declaraciones posteriores a los comicios, manifestó en vuestro periódico que iban a concretarse reuniones entre los profesionales del Centro y del Italiano. Ahora es la Fundación Favaloro. No vemos ningún acto concreto.

Nos dieron como bosquejo el contrato que en su momento se había suscripto con la Fundación Galicia Salud. Hicimos algunas propuestas y se las enviamos al Dr. Torres a principios de mayo. De ahí en más, la nada misma.

Como imaginarán, nadie puede estar en desacuerdo con  la concesión a la Fundación Favaloro. Su nombre implica prestigio.Lo que intentaría el señor interventor con sus declaraciones sería trasladarnos un "supuesto fracaso" a nosotros.

Agreguemos a esto que en innumerables oportunidades le dijimos que estábamos dispuestos a conversar con la directiva de la Fundación para poder llegar a una negociación. Nos dijo textualmente: ustedes no negocian. La pregunta es por qué.

Le hemos solicitado un cuadro financiero actual, le propusimos una Junta de consenso pero nada fue escuchado. No nos gustan los atropellos ni las presiones. Hace un año atrás, el señor interventor nos sugirió que tratáramos los  balances, que entendía que no los aprobáramos. Y también, créase o no, manifestó que en nuestro lugar hubiese entablado una denuncia penal contra los interventores anteriores. Y hoy se rasga las vestiduras. Ahora, si o si, quiere la aprobación de los balances. Por favor, un poco de coherencia.

P. Han denunciado penalmente al actual interventor judicial del Centro Gallego de Buenos Aires, ¿por qué? ¿Sólo a él?

R. Mirta Polín y Aída Díaz. Hemos denunciado penalmente a los tres interventores designados por el INAES. Lo hicimos después de un consenso unánime de las cinco agrupaciones firmantes (Aterra, Galicia, Celta, Salud y Cultura y Unión Gallega) sencillamente porque no se han cumplido las premisas dadas por la Justicia que eran sanear e institucionalizar.

Todo surge de hechos claros: en el año 2012 éramos aproximadamente 15.000 socios. Hoy no alcanzamos los 6.500. Nos desplazaron del Centro Gallego con una deuda de 65 millones. Hoy es de 1.600 millones según manifestaciones del interventor.

Comparativamente y hasta el 2016, somos 50% menos de socios pero la cuota es 252% más cara. No se le puede echar la culpa a la inflación, no se han comprado equipos, etc. Tenemos gran cantidad de juicios laborales y juicios ejecutivos. Salarios impagos. Los trabajadores viven en alerta permanente.

Los médicos y socios cotidianamente nos manifiestan la carencia de historias clínicas, suspensión imprevista de cirugías, falta de anestesistas, reactivos para realizar transfusiones y determinaciones de laboratorio.

Teniendo en cuenta todo esto y con el fin de proteger los derechos de los trabajadores, de los socios, y  del Centro Gallego nos vimos con la necesidad de iniciar éste denuncia a fin de que todo se investigue.

En cuanto a la institucionalización, el señor interventor "colaboró" intensamente para la creación de una lista que ganó las elecciones, atento que sus integrantes no poseían los requisitos necesarios. No obstante, algunos de ellos se plegaron a nuestra posición en la primera Asamblea respecto a la información dada. El resto  no concurrió a la segunda y no van a ninguna reunión.

Recuerden Breogán ganó, el resto de las agrupaciones perdimos. La gran pregunta es ¿por qué no se hacen cargo?, ¿por qué la mayoría no se hace cargo?, ¿por qué no asumen? Y hoy el señor interventor nos dice que nosotros (las que hemos perdido) somos irresponsables. Es inaudito.

P. ¿Cuál es su opinión y posición respecto de la posibilidad de firmar con contrato de concesión con Favaloro Salud S.A. propiciado por la actual intervención del Centro Gallego? ¿Por qué?

R. Patricia Pérez. Ya lo hemos manifestado antes pero vale reiterarlo. A Terra, Galicia, Salud y Cultura, Celta y Unión Gallega no nos oponemos a ningún contrato de concesión, menos aún con la Fundación Favaloro. Pensamos que el modelo de gestión sanitaria ha cambiado y la Fundación Favaloro sería una gran ayuda. Siempre el Dr. Favaloro y el Centro Gallego estuvieron emocionalmente muy unidos.

P. ¿Qué alternativas proponen ustedes para el Centro Gallego?

R. Óscar Graña. El Centro Gallego no puede hacer frente a tamaña deuda, generada por las sucesivas intervenciones. Pero no olvidemos que el Centro Gallego posee ubicación estratégica, más de 300 camas. En la ciudad de Buenos Aires hay carencia hospitalaria estructural. Por lo tanto debemos consultar ante quien esté capacitado para gestionar. Hay 1.300 personas que trabajan en el Centro Gallego, esto no podemos desatenderlo.

P. ¿Cómo piensan concretamente materializar sus propuestas?

R. Óscar Graña. Primero debemos saber donde estamos parados contable e institucionalmente. Es decir el INAES deberá rendir cuentas de su gestión, o el señor interventor en su caso. Luego se contactará específicamente con quienes nos manifestaron interés en acercarse y negociaremos, siempre protegiendo al socio y a los trabajadores.

P. ¿En qué situación se encuentra, en estos momentos, el Centro Gallego de Buenos Aires?

R. Óscar Graña. El Centro Gallego se encuentra con una operatividad escasa. No hay cartilla de médicos por la falta de certeza por el no pago de salarios. La mayor parte de los servicios no se prestan, sino que inexplicablemente se derivan. Aún teniendo los aparatos, debemos abonarlos y luego el centro a su gusto nos devuelve una parte. Los médicos nos sugieren no atendernos en fines de semana porque no hay profesionales. El lavadero está cerrado. No sabemos qué pasó con la playa de estacionamiento. Parece que se duplicaron las tarifas de acceso. Incluso las historias clínicas que estaban en proceso de digitalización, atento la tardanza, no se deben estar cumpliendo con los pagos.


Compartir nota en las redes sociales Enviar Imprimir

Dejanos tu comentario