Porteñas | A un mes del desalojo

Manteros desaparecidos

Atrás parecen haber quedado los días de cortes y desalojos que vivieron los manteros cuando se vieron enfrentados con las autoridades por ocupar un espacio en las veredas del barrio del Balvanera, cercano a la estación Once. Buenos Aires, 14 de febrero de 2017. El 10 de enero de este año más de 1800 manteros fueron desalojados del barrio de Once con un operativo policial que incluyó gas lacrimógeno, corridas y detenidos. Hoy la vía pública en los alrededores de la estación volvió a estar sólo destinada a los transeúntes y un porcentaje de los manteros desalojados, ocupan aulas donde reciben capacitación que los ayudará si quieren seguir sus vidas como emprendedores o para reinsertarse en el mercado laboral bajo relación de dependencia.

Pero se impone una pregunta. De 1800 manteros que vendían en Balvanera, hoy sólo unos 713 pudieron aceptar la propuesta de CAME y el Gobierno porteño ¿Qué pasó con el resto?
Un grupo de los que no pudieron negociar, todavía se encuentra manifestándose de forma permanente en una carpa en Plaza Miserere, donde venden productos de forma ocasional para suplir la falta de trabajo. Otros habrían migrado a la zona sur y el oeste de la Ciudad.

Para Omar Guaráz, referente de Vendedores Libres, muchos no pudieron acordar con la propuesta debido a las “trabas burocráticas” impuestas desde el Gobierno porteño . “Les pidieron demasiados requisitos, por ejemplo que estén nacionalizados y muchos son extranjeros y deben hacer los trámites. Otro dato es que, por su trabajo en la calle, tuvieron contravenciones o les armaron causas judiciales”, detalló y aseguró que “muchos de los que se están capacitándose no son manteros, sino amigos o familiares de punteros”.

Los requerimientos para poder capacitarse fueron: presentar el DNI, anotarse en el monotributo social y tener un certificado de antecedentes penales y reincidencia. Desde CAME aseguraron que “muchos no se censaron o no se ajustaron a los requisitos para a anotarse al acuerdo. Otros desconfiaron o no tenían documentos”. En principio, los extranjeros quedaron marginados de la posibilidad, a tono con la política xenófoba del macrismo.

En la Jefatura de Gobierno de la Ciudad aseguraron que los que no arreglaron son sólo “un grupo minoritario” y la gran “mayoría de los manteros” está capacitándose. “Las negociaciones están cerradas dado que este proceso insumió una articulación que llevó más de tres semanas”, y detallaron: “Desde el momento del desalojo no volvieron a Once. Esto demuestra que estamos trabajando en la capacitación con la gente que trabajaba en el lugar”. Además, demuestra la efectividad del control represivo de la zona.


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